El Banco de España avisa de un posible encarecimiento de la vivienda

11 de noviembre de 2021

Si el ritmo actual de compraventa de vivienda, animado por la recuperación de la actividad tras los meses más duros de la pandemia, se mantiene en los niveles actuales, el stock inmobiliario disponible podría ser insuficiente para absorber en los próximos años los niveles de demanda.

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Así lo advierte el Banco de España en su último Informe de Estabilidad Financiera, en el que si bien recuerda que por ahora no hay señales de alarma ni signos de sobrevaloración de la vivienda, sí que hay riesgo de que los precios sigan subiendo debido al encarecimiento de la mano de obra y los materiales de construcción. Según los datos oficiales del supervisor, y tomando como base de 100 puntos el cuarto trimestre de 2019 (inmediatamente antes de la irrupción del Covid-19), la demanda de inmuebles se sitúa a día de hoy en cotas cercanas a los 120 puntos, mientras que la oferta ha caído en torno a los 92.
Por todo ello, entre otros factores, los precios medios de la vivienda se han disparado un 3,3% en tasa interanual en el segundo trimestre del año, rompiendo así la tendencia de desaceleración registrada a principios de 2019. La vivienda usada, en concreto, avanza al 2,9%, mientras que la nueva se mueve en torno al 6%, un ritmo que podría acelerarse debido al aumento en los costes de los insumos.

A diferencia de lo que ocurre en otros países del entorno, explica con tono calmado el supervisor bancario, en España la situación del mercado inmobiliario no se encuentra en una fase preocupante y, aunque el crédito hipotecario nuevo esté creciendo con fuerza en 2021, no se observa una relajación en las condiciones de concesión.
Las compraventas de vivienda, apunta el Banco de España, experimentaron un fuerte repunte en los ocho primeros meses de 2021, casi del 14 % respecto al mismo periodo de 2019. Un avance que contrasta con la evolución, algo más más contenida, de la oferta de viviendas en venta. Este aumento de la demanda estaría impulsado no solo por la recuperación de la economía y las condiciones financieras, sino por las decisiones de inversión que se habían pospuesto con la irrupción de la pandemia y por los cambios en las preferencias de las familias, que ahora apuestan más por obra nueva y viviendas unifamiliares.

En línea con el mayor dinamismo de las compraventas de viviendas, en la primera mitad de 2021 repuntaron con intensidad las nuevas operaciones de crédito hipotecario. Concretamente, el crédito nuevo para adquisición de vivienda es alrededor de un 40% superior al del mismo periodo de 2019. A pesar de ello, el saldo vivo de esta modalidad de financiación ha aumentado forma muy moderada, al haber crecido también las amortizaciones, posiblemente como reflejo de la utilización del ahorro acumulado por los hogares en las primeras fases de la pandemia para acelerar el repago de la deuda hipotecaria, y también por la finalización de los programas de moratorias, que implica el reinicio de los repagos de hipotecas que habían quedado en suspenso.

Este repunte de las operaciones hipotecarias, explica el Banco de España, parece responder fundamentalmente a factores de demanda ya que no se observan indicios de relajación de los estándares crediticios durante los últimos meses, si bien los diferenciales de tipos de interés en el segmento de las hipotecas con tipo de interés fijo se han reducido recientemente.

 

 

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