BdE: el otoño se presenta muy complicado

09 de agosto de 2022

Bajo el título, “El impacto del repunte de la inflación y de la guerra sobre las perspectivas económicas de los hogares españoles” el BdE advierte de los problemas que e nos avecinan en un par de meses y las dificultades económica a las que la familias deberán de enfrentarse.

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Su autora, Martínez Carrascal examina el impacto que algunos acontecimientos recientes (en particular, el repunte de las tasas de inflación y la guerra en Ucrania) están teniendo sobre las expectativas económicas de los hogares españoles. Para ello, se utiliza la información de la Encuesta de Expectativas de los Consumidores del Banco Central Europeo. El análisis muestra que la revisión al alza que, desde mediados de 2021, presenta la inflación esperada por los hogares se ha trasladado a sus perspectivas de gasto en términos nominales, que habían mostrado una tendencia alcista hasta la irrupción de la guerra. Esta senda creciente se ha interrumpido desde el inicio del conflicto bélico, que ha incidido de forma significativa sobre las perspectivas relativas a los determinantes del consumo de los hogares: estos anticipan ahora una evolución menos favorable de sus rentas, de su posición patrimonial y de la situación económica general que antes de la guerra.

En un contexto de mayor avance proyectado de los precios, la interrupción de la tendencia alcista que mostraban en meses anteriores las perspectivas de los hogares relativas al avance de su consumo nominal (con un ajuste a la baja, en particular, de la previsión de adquisición de bienes duraderos) conllevaría un menor dinamismo del gasto en términos reales. Además, la brecha entre el avance previsto del gasto nominal y el de los ingresos se ha ampliado con respecto al comienzo del año, por lo que las familias estarían anticipando, implícitamente, unas tasas de ahorro algo más reducidas.

El banco emisor señala en su informe que la percepción de los hogares acerca de su acceso al crédito también se ha deteriorado desde marzo, en un contexto en el que, además se anticipa un repunte en el coste de los préstamos en los doce próximos meses, en línea con la senda ascendente de los tipos de interés del mercado monetario. Tras la guerra, la senda alcista que mostraban las perspectivas de los hogares sobre el avance de su gasto nominal se ha frenado drásticamente y la brecha entre este avance y el previsto para sus rentas se ha ampliado respecto a principios de año. Por ello, los hogares prevén absorber parte del aumento de precios mediante un ajuste a la baja en sus tasas de ahorro, con objeto de tener margen de maniobra ante las fuertes presiones inflacionistas como el actual. Entre junio de 2021 y mayo de 2022 se ha reducido sustancialmente, en 23 puntos porcentuales, la proporción de hogares que anticipan que el incremento de los precios a un año vista será del 2,5% o inferior. En el caso de las expectativas a tres años, la disminución entre esas fechas es significativamente menor, aunque también considerable (de 10 puntos). En contraposición, ha aumentado el porcentaje de hogares que esperan tasas de inflación superiores al 7,5%, sobre todo en el horizonte de un año (18 puntos), pero también a tres años vista (7 puntos).

Las familias gastaran menos

El incremento de la incertidumbre que ha conllevado la guerra en Ucrania se ha traducido en una revisión a la baja de las expectativas de gasto en bienes duraderos de los hogares. En consonancia con este patrón histórico, los consumidores han rebajado sus expectativas de gasto en equipamiento del hogar y en automóviles en los últimos meses. Mientras, las perspectivas relativas al gasto en vacaciones han mantenido un perfil de recuperación, incluso tras el estallido de la guerra, excepto en los hogares de menores ingresos, que disponen de un margen más pequeño para absorber los incrementos de inflación sin reducir sus niveles de gasto y se han visto más afectados por el repunte en los precios de la energía.
Por grupos de edad, las perspectivas de gasto nominal son, desde mediados de 2021, algo menos expansivas en los más jóvenes. Este patrón se ve condicionado, no obstante, por las tasas de inflación comparativamente menores que espera este grupo de agentes en comparación con los de mayor edad, y no se trasladaría a las expectativas de gasto en términos reales, según el Banco de España. El análisis presentado por el Banco de España muestra también que, ante un aumento del gasto en energía consumida en el hogar, las familias con un colchón modesto de liquidez han reducido el gasto en otros bienes.

Estas familias son, mayoritariamente, las de rentas bajas, que, además, se ven más expuestas ante variaciones en el precio de la energía, dado que la factura energética absorbe una mayor proporción de sus ingresos. los hogares que disponen de un mayor colchón de liquidez no han modificado de forma sustancial sus niveles de gasto en otras partidas, que habrían financiado mediante una reducción temporal de sus tasas de ahorro.

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