Los precios del gas natural caen en picado, mientras el butano sube

14 de marzo de 2022

Los precios del gas natural en Europa vuelven a caer en picado, gracias a la esperanza de una resolución de la guerra de Ucrania, impulsada por la nueva ronda de negociaciones. Los futuros de gas negociados en el mercado de Ámsterdam, la referencia en el sector, cotizaban hoy a 117 euros por megavatio/hora, un 12% menos que al cierre del viernes.

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La caída desde máximos es drástica. Hace una semana se pagaban casi 220 euros por megavatio/hora. El precio de hoy es el mínimo en quince días.
Mientras, la bombona de butano de 12,5 kilogramos subirá a partir de mañana, martes, un 4,96% sobre el precio máximo vigente y pasará a costar 18,63 euros por botella, según publica este lunes el Boletín Oficial del Estado (BOE). El incremento del precio en esta segunda revisión de 2022 se debe al fuerte ascenso de las cotizaciones de la materia prima, que ha sido de un 14,32%, a lo que hay que añadir la depreciación del euro frente al dólar, que ha sido de un 0,27 %, que no han podido ser compensados totalmente por el descenso de los fletes (costes de transporte), que han bajado un 9,9 %.

Las subidas de la bombona están limitadas a un 5% en el precio sin impuestos y, de no existir ese límite, el precio sin impuestos de la botella se habría incrementado un 7,15%. El precio del gas licuado del petróleo (GLP) envasado se calcula en función del coste de la materia prima (propano y butano) en los mercados internacionales, el coste de los fletes y la evolución del tipo de cambio euro-dólar. La revisión del precio, al alza o a la baja, está limitada al 5%, acumulándose el exceso o defecto de precio para su aplicación en posteriores revisiones. El GLP envasado es una mezcla de hidrocarburos, principalmente compuesta de butano, que sirve como alternativa al gas natural para su consumo energético en envases a presión, especialmente en poblaciones o núcleos urbanos sin conexión a la red de gas natural. Actualmente se consumen 68 millones de envases de GLP de distintas capacidades, de los cuales 53 millones se encuentran sujetos al precio máximo regulado (el 78%). El uso de este combustible está en retroceso y desde 2009 a 2018 el consumo de GLP envasado ha descendido un 20%.

Por otro lado, mañana, martes, también entrará en vigor el nuevo precio máximo del gas licuado del petróleo (GLP) por canalización, que vuelve a subir tras hacerlo también en febrero. El término variable de la tarifa de venta del GLP para usuarios finales, antes de impuestos, tendrá un valor de 110,4489 céntimos de euros por kilogramo, frente a los 101,3826 céntimos de euro de la revisión de febrero. Para un cliente medio que consuma 500 kilogramos anuales, la nueva tarifa supone un incremento del 8,5 % después de impuestos respecto a los precios en vigor. Este aumento de la factura se debe al incremento, respecto al mes anterior, de las cotizaciones internacionales del propano, que ha sido del 17,44 %, y del butano, que han aumentado un 7,49 %, compensadas en parte por la apreciación del euro frente al dólar, que ha sido del 0,24 %, y la disminución de los fletes, que han bajado el 25,25 %.
La actividad de suministro de GLP por canalización consiste en el suministro de gas propano mediante una red de distribución alimentada desde un depósito donde se almacena el gas en forma líquida. Esta modalidad permite un suministro al cliente de forma constante, con facturación mediante contador, sin necesidad de pedido previo, lo que convierte al GLP canalizado en una alternativa al suministro de gas natural en pequeñas poblaciones o núcleos urbanos alejados de la red de gas natural. En España, hay alrededor de 360.000 consumidores de gas canalizado, aunque su descenso es continuo.

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