CaixaBank augura la caída del consumo

14 de noviembre de 2022

La elevada inflación y el aumento de tipos de interés pasarán factura al consumo privado en 2023. Son las previsiones de CaixaBank Research, que esperan que la inflación tenga un impacto negativo sustancial sobre la capacidad adquisitiva de los hogares dada la importante caída de la renta bruta disponible en términos reales en 2022, que no prevemos que se recupere en 2023.

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Asimismo, consideran que la subida de tipos de interés también afectará al consumo, puesto que aquellos hogares con préstamos expuestos a fluctuaciones en los tipos tendrán que dedicar un mayor porcentaje de su renta a servir los pagos de los mismos. "De este modo, la pérdida de capacidad adquisitiva y el aumento de los tipos nos hace prever que el consumo real se mantendrá prácticamente estancado en 2022 y anotará probablemente una tasa de crecimiento negativa en 2023, que podría ser algo superior al -0,5%. Esta caída no solo reflejaría la evolución de los determinantes del consumo en 2023, sino que también capturaría el cambio en las expectativas acerca de la persistencia de los shocks experimentados en 2022", señalan desde el departamento de estudios de la entidad.

En general, desde CaixaBank Research estiman que, en 2023, la economía española registrará un crecimiento muy modesto, con un avance del PIB del 1% "según las contribuciones de sus principales determinantes"."En ausencia del conflicto geopolítico, las perspectivas para 2023 hubieran sido bastante halagüeñas: el impulso cíclico por el efecto de recuperación económica y el impacto de los fondos europeos hubieran llevado a la economía a crecer a tasas cercanas al 4%", apuntan. Aunque creen que el impacto adverso del aumento de los precios de la energía sobre el crecimiento económico haya tenido su impacto máximo en 2022, "es en 2023 donde prevemos que el impacto del aumento de la inflación y de los tipos de interés alcance su máxima expresión", dicen los expertos.

En cuanto a las previsiones de inflación, esperan que, sin el componente energético, se mantenga aún en cotas elevadas, cerca del 5%, debido en gran medida al efecto indirecto que el aumento de los precios de la energía tiene sobre el resto de los componentes de la cesta. Según sus estimaciones, este canal podría restar alrededor de 1,3 puntos porcentuales al PIB.
Por último, el ciclo de subidas de tipos que inició el Banco Central Europeo (BCE) en julio de 2022 tendrá su impacto máximo en 2023, "puesto que su efecto sobre el crecimiento tarda unos trimestres en materializarse completamente". Prevén que reste casi 1 punto porcentual al crecimiento del PIB en 2023.

Scope Ratings mantiene el rating de España en 'A-' con perspectiva estable

 

La calificadora Scope Ratings ha confirmado el rating de España como emisor a largo plazo y de deuda sénior no garantizada en moneda local y extranjera en ‘A-’ con perspectiva estable, así como su calificación de emisor a corto plazo de S-1 en moneda local y extranjera.

Según la firma berlinesa, la confirmación de la calificación se basa en fortalezas crediticias como una “economía grande y diversificada, respaldada por actividades de alto valor añadido”, un “perfil de deuda pública favorable con vencimientos largos” y un marco institucional “sólido, reforzado por la pertenencia a la zona euro, que favorece su resistencia a crisis externas”.“Los riesgos para la calificación incluyen elevados niveles de deuda pública (116,1% del PIB), el elevado desempleo estructural y bajo crecimiento de la productividad y crecientes presiones presupuestarias estructurales derivadas de las tendencias de gasto a largo plazo, especialmente relacionadas con la dinámica de envejecimiento acelerado de la población, y las implicaciones a medio plazo de las políticas fiscales actuales”, advierten.

La calificadora europea también subraya que la perspectiva estable refleja su opinión de que los riesgos están “controlados” de cara a “los próximos 12 a 18 meses”. Asimismo, señalan que esta calificación podría elevarse si se produjera una mejora “notable, individual o colectivamente”, en las perspectivas de crecimiento, “respaldadas, por ejemplo, por los avances de las reformas estructurales, y las finanzas públicas, situando la deuda pública en una firme trayectoria descendente”.“Por el contrario, las calificaciones/perspectivas podrían rebajarse si asistimos a una recuperación económica más débil de lo previsto; y/o un deterioro fiscal prolongado debilitara la sostenibilidad de la deuda; y/o las reformas se retrasarán, afectando negativamente a las perspectivas económicas y fiscales”.

Scope destaca la “amplia y diversificada” economía española como principal punto a favor del país, ya que “en comparación con otras grandes economías europeas, es menos vulnerable a las fuertes restricciones de suministro energético provocadas por la guerra de Ucrania”. “La economía española creció un 5,1% el año pasado tras una de las contracciones más profundas de la UE en 2020, durante la cual el PIB cayó un 10,8%. La recuperación ha continuado en 2022, con un fuerte crecimiento del 6,7% interanual en el primer semestre, impulsado por la recuperación de los ingresos por turismo y la demanda de los hogares”, indican, al tiempo que subrayan que el mercado laboral se ha mantenido “fuerte” y la creación de empleo sigue siendo “sólida”.

La firma germana espera que “el crecimiento se mantenga fuerte este año, en el 4,5%, reflejando principalmente un elevado efecto de arrastre”. Con todo, esta expansión del PIB se moderará hasta “el 1% o 1,5% en 2023 debido a la debilidad del consumo de los hogares y de la inversión empresarial”. “A continuación, la tendencia debería volver a niveles potenciales de medio plazo, que Scope estima en un 1,5-2% anual. Las perspectivas de crecimiento deberían estar respaldadas por una elevada inversión pública alimentada por los fondos de la UE, así como por el despliegue del Plan de Recuperación y Resiliencia de España”. Asimismo, la calificadorac estima que para 2022, España reduzca su déficit público del 7% del PIB en 2021 al 4,5%, “lo que supondría 0,5 puntos porcentuales por debajo de la previsión del Gobierno”.

“Para 2023, Scope prevé una reducción sólo gradual del déficit de las administraciones públicas hasta el 4,3% del PIB, que estaría por encima de la previsión del Gobierno del 3,9%, lo que supondría un reto para los esfuerzos de consolidación. La hipótesis del Gobierno de un crecimiento real del PIB del 2,1% en 2023 es superior a la previsión de Scope del 1,5%. En ausencia de medidas adicionales de consolidación estructural, Scope estima que el déficit de las administraciones públicas españolas se estabilizará en el 3,2-3,5% del PIB a medio plazo, por encima del límite del 3% establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento”.

Por último, Scope Ratings señala que la tasa de desempleo estructural es la más alta de la eurozona (12,4% el año pasado) y el crecimiento de la productividad es “mediocre”, ya que “en los últimos años ha disminuido de forma constante en relación con sus homólogos, pasando del 103% al 93% de la media de la UE entre 2012 y 2021”. En este sentido, creen que los recientes avances normativos, incluida la reforma laboral, y el aumento de la inversión pública procedente de los fondos desembolsados en el marco del Plan de Recuperación y Resiliencia deberían favorecer el aumento de la productividad a medio plazo. “Sin embargo, serán necesarias nuevas medidas políticas para invertir la tendencia negativa del crecimiento de la productividad en relación con otros países comparables, especialmente mediante reformas destinadas a aumentar los niveles de cualificación y acelerar la digitalización”, concluyen.

 

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