Funcas: la inflación podría alcanzar en marzo, un 8,6%

11 de marzo de 2022

El IPC subió en febrero un 0,8%, el mayor crecimiento mensual de los precios en un mes de febrero desde 1977, lo que elevó la tasa interanual de inflación en 1,5 puntos porcentuales, hasta el 7,6%. La tasa subyacente aumentó seis décimas, hasta el 3%. El resultado ha sido superior al previsto en todos los componentes del IPC salvo en los alimentos no elaborados.

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Funcas destaca que "continúa aumentando el número de subclases que registran ascensos en sus tasas de inflación. En febrero, las dos terceras partes de las mismas presentaron incrementos, reflejando la progresiva generalización del proceso de transmisión de costes hacia los precios finales al consumo".
Dentro del índice subyacente, los alimentos elaborados elevaron su tasa hasta el 5,3%. Los incrementos han sido muy generalizados por subclases, destacando especialmente el aceite de oliva, pan y productos de panadería, harinas y leche. Los bienes industriales no energéticos también incrementaron su tasa de inflación hasta un 3%, empujados sobre todo por automóviles nuevos y de segunda mano, muebles, productos para la limpieza o para el cuidado personal. La tercera parte de las subclases que componen este grupo tienen tasas de inflación cercanas o superiores al 4%.
Entre las pocas las categorías que han registrado un descenso en su inflación, cabe mencionar telefonía móvil, ordenadores –los cuales, además, se mantienen en tasas interanuales negativas– y prendas de vestir. En los servicios se ha producido un ascenso de la inflación hasta el 2%. Siguen destacando los restaurantes,
hoteles, paquetes turísticos nacionales y vuelos internacionales.
En cuanto a los componentes más volátiles, en los productos energéticos la tasa se elevó hasta el 44,3%. La electricidad registró un ligero descenso de su precio, frente al encarecimiento del gas y los combustibles. Finalmente, los alimentos no elaborados bajaron
ligeramente su tasa hasta el 5%, por la bajada en la fruta y el pescado fresco.
Continúa aumentando el número de subclases que registran ascensos en sus tasas de inflación. En febrero, las dos terceras partes de las mismas presentaron incrementos, reflejando la progresiva generalización del proceso de transmisión de costes hacia los precios finales al consumo.

Con el estallido de la guerra en Ucrania y el agravamiento de las tensiones en los mercados energéticos, el escenario de previsiones para el año cambia de manera notable. El escenario central contempla ahora un precio del petróleo en 120 dólares durante el resto del ejercicio y un descenso del precio de la electricidad en el mercado mayorista desde los recientes máximos. Bajo dichas hipótesis, la tasa de inflación alcanzaría su máximo en marzo con un 8,6%, para descender posteriormente hasta un 4,1% en diciembre. Ello supone una tasa media anual del 6,8%, frente al 4,6% de las previsiones anteriores. La tasa subyacente situaría su media anual en el 3,1%, ocho décimas porcentuales más de lo esperado anteriormente.

En un escenario alternativo, en el que se reducen las tensiones en los mercados, con un descenso del petróleo hasta 80 dólares al final del año y una bajada del precio de la electricidad hasta niveles comparables a los registrados al inicio del año, la tasa media anual sería del 5,9% y del 2,9% en el caso de la subyacente.

 

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