PREVISIONES LABORALES

Septiembre cerrará con 40.000 afiliados más

19 de septiembre de 2022

El ministro Escrivá, ha avanzado que el mes de septiembre cerrará con alrededor de 40.000 nuevos afiliados más de media a la Seguridad Social. Esta cifra supone una mejora en relación al incremento del empleo que venía registrándose tradicionalmente en ese mismo mes antes de estallar la pandemia. Son en concreto, unos 20.000 más de lo que solía ser habitual para el noveno mes del año.

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El dato desestacionalizado avanza un incremento del empleo de 60.000 trabajadores, lo que según Escrivá constata que el mercado laboral "resiste de forma sorprendente" en un contexto global de incertidumbre, marcado por la crisis energética y la guerra en Ucrania, y que prácticamente todos los sectores están mostrado un comportamiento "muy razonable" este mes. "Tener 60.000 afiliados más sería bueno en cualquier contexto, pero en el actual más", ha incidido el ministro.
El final de la temporada de verano -que tiene especial impacto en actividades como el turismo o la hostelería- supuso que en agosto las afiliaciones a la Seguridad Social cayesen en 189.963 personas en términos absolutos (-0,93) en el país. Es decir, tomando en consideración las medias mensuales. La cifra total de afiliados se situó así en 20.151.001. Eliminando los efectos de calendario o tomando las cifras desestacionalizadas los empleos creados ascendieron a 62.135 empleos (+0,31%).

Los contratos fijos discontinuos se disparan

Según los datos del SEPE, sólo el mes pasado se rubricaron 170.047 acuerdos de este tipo, una cifra que está muy por encima de los 16.717 que se suscribieron a cierre de 2021 y los 14.969 de agosto de 2021.

El número de contratos fijos discontinuos, fórmula que impulsó la reforma laboral puesta en marcha a comienzos de este año, alcanzó los 1,39 millones entre enero y agosto, cifra que supone multiplicar por 12 los 113.682 firmados en igual periodo del año pasado. Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), sólo en el pasado mes de agosto se rubricaron 170.047 contratos fijos discontinuos, muy por encima de los 16.717 que se suscribieron a cierre de 2021 y los 14.969 de agosto de 2021. En total, en los ocho primeros meses del año se firmaron 12,51 millones de contratos, de los que 4,5 millones fueron indefinidos y cerca de 8 millones temporales, lo que representa que casi cuatro de cada diez eran fijos. Esta proporción contrasta con la experimentada hasta la entrada en vigor de la reforma laboral, ya que en el mismo periodo del año pasado sólo uno de cada diez contratos fueron indefinidos.

Por tipo de jornada, del total de los contratos rubricados en los ocho primeros meses de este año, 7,38 millones eran a tiempo completo, 3,74 millones parcial y 1,39 millones, fija discontinua. De los 4,5 millones de indefinidos, 3,43 millones fueron contratos iniciales y 1,04 millones convertidos en indefinidos. Estos últimos, que provenían principalmente de contratos por circunstancias de la producción (611.503), que la reforma laboral restringió, o por obra y servicio (355.627), al que dio un plazo de seis meses para su conversión hacia otra modalidad. Poniendo el foco en los contratos fijos discontinuos suscritos en los ocho primeros meses del año, fueron más los realizados a hombres (798.560) que a mujeres (589.056). Por edad, la más repetida está entre 20 y 24 años, con 254.254 contratos, tramo a partir del cual va disminuyendo paulatinamente.
Teniendo en cuenta el nivel de estudios, prevalecen aquellos con educación primaria (503.623) o secundaria (641.505). De los 1,39 millones de contratos fijos discontinuos suscritos entre enero y agosto, 1,26 millones fueron iniciales y 124.849 convertidos desde otras modalidades, entre las que destacan los 47.332 que venían de uno por circunstancias de la producción y los 74.386, por obra o servicio.

Así, en los ocho primeros meses de este año, el 59% de los indefinidos lo fueron a tiempo completo, frente a los 66% del mismo periodo del año pasado, por lo que para CCOO la clave estará en observar en los próximos meses si aumenta la duración real de esos contratos. Y es que la duración media de los contratos suscritos entre enero y agosto -que tiene en cuenta todas las tipologías indefinidas y temporales- se situó en los 49 días, frente a los 52,9 días del mismo periodo del año pasado.

El 40% de los trabajadores prevé abandonar su empleo

El 40% de los trabajadores tiene pensado abandonar su puesto de trabajo en los próximos seis meses, según una encuesta elaborada por McKinsey & Company entre más de 13.000 trabajadores de todo el mundo, en la que se constata la existencia de un «descontento laboral generalizado a nivel global».

El estudio analiza las causas que impulsan a los trabajadores a abandonar su puesto de trabajo y se identifican cinco potenciales perfiles profesionales hacia los que los empleadores pueden enfocar sus estrategias para atraer y retener talento a largo plazo.
La consultora advierte en su informe de que la escasez de trabajadores necesarios para cubrir las vacantes de empleo es cada vez mayor y de que el número de profesionales dispuestos a abandonar su puesto de trabajo va en aumento, principalmente a causa de una remuneración inadecuada y la falta de promoción profesional.
«Estamos ante un momento en el que el número de ofertas de trabajo está muy por encima de la cantidad de profesionales capaces de satisfacerla. La pandemia ha provocado que las personas reflexionen acerca de su manera de vivir y trabajar, por lo que las prioridades a la hora de permanecer o elegir un trabajo ya no son las mismas», explica Gloria Macías-Lizaso, socia de McKinsey & Company.

«Fugas de talento» entre sectores

Según Macías-Lizaso, «la magnitud del descontento laboral que se ha gestado en los dos últimos años» ha sido tan grande que las personas se encuentran ante la necesidad de realizar un cambio radical en su vida profesional, lo que ha provocado «importantes fugas de talento en varios sectores de la economía».Así, de acuerdo con los resultados de este estudio, casi la mitad de los profesionales que abandonaron su puesto de trabajo en los dos últimos años se trasladaron a una industria diferente y dos de cada tres no ha vuelto a trabajar en el mismo sector.
La industria más afectada por este «éxodo» de profesionales ha sido la de consumo y retail, con un 76% de trabajadores que abandonaron el sector, seguido por el sector público (72%) y el de finanzas y seguros (65%).

Para hacer frente a esta creciente ‘deserción’ laboral, McKinsey ha destacado cinco potenciales perfiles profesionales hacia los que los empleadores pueden enfocar su estrategia para garantizar la atracción y retención de talento a largo plazo: los tradicionales; los autodidactas; los cuidadores; los idealistas, y los relajados.

Los tradicionales, explica la consultora, son personas orientadas a desarrollar una carrera profesional que otorgue un determinado estatus social y cuyos ámbitos de preocupación se centran en el equilibrio entre la vida laboral y la personal. Según la encuesta, el 60% de las personas que integran este grupo no han abandonado su puesto de trabajo en los últimos dos años.
Los autodidactas, por su lado, ponen el foco principalmente en aspectos como la flexibilidad, el trabajo significativo y la remuneración, mientras que los cuidadores tienen como motivación principal la compensación (flexibilidad laboral, conciliación, apoyo a la salud y bienestar de los empleados y desarrollo profesional).

Según McKinsey, para los idealistas, principalmente jóvenes, la remuneración es uno de los factores laborales con menor relevancia. Este tipo de profesionales otorgan especial valor a aspectos como la flexibilidad, la carrera profesional y el propósito laboral, por lo que se preocupan más por la pertenencia a una compañía inclusiva y acogedora.

El último perfil identificado por la consultora corresponde a los trabajadores que denomina «relajados»: personas jubiladas o que no buscan trabajo, pero cuya reinserción laboral está principalmente motivada por un conjunto de condiciones que van más allá de las propuestas tradicionales. Así, una de las características más atractivas para este grupo de personas podría ser un salario elevado o la realización de un trabajo significativo.
«Adaptarse a las circunstancias venideras es una de las mejores estrategias que las personas y las empresas pueden adoptar para hacer frente al futuro. Además, la vida ha cambiado drásticamente en estos dos últimos años, por lo que escuchar qué necesitan las personas es más importante que nunca», concluye la socia de McKinsey.

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