EL FMI AVISA DE MA INFLACION

Las CC AA acusan los daño de la crisis

03 de agosto de 2022

Según las previsiones de BBVA Research, en 2022 el dinamismo de la inversión y las exportaciones justifican una revisión al alza en algunas comunidades del norte. Por otro lado, el menor avance del consumo afecta más a las regiones del Mediterráneo y el sur peninsular, lo que se traslada en una revisión a la baja en sus crecimientos. Para 2023, se rebajan de forma generalizada las previsiones de crecimiento en todas las comunidades.

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Esto se debe principalmente a la menor demanda europea de bienes y turismo, que afectará en mayor medida a los territorios más expuestos al mercado europeo. También el incremento de los tipos de interés, la incertidumbre sobre la política económica y el aumento de la inflación podrían condicionar el crecimiento para el próximo año. Con todo, en 2023, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía, la Comunitat Valenciana y Madrid podrían recuperar el nivel de PIB de 2019.

El Observatorio Regional del tercer trimestre de 2022 de BBVA Research traslada a nivel autonómico el escenario planteado para el conjunto de España, que prevé una revisión al alza, para este año, de la inversión en maquinaria y equipo, así como las exportaciones, tanto de bienes como de servicios turísticos. Por ello, en Aragón el crecimiento esperado aumenta en 0,4 puntos porcentuales (pp) debido a la recuperación de la actividad industrial. En Asturias (+0,2pp), el País Vasco (+0,2 pp) y Navarra (+0,1pp) , se une además un mayor dinamismo exportador. También en La Rioja se revisa al alza en 0,3pp apoyada por el sector industrial y la recuperación de la inversión. Sin embargo, la mejora en las previsiones no es suficiente para que estas regiones crezcan por encima del conjunto de España en 2022. Asimismo, la aceleración del turismo extranjero favorece el crecimiento en Baleares (+0,3pp) y Canarias, cuyas previsiones se mantienen y se sitúan a la cabeza del incremento del PIB en este año.

Por el contrario, el servicio de estudios de BBVA prevé un menor crecimiento del consumo privado en España, lo que impactaría en mayor medida en las comunidades más dependientes del turismo nacional. En concreto, se rebaja la previsión de crecimiento en Murcia (-0,3pp), así como en Comunitat Valenciana y Cataluña con -0,1 pp. También en Madrid y Extremadura se revisan a la baja las previsiones en 0,2 pp y 0,6 pp respectivamente. Esto se debe a una recuperación del turismo urbano algo más lenta de lo esperado y a que la ejecución de los fondos europeos Next Generation EU (NGEU) avanza más lentamente de lo anticipado. Por su parte, en Cantabria, Castilla y León, Galicia, Andalucía y Castilla-La Mancha se mantiene el nivel de crecimiento esperado hace tres meses. Con todo, las comunidades insulares, Madrid y Andalucía liderarán el crecimiento este año.

La recuperación se mantiene en todas las comunidades autónomas
BBVA Research prevé para 2023 una desaceleración de la economía algo mayor de la esperada hace tres meses, por lo que reduce las previsiones de crecimiento de forma generalizada. No obstante, todas las comunidades autónomas continuarán su recuperación el próximo año. Así, el crecimiento de Baleares (3,5%); Canarias (3,0%); Madrid (2,6%); Extremadura (2,4%), y Andalucía (2,0%) se situaría por encima del conjunto de España (1,8%). Por su parte, Comunitat Valenciana, Cataluña y Castilla-La Mancha podrían crecer en línea con el promedio nacional, mientras que el crecimiento esperado sería inferior a la media en Murcia y La Rioja (1,6%); Aragón (1,2%); Cantabria, Castilla y León y País Vasco (1,1%); Asturias, Galicia y Navarra (0,8%).
De cumplirse estas previsiones, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía, Comunitat Valenciana y Madrid podrían recuperar a finales de 2023 el nivel de PIB previo a la crisis. Diversos factores explicarían la revisión a la baja para 2023.

Por un lado, las menores perspectivas de crecimiento de la Unión Europea como consecuencia de los efectos de la guerra en Ucrania suponen una ralentización de la demanda europea de bienes y turismo. Esto limitará el crecimiento de Aragón, Navarra, Galicia y País Vasco, entre las comunidades industriales. También Cataluña, la Comunitat Valenciana, Canarias y Baleares se verán impactadas por el menor avance de las exportaciones de servicios turísticos. Por ello, la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento es mayor en estas comunidades.
Además, una energía que se mantendrá con precios muy elevados y su posible escasez podrían dificultar la recuperación de las comunidades industriales, las más dependientes del consumo de energía en su producción y en las que el gas natural es una fuente energética relevante. En concreto, en Murcia, el consumo de gas natural por unidad de PIB es el triple que el del conjunto nacional, mientras que Navarra, Aragón y Asturias prácticamente lo duplican. Asimismo, el aumento de los tipos de interés y la desaceleración económica incrementará la carga financiera de las familias y las empresas, aunque el impacto sería heterogéneo a nivel regional.

Por otro lado, la aceleración en la gestión de los Fondos NGEU y en la inversión pública permitirá una menor reducción del crecimiento esperado en Asturias, Castilla y León y Extremadura. Por su parte, el consumo podría continuar creciendo en el sector servicios, lo que contribuye al crecimiento en las comunidades turísticas y Madrid.
La recuperación podría continuar en 2023 favorecida también por el ahorro embalsado, el dinamismo de la construcción de viviendas y la reforma laboral, que podría apoyar el avance del consumo y la mejora de la productividad.

Factores de incertidumbre

El escenario de recuperación previsto para los próximos trimestres podría verse afectado por el aumento de la inflación, debido en parte, al elevado coste de la energía. En este sentido, la inflación subyacente se encuentra en torno al 5% interanual en España y supera el 6% en Murcia y Galicia. Por el contrario, es menor en Navarra, Cantabria, Cataluña y Madrid. La inflación persistente, que impulsa el crecimiento salarial y los costes empresariales, también supone el riesgo de una pérdida de competitividad, cuyos efectos podrían ser más relevantes para las comunidades con especialización en producción de bienes comerciables y exposición al exterior.
Además, se mantiene la incertidumbre respecto a las inversiones asociadas a la ejecución de los Fondos NGEU, que se mantiene lenta aunque la transferencia de fondos avanza.

FMI: tendremos más inflación, más agresividad de los bancos centrales y menor empleo

La magnitud del aumento de la inflación, que sigue en niveles de récord en la zona euro y en máximos desde los años 80 o 90 en otros países, ha sido una sorpresa para los bancos centrales y los mercados, y persiste una gran incertidumbre sobre las perspectivas de la inflación. Los riesgos al alza siguen siendo grandes y "puede ser necesario un endurecimiento más agresivo si estos riesgos se materializan", señalan desde el Fondo Monetario Internacional.

Los bancos centrales de las principales economías esperaban, hace tan sólo unos meses, poder endurecer la política monetaria de forma muy gradual. La inflación parecía estar impulsada por una mezcla inusual de choques de oferta asociados a la pandemia y, posteriormente, a la invasión rusa de Ucrania, y se esperaba que disminuyera rápidamente una vez que estas presiones disminuyeran. Aun así, creen los analistas del organismo transnacional que "los riesgos de inflación parecen fuertemente inclinados al alza. "Existe un peligro considerable de que la alta inflación se consolide y las expectativas de inflación se desanclen".
Ahora, cuando la inflación está alcanzando máximos de varias décadas y las presiones sobre los precios se extienden a la vivienda y otros servicios, los bancos centrales reconocen la necesidad de actuar con mayor urgencia para evitar que se desanimen las expectativas de inflación y se dañe su credibilidad. "Los responsables de la política económica deberían tener en cuenta las lecciones del pasado y mostrarse decididos a evitar ajustes potencialmente más dolorosos y perturbadores en el futuro", avisan.

La Reserva Federal, el Banco de Canadá y el Banco de Inglaterra ya han subido notablemente los tipos de interés y han señalado que esperan continuar con más subidas considerables este año. El Banco Central Europeo ha subido recientemente los tipos por primera vez en más de una década. Pero esto podría no ser suficiente, creen desde el FMI, ya que las tasas de inflación de los servicios -desde los alquileres de vivienda hasta los servicios personales- parecen estar repuntando desde niveles ya elevados, y es poco probable que bajen rápidamente. Estas presiones pueden verse reforzadas por el rápido crecimiento de los salarios nominales. En los países con mercados laborales fuertes, los salarios nominales podrían empezar a aumentar rápidamente, más rápido de lo que las empresas podrían absorber razonablemente, con el consiguiente aumento de los costes laborales unitarios trasladado a los precios.

Dicen los economistas del Fono que estos "efectos de segunda ronda" se traducirían en una inflación más persistente y en un aumento de las expectativas de inflación. Por último, una nueva intensificación de las tensiones geopolíticas que desencadene un nuevo aumento de los precios de la energía o agrave las perturbaciones existentes también podría generar un periodo más largo de inflación elevada. Los mercados parecen apostar por la posibilidad de que la inflación se sitúe muy por encima de los objetivos de los bancos centrales en los próximos años. En concreto, los mercados señalan una alta probabilidad de que persistan tasas de inflación superiores al 3% en los próximos años en Estados Unidos, la zona del euro y el Reino Unido.
Por otra parte, los consumidores y las empresas también están cada vez más preocupados por los riesgos de inflación al alza en los últimos meses. En el caso de Estados Unidos y Alemania, las encuestas de los hogares muestran que los ciudadanos esperan una inflación elevada durante el próximo año, y dan muchas probabilidades a la posibilidad de que se sitúe muy por encima del objetivo durante los próximos cinco años.

En tal caso, "el coste de la reducción de la inflación puede ser mucho más elevado si los riesgos al alza se materializan y la inflación disparada se consolida", subrayan desde el FMI. En ese caso, "los bancos centrales tendrán que ser más decididos y endurecer su política monetaria para enfriar la economía, y es probable que el desempleo tenga que aumentar considerablemente".
En medio de los signos de la ya escasa liquidez, un endurecimiento más rápido de los tipos de interés oficiales puede dar lugar a un nuevo descenso brusco de los precios de los activos de riesgo, afectando a la renta variable, el crédito y los activos de los mercados emergentes. "El endurecimiento de las condiciones financieras podría ser desordenado, poniendo a prueba la resistencia del sistema financiero y ejerciendo una presión especialmente grande sobre los mercados emergentes", dicen desde el FMI. "El apoyo de la opinión pública a la política monetaria restrictiva, ahora fuerte con la inflación en máximos de varias décadas, puede verse socavado por los crecientes costes económicos y de empleo".

Aun así, recalcan estos economistas que "el restablecimiento de la estabilidad de los precios es de suma importancia, y es una condición necesaria para el crecimiento económico sostenido". Y concluyen que una lección clave de la elevada inflación de los años sesenta y setenta fue que actuar con demasiada lentitud para contenerla conlleva un endurecimiento posterior mucho más costoso para volver a anclar las expectativas de inflación y restaurar la credibilidad de la política. Será importante que los bancos centrales tengan en cuenta esta experiencia a la hora de recorrer el difícil camino que tienen por delante.

 

 

 

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