NO HABRA RECESION , PERO…..

Economistas y Mapfre proporcionan un nuevo varapalo a las cifras de Calviño

31 de octubre de 2022

Mapfre Economics espera una notable desaceleración de la economía española de cara al año que viene. El servicio de estudios de la aseguradora calcula que cerrará 2023 con un crecimiento del 1%, lo que supone una caída de más de un punto porcentual respecto a las anteriores previsiones de julio, cuando se estimaba un repunte del 2,4%. Por su parte, el Consejo General de Economistas revisa una décima a la baja la previsión de crecimiento para 2022 (hasta el 3,8%) y seis décimas menos para 2023 (del 1,5% al 0,9%)

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A pesar del recorte, "España se salva de la recesión", aseguran en el informe 'Panorama Económico y Sectorial: perspectivas para el cuarto trimestre'. Los analistas también han revisado, aunque en este caso al alza, las previsiones para 2022. Así, el Producto Interior Bruto (PIB) aumenta en tres décimas, hasta el 4,4% para este año, "gracias a que el segundo trimestre tuvo un mejor desempeño del previsto originalmente por el Instituto Nacional de Estadística (INE)", explican.
Pese a que España logrará esquivar la recesión, el informe alerta de la posibilidad de que el crecimiento en 2023 caiga aún más, hasta el 0,6%, si persisten los altos costes energéticos, así como su gradual repercusión en los servicios. De ser así, creen que "sería difícil evitar los efectos de segunda ronda" y consideran, además, que las subidas de tipos de interés "tendrán efectos en los mercados de crédito, con costes más elevados, aumento de morosidad y posible contracción de crédito".

En cuanto al empleo, creen de "de momento los niveles resisten", pero el endurecimiento de las condiciones financieras y el deterioro del consumo privado "podrán reflejarse en un repunte del paro".
En concreto, los analistas de la aseguradora señalan que el “crecimiento de la actividad económica a nivel mundial se encuentra en una fase de agotamiento, acompañado de unas condiciones financieras más estrictas, así como de una inflación de carácter más arraigado y persistente. En este contexto, nos encontramos con unas cadenas de suministro que, aunque presentan un alivio generalizado, lastran el desgaste acumulado en ciertos eslabones durante los cuellos de botella; una reorganización geopolítica con procesos de reestructuración en marcha que podrían prolongarse en el tiempo debido, entre otros factores, a las tensiones que permanecen por el conflicto entre Rusia y Ucrania, en el terreno asiático por la presión política que se va acumulando en torno a Taiwán, con China fortaleciendo sus pretensiones de reunificación y oponiéndose a los nuevos controles de exportación de chips establecidos por Estados Unidos; una política monetaria de cuya implementación comienzan a surgir las primeras consecuencias en los mercados (volatilidad, falta de liquidez y corrección de valoraciones); una política fiscal con la necesidad de un nuevo enfoque, dado que la capacidad de acceso a la financiación se afronta sin el paraguas de los bancos centrales y donde el espacio fiscal se agota. Por todo ello, se revelan posibles cambios a nivel mundial donde la tendencia hacia un mundo multipolar podría acelerarse, apuntalando la dinámica de declive de la globalización. De esta forma, se prevé que, aunque a un ritmo menor, la economía mundial continúe creciendo a lo largo del próximo año alcanzando un 2,7%, frente al 3,2% que se tiene estimado crecerá en 2022. En términos de precios, se espera que persista el registro de altas tasas de inflación, llegando finalmente a cierta simetría en su reversión hacia niveles promedio del 6,5% en 2023, frente al 8,8% que se estima para 2022.

De forma general, se observa una Eurozona en donde el condicionante energético seguirá lastrando a la industria, y el peligro de una política fiscal desorganizada y asimétrica será un riesgo a tener en cuenta. En Estados Unidos, por su parte, se prevé un cierre anual en positivo, a pesar de algún trimestre con registros negativos. En China, se verá reducido el desempeño económico esperado, en tanto que Asia (ex-Japón) mantendrá unas expectativas positivas, y los países de América Latina y otros emergentes mostrarán un crecimiento débil, pero positivo, con asimetrías cada vez más amplias en función de las vulnerabilidades que persistan o se ahonden en cada caso. En este contexto, en el escenario base contemplado en este informe, la previsión de crecimiento del PIB global durante el 2022 y 2023 será del 3,2% y 2,7%, respectivamente, manteniendo la visión de informes 10

De momento, las políticas monetarias restrictivas no están consiguiendo revertir el proceso de pérdida de poder adquisitivo y la inflación continúa alta, por lo que el escenario de una política monetaria agresiva en los próximos meses y de entrada en recesión en las principales economías mundiales es cada vez más probable, lo que repercutirá de forma negativa en los mercados aseguradores, que enfrentan un panorama complejo. La incertidumbre generada por la guerra en Ucrania y la tensión en los precios de la energía continúan afectando de forma acusada a Europa, con una inflación que no deja de marcar máximos históricos en la zona euro, lo que afecta al desarrollo del negocio del sector asegurador cuyos crecimientos en primas no son capaces de batir a la elevada inflación, poniendo presión sobre los precios de los seguros y erosionando su rentabilidad. El sector del automóvil comienza a superar los problemas de escasez de semiconductores y de suministros que estaba lastrando las matriculaciones, pero se enfrenta ahora al endurecimiento de las condiciones para la financiación de la adquisición de nuevos vehículos, situación que puede seguir ralentizando el negocio de los seguros de autos, que no termina de dar síntomas claros de recuperación. En el lado positivo, mejora el entorno para el negocio de los seguros de Vida ahorro y rentas vitalicias tradicionales con garantías de tipos de interés y para los seguros de salud, con una mayor concienciación por parte de los hogares y empresas de la necesidad de complementar la cobertura que ofrecen los sistemas sanitarios públicos. Por otro lado, los principales mercados de valores a nivel mundial han sufrido una fuerte contracción desde principios de año y un repunte en su volatilidad.

Esta situación, junto con una posible entrada en recesión en un entorno de endurecimiento de la política monetaria, complica el panorama para el desarrollo de los productos de seguros de Vida en los que el tomador asume el riesgo de la inversión, que deberán adaptarse a un nuevo entorno de menor liquidez y caídas en los mercados financieros, una renta fija que ofrece mayores tipos de interés y primas de riesgo más alineadas al riesgo de crédito de las emisiones (que se está incrementando). En los mercados emergentes, particularmente en América Latina, se han revisado las estimaciones de crecimiento para algunas de sus principales economías al alza para este año y a la baja en 2023, cuyas previsiones siguen apuntando a una importante desaceleración motivada por el endurecimiento de las condiciones de financiación y por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares a consecuencia de la alta inflación. Tal es el caso de países como Brasil o México, en los que el mejor comportamiento económico en 2022 se está reflejando en sus respectivos mercados aseguradores, especialmente en el negocio de No Vida, con crecimientos significativos en el primer semestre del año y una recuperación destacable de todas las líneas de negocio algunas de ellas batiendo a la alta inflación. Sin embargo, el panorama del sector asegurador para el próximo año se complica a consecuencia de la ralentización económica, en un entorno con unas condiciones de financiación endurecidas por los altos niveles de los tipos de interés que podrían lastrar el crecimiento, particularmente del mercado de los seguros de No Vida.

El Consejo General de Economistas revisa a la baja sus previsiones

El Consejo General de Economistas revisa una décima a la baja la previsión de crecimiento para 2022 (hasta el 3,8%) y seis décimas menos para 2023 (del 1,5% al 0,9%) Esta revisión a la baja se ha realizado como consecuencia del poco crecimiento del tercer trimestre (0,2%) y del nulo incremento del PIB que se espera para el último trimestre del año.

Se espera un crecimiento negativo en el primer trimestre de 2023, en torno al -0,3%. De confirmarse, el crecimiento anual en 2023 podría rondar el 0,9%. El IPC adelantado se ha reducido 1,6 puntos en octubre en tasa interanual, pero la inflación subyacente se mantiene en el 6,2%. Se estima que la tasa de paro se sitúe a final de año en el 12,7%, y que llegue al 12,9% en 2023.
Los datos adelantados de contabilidad nacional correspondientes al tercer trimestre de 2022, publicados por el INE, reflejan un incremento intertrimestral del PIB del 0,2%, frente al 1,5% del segundo trimestre, y sitúa la tasa interanual en el 3,8%, 3 puntos menos que en el trimestre anterior. La contribución de la demanda interna y externa al crecimiento interanual se ha reducido en el trimestre: 0,8 puntos frente a 1,9, en el primer caso, y 3 puntos frente a 4,9 en el segundo.

Aunque en el cuarto trimestre no se espera una contracción del PIB, se espera que el crecimiento sea nulo, en torno al 0%. Se vislumbra un cierto estancamiento a la vista de los indicadores adelantados, pero parece que los resultados de las empresas están siendo, en general, buenos. Sin embargo, sí se espera que en el primer trimestre del ejercicio 2023 el crecimiento sea negativo, en torno al -0,3%, debido fundamentalmente a la contracción de la demanda interna y de las exportaciones.

La elevada tasa de inflación así como el incremento de los tipos de interés está afectando a la renta disponible y a la tasa de ahorro que, en el segundo trimestre, último dato publicado por el INE, ha tenido una variación negativa de 1,8 puntos, hasta situarse en el 8,5% de la renta disponible bruta trimestral, lo que hace que se contraiga la demanda interna. Hay que tener en cuenta que, al contrario que en Estados Unidos, la demanda interna en Europa, y en concreto en España, está más debilitada y más sensible a estos efectos. A esto se une que en los próximos dos trimestres el turismo, con un gran peso en nuestra economía, será residual.

Es por ello que se revisan a la baja las estimaciones de crecimiento para 2022 y 2023: hasta el 3,8% (una décima menos) en el primer caso, y hasta el 0,9% (6 décimas menos) en el segundo si se consigue domeñar la inflación en el segundo trimestre. Aunque la tasa interanual de la inflación se ha moderado en el mes de octubre hasta el 7,3% (1,6 puntos menos que en el trimestre anterior), no ha sido así con la inflación subyacente, que se ha mantenido en el 6,2%. En esta última, y en el alto porcentaje que supone el componente estructural sobre la inflación –que como venimos diciendo desde hace tiempo está entre un 4,5% y 5%–, es donde se centra el problema de la inflación, dado que es independiente de la coyuntura geopolítica en la que estamos inmersos. En septiembre el incremento de los precios en España fue inferior a los de la Eurozona, 9,9%, y se espera que en octubre también lo sea a la vista de las altas tasas de algunos países del norte. Esta situación podría ayudar a que las exportaciones tengan más peso en la economía, ahora que parece que la demanda interna y el turismo se están estancando. Para ello, además de ser más competitivos en precios, es necesario incrementar la productividad de las empresas, una de las más bajas de Europa.

En lo que va de 2022 se han dado de baja cerca de 46.000 empresas, mayoritariamente pymes y micropymes, muy afectadas por el incremento de los precios energéticos, las cargas sociales y la presión fiscal, a lo que se ha unido el incremento de los tipos de interés, que en tres meses ha pasado a situarse en el 2%. Esta última subida de 0,75 puntos debilita aún más la demanda, ante el incremento de las cargas financieras. Aunque de momento no se ha visto afectada la tasa de morosidad (que está en el 3,86%), sí es posible que lo haga en los próximos meses ante la imposibilidad de poder pagar préstamos cada vez más caros. Esta reducción de la actividad conllevaría un aumento de la tasa de paro.

En el tercer trimestre, según la EPA, se ha incrementado la población activa en 138 mil personas, de los que 77 mil son empleados –superando los 20,5 millones– y 61 mil, desempleados; lo que supone que se ha incrementado la tasa de paro en 19 décimas, hasta el 12,67%, lo que podría ser un aviso de lo que podría suceder en los próximos trimestres. Es por ello que el Consejo General de Economistas procede a revisar la previsión de tasa de paro tres décimas al alza (hasta el 12,7%) para 2022, y que llegue al 12,9% en 2023.

Los precios de la energía y las materias primas cederán en el primer semestre 2023, por las medidas de política monetaria tendentes a enfriar el consumo. «A esto sería necesario añadirle un pacto de rentas para que tanto los márgenes empresariales como los sueldos se mantuvieran con objeto de no generar inflación de segunda ronda», subrayan en el Consejo.
Los fondos europeos no están siendo aplicados al ritmo que estaba previsto. De los 47.000 millones asignados para 2022, solo parece que se van a utilizar entre 9.000 millones y 15.000 millones de euros, lo que hace que el efecto en el PIB sea irrelevante

En los Presupuestos Generales de Estado de 2023, actualmente en tramitación en las Cortes, se prevé un crecimiento para el próximo año del 2,2%, cuando todos los analistas sitúan este crecimiento por debajo del 1,5%, que unido al riesgo de ligar gastos estructurales a la inflación pueden dificultar su cumplimiento dadas las actuales circunstancias. Ahora bien, la inclusión de otras partidas para financiar políticas destinadas al comercio, el turismo y las pymes, así como el incremento del gasto en infraestructuras que se triplica para 2023, podrían ser un revulsivo para la economía por su incidencia para la generación de empleo y el fortalecimiento del tejido productivo de España

La AIReF publica la estimación del tercer trimestre de la composición por CCAA del PIB nacional

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) publicó hoy la estimación del PIB de las Comunidades Autónomas (CCAA) para el tercer trimestre de 2022 mediante la metodología denominada METCAP. Según estos datos, las islas Baleares y Canarias encabezan el ranking autonómico.

Estas estimaciones se realizan una vez el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica el dato de avance trimestral del PIB de España. Así, el pasado 28 de octubre de 2022 se publicó el dato correspondiente al tercer trimestre de 2022. El resumen de los datos de estimaciones del crecimiento del PIB por CCAA y su evolución tanto en tasas intertrimestrales como en tasas interanuales se puede observar en las siguientes tablas: En términos interanuales, se observa como Illes Balears y Canarias son las regiones que presentan los mayores crecimientos del PIB, con incrementos del 8,4% y 6,8%, respectivamente, muy superiores al crecimiento del conjunto de España (3,8%). Por el contrario, el incremento más débil se registra en la Región de Murcia, con una tasa de variación del 0,8%, seguida de Castilla- La Mancha (1,3%).

En términos de tasas de variación intertrimestrales, Illes Balears destaca por su expansión (0,5%), tres décimas superior a la del conjunto nacional (0,2%), en contraposición los descensos previstos para la Comunidad Foral de Navarra y de Castilla-La Mancha del 0,1%.

 

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