La crisis alimentaria puede ser terrorífica

25 de mayo de 2022

Los precios de los alimentos agrícolas se han disparado un 31% en 2021 y se prevé que suban otro 23% adicional en 2022, al menos ello señala el ultimo informe de la aseguradora Allianz que analiza la complicada situación alimentarios que la invasión de Ucrania y la estrategia posterior de Rusia esta creando.

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El documento señala que esta tendencia en el precio de la comida se debe en general al incremento de los costes de los insumos (combustible, electricidad, fertilizantes), años de menores rendimientos agrícolas que se traducen en inventarios bajos y, más recientemente, la invasión de Rusia a Ucrania que no solo impacta en el suministro de alimentos básicos como el trigo o el aceite, sino que también tiene un efecto dominó en los precios de los sustitutos.
Los grandes productores globales, desde Rusia hasta la India, están avanzando en sus políticas proteccionistas, poniendo casi una quinta parte del suministro global de las calorías bajo algún tipo de restricción. Los altos costes de los fertilizantes pueden reducir su uso, lastrando la productividad de la tierra y disparando los precios. Mientras que la volatilidad climática y de suministro que ya venían de lejos se suman a todos los problemas anteriores.

Duthoit, economista senior de Allianz, cree que "lo peor está por venir para los hogares europeos: los precios minoristas de los alimentos están lejos de reflejar todavía el aumento de los precios de las materias primas alimentarias que se ha observado en los últimos 18 meses. Mientras que los productores de alimentos y bebidas de la zona euro ya han incrementado sus precios de media un 14% desde principios de 2021... Por el contrario, los precios minoristas de alimentos solo se han ajustado en un modesto 6%, lo que significa que los comercios aún no han trasladado ni la mitad de los precios a los consumidores".
Los economistas de la aseguradora alemana analizan episodios pasados de alta inflación en los alimentos y demuestran que, normalmente, los precios minoristas se ajustan en general a los precios al productor con elevado retraso. Antes o después terminará produciéndose esta canalización de costes y aunque una parte se quede en menores márgenes para los minoristas, el consumidor tendrá que pagar más. "Anticipamos un traspaso generalmente alto a los precios al consumidor". El coste en euros dependerá de cada país, puesto que los niveles de renta ni de partida no son los mismos. Por ejemplo, se estima que en España el coste de los alimentos suponga un gasto extra de 200 euros de media.

Unos 243 euros de 'sobrecoste'
Usando el escenario base de su modelo, los expertos de Allianz creen que se transferirá a los consumidores, al menos, el equivalente al 75% del aumento en los precios de producción: "Calculamos que la inflación de los alimentos costará al consumidor europeo unos 243 euros de media. Esto es lo que subirá la cesta de alimentos en comparación con 2021". Quizá no parezca algo desorbitado, pero es que a los alimentos hay que sumarle todo el componente energético que ya está abriendo un profundo agujero en los bolsillos del consumidor y el del resto de bienes y servicios que han comenzado a despegar.
No obstante, todo lo anterior es un análisis de la crisis vista desde la óptica europea o de los países desarrollados. Tanto el Banco Mundial como el FMI y otras instituciones han advertido de que la crisis real se va a vivir en los países emergentes. En estas economías, una fuerte subida del precio de los alimentos puede tener un impacto devastador sobre la salud y el bienestar de sus habitantes.

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