Y CUANDO SE VERA ESTO MIMO EN LAS ADMINISTRACIONES

Putin ha trastocado todas las previsiones económicas

25 de febrero de 2022

Reserva Federal y Banco Central Europeo tendrán que incorporar a sus previsiones las posibles modificaciones de la realidad economía que la guerra de Ucrania está proporcionando. De hecho, la autoridad europea ya prevé incorporar las cuestiónes energéticas y su nueva situación a sus proyecciones económicas de marzo

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Y es que en pocas horas todo está cambiando: alzas de tipos de interés, caida de la rentabilidad en todas las deudas, mientras que los futuros a 30 días sobre el precio del dinero en EEUU han pasado de augurar un movimiento agresivo de 50 puntos básicos en marzo, a decantarse por solo 25 puntos. Algunos expertos ven incluso probable que el banco central posponga la decisión en plena guerra. Para EEUU no será fácil posponer un alza de tipos de interés debido al recalentamiento de su economía, pero la estabilidad financiera y las condiciones de financiación pueden pesar más en la toma de decisiones. La inflación está disparada en EEUU en el 7,5%, la tasa más alta desde 1982, mientras el último dato del crecimiento del PIB del cuarto trimestre de 2021 se ha elevado hasta el 7%. Sin embargo, la histórica alineación del banco central estadounidense con la política exterior de EEUU lo cambia todo. Ocurrió en el último mini-ciclo de alzas de tipos entre 2017 y 2018, cuando el actual gobernador Powell pausó las subidas conforme se recrudecía la guerra comercial del Gobierno de Donald Trump con China.

El caso de Europa es diferente. Con Alemania ya en clara contracción desde finales de 2021 por el alza de los costes energéticos y la crisis de suministros, el resto de la zona euro también se ha situado en clara desaceleración, incluyendo a España. Los precios del gas natural, que se usan para calefacción pero son el centro de gravedad de la generación de electricidad, acumulan cuatro meses en niveles históricos que multiplican el rango de 20 a 30 euros por MW/h en que se movían hasta el pasado verano.
Lagarde, ya recordó en la reunión del pasado 3 de febrero que la energía supone más de la mitad del alza de la inflación -que en Europa se ha situado en el 5% en enero- y, por este motivo, "la política monetaria poco puede hacer". Sin embargo, la banquera gala dio un giro a las expectativas al evitar descartar una subida de tipos en la zona euro en 2022. La guerra en Ucrania puede ser la coartada para desechar el debate de restricciones a la financiación.

Lo que sí mantendrá el banco central es el plan para cerrar el PEPP (programa de emergencia pandémica) para finales del mes que viene, después de haber gastado hasta 1,85 billones de euros en compras de deuda pública a los Estados miembro y, en menor medida, al sector privado. Al mismo tiempo prevé aumentar a 40.000 millones de euros al mes las compras a través del APP (programa de compra de activos del expansión cuantitativa o QE) preexistente a la pandemia del Covid-19 y que servirá como instrumento estabilizador.
Pero a ello hay que añadir un nuevo riesgo, la alta exposición de algunos bancos en Ucrania y países limítrofes. Según el Banco de Pagos Internacional (BIS) de Basilea, el sector bancario del euro afronta una exposición de algo más de 107.000 millones de euros a nivel global, con Francia, Italia y Austria, a la cabeza. Entidades como la italiana Unicredit, la francesa Société Generale o las austriacas Erste y Raiffesen registraron desplomes en bolsa de más de dos dígitos como consecuencia del riesgo ucraniano y ruso. Por este motivo, los expertos no solo descartan un endurecimiento monetario por parte del BCE, sino que se mostrará más favorable a suavizar las condiciones financieras.

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