PMI: la industria se desacelera

01 de julio de 2022

El crecimiento de la producción manufacturera se desaceleró y las carteras de pedidos cayeron levemente, lo que ha provocado que, en junio, el sector manufacturero de España continuara expandiéndose, pero a su ritmo más lento en casi un año y medio, según el índice PMI. No obstante, la confianza en el futuro mejoró, conllevando a incrementos marginales de empleo.

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Así, el Índice PMI del sector manufacturero español, elaborado por S&P Global, disminuyó hasta su mínima de diecisiete meses en junio, alcanzando 52,6, por debajo de 53,8 registrado en mayo. Aunque el índice ha registrado un crecimiento sólido, el ritmo de expansión se ha ralentizado. Un aumento más débil de la producción afectó al índice en junio, ya que las empresas informaron de una caída marginal de los nuevos pedidos recibidos con respecto al mes anterior. Las empresas encuestadas comentaron que el desafiante entorno económico está afectando la demanda, tanto en el país como en el extranjero (las ventas de exportación también se redujeron modestamente). También se informó que la guerra en Ucrania se suma a un mercado de productos incierto e inestable.

Los colaboradores del panel también informaron que las subidas de precios están afectando la demanda. Los niveles elevados de inflación han sido una característica notable de la encuesta PMI durante más de un año, y la encuesta de junio nuevamente reveló un aumento considerable tanto en los costes de los insumos como en los precios de venta. Las empresas indicaron que la energía sigue siendo una de las causas principales del aumento de los costes operativos, aunque se informó nuevamente que el precio de las materias primas en general ha aumentado. Inevitablemente, las empresas no tuvieron otra opción que repercutir el aumento de sus costes a los clientes a través de tarifas más altas.

No obstante, en ambos casos, las tasas de inflación fueron menores que las observadas recientemente (la más baja en 15 meses para los costes y la más débil en nueve meses para las tarifas cobradas). También se informó que los retrasos en el suministro continuaron, pero en un grado menos fuerte. Hubo informes de que los problemas relacionados con el transporte y la escasez de productos en los almacenes de los proveedores persistieron.

Como parte de los constantes esfuerzos por evitar el aumento de precios y la escasez de productos, las empresas continuaron aumentando sus stocks de insumos. El acopio de inventario fue de nuevo marcado y solo ligeramente inferior al récord registrado en la encuesta de mayo. No obstante, en un indicio de que las empresas tal vez están optando por utilizar cada vez más sus inventarios para la producción, la actividad de compras se redujo por primera vez en tres meses. El aumento de la producción en junio estuvo apoyado por un modesto crecimiento del empleo, y esto ayudó a las empresas a poner al día sus cargas de trabajo (los pedidos pendientes de realización disminuyeron por primera vez en diecisiete meses). Las expectativas también mejoraron desde mayo, ya que los fabricantes esperan beneficiarse de unas mayores ventas en el entorno posterior a la pandemia. No obstante, perdura la preocupación sobre el persistente período actual de inestabilidad económica.

Desde S&P Global Market Intelligence comentan que "el crecimiento económico del sector manufacturero español experimentó una ralentización en junio y la caída de los nuevos pedidos fue la nota más destacada de la encuesta. Si bien la inestabilidad en Europa debido a la guerra en Ucrania fue uno de los factores que perjudicaron la demanda, las presiones inflacionistas de larga duración, que siguen siendo elevadas, también están afectando las ventas y la actividad del mercado".
"Por lo tanto, los últimos datos aumentarán la preocupación por la gran posibilidad de estanflación, aunque quizás los que buscan algo de positividad en las cifras del PMI destacarán que las lecturas de la inflación de los precios cobrados y de los precios pagados han registrado reducciones notables desde mayo (aunque ambas permanecen históricamente elevadas). También se observó un deterioro menos fuerte en los plazos de entrega de los proveedores, lo que se suma a la esperanza de que los problemas de suministro que han plagado al sector durante los dos últimos años también se estén aliviando", indican.

Declive manufacturero en la eurozona

El sector manufacturero de la zona euro entró en territorio de declive en junio y terminó el segundo trimestre a la baja, ya que los niveles de producción cayeron por primera vez en dos años. Parece que la desaceleración cobrará impulso en los próximos meses, según se refleja en el índice PMI.

En cifras, el Índice PMI del sector manufacturero de la zona euro, elaborado por S&P Global, cayó de 54,6 registrado en mayo a 52,1 en junio, su lectura más baja desde agosto de 2020, indicando un declive por quinto mes consecutivo. Por partes, el Índice PMI final del sector manufacturero de la zona euro se situó en 52,1 (frente a 54,6 en mayo), registrando su mínima de los últimos 22 meses, mientras que el Índice final de producción del sector manufacturero se situó en 49,3 (frente a 51,3 en mayo), señalando su mínima de los últimos 24 meses. La evidencia del empeoramiento de las condiciones operativas de los productores se observó en muchos de los subíndices de la última encuesta del PMI: los nuevos pedidos recibidos en total y los pedidos de exportación disminuyeron, mientras que la confianza empresarial cayó hasta su mínima en veinticinco meses. Los pedidos pendientes de realización, que se han acumulado intensamente durante la pandemia, también se redujeron por primera vez en casi dos años, puesto que la reducción de la demanda permitió a las empresas concentrarse en completar los pedidos pendientes.

Analizando otros subíndices, también hubo más señales tentativas de que las cadenas de suministro se están acercando a la estabilidad debido a que los plazos de entrega de los insumos se alargaron al ritmo más lento en un año y medio. También se observó una disminución de las presiones inflacionistas, ya que tanto los costes de los insumos como los precios de venta aumentaron a unas tasas más lentas. La tendencia a la baja observada en la zona euro en su conjunto reflejó el debilitamiento generalizado en todos los países estudiados en junio. El país con el mejor resultado fue una vez más los Países Bajos, aunque su crecimiento se desplomó hasta su mínima de diecinueve meses. En comparación con mayo, Austria registró la desaceleración más pronunciada, ya que su respectivo índice PMI manufacturero cayó más de 5 puntos. El país con el peor resultado fue Italia, que registró el incremento más débil en dos años.

Por primera vez desde la primera ola de contagios por la COVID-19 en la primera mitad de 2020, los datos de la encuesta de junio señalan una disminución de la producción manufacturera de la zona euro. Las condiciones de una demanda más débil, la guerra en Ucrania y los continuos problemas de suministro se mencionaron como los motivos de esta reducción de la producción. Los nuevos pedidos recibidos disminuyeron de nuevo en junio. El ritmo de declive se aceleró y fue el más fuerte desde mayo de 2020. Los encuestados mencionaron una desaceleración en general de la demanda de productos, aunque muchos de ellos comentaron que los clientes dejaron de realizar nuevos pedidos debido a los niveles de precios actuales. También se observó una ralentización en los flujos de exportación* en junio, ya que los nuevos pedidos procedentes del extranjero cayeron por cuarto mes consecutivo.

También hubo una creciente tendencia entre las empresas a controlar los costes ya que la actividad de compras aumentó a la tasa más lenta en la secuencia actual de veintidós meses de crecimiento. También se mencionó ampliamente una preferencia por utilizar los stocks existentes, puesto que las empresas hicieron suficiente acopio en los últimos meses para mitigar los problemas de suministro y de la inflación.

No obstante, hubo indicios, aunque limitados, de que los problemas de las cadenas de suministro se están estabilizando. El índice de plazos medios de entrega del estudio aumentó hasta su máxima de 18 meses, indicando en términos generales la menor incidencia de retrasos en las entregas desde diciembre de 2020. La recepción de insumos encargados con anterioridad apoyó los esfuerzos constantes de acopio, a pesar de la marcada desaceleración en el crecimiento de la actividad de compras. Los stocks de insumos aumentaron en junio al ritmo más rápido en cinco meses.
Por primera vez en poco menos de dos años, los fabricantes de la zona euro lograron reducir significativamente sus cargas de trabajo en junio, ya que debido a una menor demanda las empresas se concentraron en los pedidos pendientes de realización. Mientras tanto, el crecimiento del empleo se desaceleró hasta su mínima de tres meses.

En junio se produjo una notable pérdida de positividad en el sector manufacturero de la zona euro. En general, la confianza empresarial cayó hasta su nivel más débil desde mayo de 2020 debido a que la preocupación en torno a las perspectivas económicas mundiales y la inflación afectaron las expectativas de crecimiento.

Por último, las presiones inflacionistas cayeron levemente en junio. Tanto en el caso de los costes de los insumos como en el de los precios de venta, los aumentos fueron más lentos en comparación con mayo, y las tasas de inflación se redujeron hasta sus mínimas de quince y seis meses respectivamente. No obstante, las presiones de los precios se mantuvieron históricamente elevadas.

 

 

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