La morosidad, podría estar a la vuelta de la esquina

05 de noviembre de 2021

La banca española sigue sin dar muestras de un aumento de la morosidad pese a la crisis del coronavirus, aunque la situación podría cambiar en unos meses ante la debilidad de algunos sectores, los más afectados por la pandemia, y el riesgo de impago de un volumen de créditos de 93.000 millones de euros, lo que equivale al 8,6% de la financiación que tenían concedida a empresas y hogares y supone un aumento del 13% desde diciembre y del 53% en doce meses, según datos del Banco de España de finales de junio.

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Los créditos en mora se elevaban a 53.543 millones en agosto, un 4,43% del total, según los últimos datos publicados por el organismo. De estos 93.000 millones en créditos en "vigilancia especial", es decir que muestran una mayor probabilidad de convertirse en morosos que el resto de créditos que están al corriente de pago, unos 58.000 millones (el 9,6% de la cartera y un 16% más que al cierre de 2020), corresponden a préstamos a empresas especialmente afectadas por la pandemia, como los ligados a la hostelería, el turismo, el transporte o fabricación de automóviles, que han acumulado los mayores incrementos de deuda bancaria y de crédito dudoso. Los 35.000 millones restantes, (el 6,6% del total y un 9,3% más que a finales de año), son préstamos concedidos a familias, según ha detallado hoy el director de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España, Ángel Estrada.

El Banco de España, tras subrayar que se ha observado ciertas señales de deterioro y vulnerabilidad en la calidad del crédito, alerta, en concreto, del significativo aumento de los préstamos en vigilancia especial y de las refinanciaciones, sobre todo entre los clientes con aval ICO, por lo que ha avisado de que, de materializarse los riesgos latentes, el 40% de las entidades financieras tendrían que realizar provisiones adicionales en los próximos años a las llevadas a cabos el pasado ejercicio como medida de prudencia. Esto podría ocurrir en primavera, una vez que venzan los dos años de carencia incluidos en los créditos a empresas con aval público del ICO.

El crecimiento de los préstamos en riesgo de impago empezó a registrarse a partir del tercer trimestre del año pasado y se aceleró "notablemente" en el cuarto trimestre, y en la primera mitad del presente ejercicio la variación interanual de estos créditos ha seguido aumentando, señala. Pese a reconocer que la mejora económica se ha traducido en una reducción de las pérdidas esperadas por el sector bancario, insiste en que pueden existir deterioros "latentes" en las carteras de crédito que "podrían materializarse en los próximos trimestres y reducir la generación de resultados del sector" lo que podría debilitar la capacidad de intermediación de aquellos bancos con un menor nivel de solvencia.
La banca ha llevado a cabo provisiones para cubrir litigios por unos 2.500 millones de euros.

Inflación

El supervisor estima que las medidas económicas adoptadas y la vacunación permitirán la recuperación de la actividad al nivel anterior a la crisis sanitaria, y asegura que "por el momento" parece haberse evitado escenarios de aumentos significativos de quiebras empresariales, aunque recuerda que las medidas extraordinarias de apoyo a la economía "todavía son muy importantes". Y alerta de que la evolución económica puede verse afectada por varias vulnerabilidades y riesgos, que "permanecen todavía en niveles elevados", incluyendo una recuperación desigual entre sectores o una elevada inflación más persistente de lo que actualmente se estima.

Al margen de los signos de deterioro del crédito, el Banco de España señala como otra vulnerabilidad el incremento del endeudamiento público, como consecuencia de la "necesaria y decisiva" respuesta de la política económica durante la pandemia. Sin embargo, destaca que, si bien prevé que la deuda pública se modere "significativamente" en el medio plazo, este elevado nivel de deuda hace vulnerable durante ese periodo a la economía española ante un posible deterioro económico, reduciendo la capacidad de respuesta en caso de que se materialicen riesgos.

Así, como riesgos, el Banco de España afirma que, si los problemas en las cadenas de suministros acaban por lastrar la actividad económica mundial de forma intensa y persistente, "ello afectaría también de forma más duradera a algunas ramas industriales" de España. Otro riesgo "a la baja" es la posibilidad de que el alza de los precios de las materias primas y algunos bienes intermedios sea "menos pasajera de lo que se supone en la actualidad", lo que podría presionar la renta de hogares y empresas. "Esa mayor persistencia podría dar lugar a una traslación de las subidas de costes a los precios finales y las demandas salariales, dando lugar a un repunte de la inflación de una naturaleza más intensa y duradera que la anticipada en este momento", señala el informe.

También identifica como un riesgo "a la baja" la propagación de nuevas variantes del covid que sean más resistentes a las vacunas, lo que podría conducir a nuevas restricciones a la movilidad, así como los riesgos asociados con efectos más persistentes de la crisis sobre el tejido empresarial y el empleo.

 

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