El teletrabajo habitual cae al 8%, su nivel más bajo en pandemia

25 de noviembre de 2021

El teletrabajo disminuyó en el tercer trimestre conforme avanzaba la vacunación de la población y los datos de contagios de Covid y presión hospitalaria se estabilizaron. Casi 1,6 millones de empleados trabajaron desde casa de forma habitual (más de la mitad de los días) entre julio y septiembre, lo que supone un 8% del total, el porcentaje más bajo desde el inicio de la pandemia.

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Es una de las conclusiones de un informe publicado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), dependiente de la Secretaría de Estado de Digitalización, a partir de datos sobre teletrabajo de la Encuesta de Población Activa del INE.
La tendencia es claramente a la baja. El 8% de teletrabajo observado en el tercer trimestre cae respecto al 9,4% del segundo trimestre y al 10,3% del tercero de 2020. “En perspectiva, la cifra actual es la más baja desde que se inició el confinamiento, que llegó a estar en el 16,2% en el segundo trimestre de 2020”, concluye el informe. A pesar del descenso, la adopción del teletrabajo habitual en España se consolida respecto a la era anterior al Covid. De hecho, la proporción de ocupados que teletrabajan en España se incrementa más de tres puntos porcentuales sobre la que existía en diciembre de 2019, que era del 4,8%.
La caída se observa no solo en el teletrabajo habitual sino también en los empleados que trabajan desde casa de forma ocasional, tasa que baja al 4,7% desde el 5,3% del trimestre anterior, después de varios periodos de crecimiento desde marzo de 2020.

Por edades, en todos los grupos de edad se observa una reducción del teletrabajo en el tercer trimestre respecto al periodo anterior. Los colectivos que más trabajan desde el domicilio particular son las franjas de 25 a 34 años (8,4%), seguidos de las de 35 a 44 años (8,3%). Según el estudio, estos grupos son los más involucrados con el cuidado de menores. Por contra, los que menos trabajan desde el domicilio particular son los más jóvenes, las personas de 16 a 24 años (3,9%), y los más mayores, aquellos que tienen 55 y más (7,7%).

Precisamente este argumento puede explicar también la brecha de género: el 8,3% de las mujeres teletrabajaron más de la mitad de los días, 0,6 puntos porcentuales más que los hombres. En cuanto al teletrabajo ocasional, no existe diferencias por sexo, tanto para hombres como para mujeres el porcentaje de ocupados que trabajaron ocasionalmente fue del 4,7% de los ocupados.
También se producen diferencias por zonas geográficas. Madrid, con el 16,6% de los ocupados teletrabajando, duplicó la media nacional. Por detrás quedan Cataluña (9,9%) y Asturias (6,6%). Por su parte, las comunidades en las que el teletrabajo es menos habitual son Ceuta (1,3%), Melilla (3%), Extremadura (3,7%) y Cantabria (4,2%).

El informe también analiza el teletrabajo desde la perspectiva de la empresa. Con datos del primer trimestre de 2021 de la encuesta de uso TIC y comercio electrónico del INE, el documento señala cómo herramientas como la videoconferencia, servicios en la nube y redes privadas virtuales han permitido en pandemia que el personal siguiera realizando su trabajo desde el domicilio. Las empresas mejor preparadas para el cambio fluido al trabajo desde casa “fueron más capaces de mantener los niveles de producción a pesar de las medidas de confinamiento y de distanciamiento social”.
Las tasas de teletrabajo en el primer trimestre fueron más altas en las grandes empresas que en las medianas y pequeñas. Así, el 85% de las grandes compañías permitieron a su plantilla trabajar desde el domicilio, frente al 72% de las medianas y el 46% de las pequeñas. Esta diferencia se explica por “la brecha en la adopción de la tecnología digital a favor de las grandes empresas, así como la concentración de las pequeñas empresas en sectores menos susceptibles al teletrabajo” como el turismo, los restaurantes o los pequeños comercios.

La pandemia de Covid fue por tanto el detonante para impulsar el teletrabajo. No obstante, “será necesario seguir analizando la evolución de esta tendencia para poder afirmar que esta práctica ha venido para quedarse”, concluye el estudio.

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