PMI ATISBA PROBLEMAS LOS PROXIMOS MESES

UE: en marzo los servicios sujetaron la economía

05 de abril de 2022

Pese al aumento récord de la inflación, el crecimiento económico de la zona euro se mantuvo fuerte en marzo, según el índice PMI. No obstante, la resistencia de la economía se pondrá a prueba en los próximos meses. El principal impulsor de la expansión fue el sector servicios, donde el crecimiento fue ligeramente superior, mientras que la producción manufacturera aumentó a un ritmo más lento.

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El Índice PMI Compuesto de Actividad Total de la eurozona, elaborado por S&P Global y ajustado estacionalmente, disminuyó ligeramente, de 55,5 registrado en febrero a 54,9 en marzo, pero continúa señalando un fuerte crecimiento de la actividad empresarial en la zona euro, disminuyendo solo ligeramente desde su máxima de cinco meses de febrero, ya que la relajación de las restricciones por la COVID-19 continuó soportando niveles crecientes de actividad comercial.

Mientras tanto, la confianza empresarial se vio fuertemente afectada y cayó hasta su mínima de diecisiete meses debido a que las crecientes tensiones geopolíticas y la inflación afectaron las perspectivas. En medio del aumento de los precios de la energía, los combustibles y las materias primas, la inflación de los costes de los insumos se aceleró hasta alcanzar su máxima del estudio en marzo. Para combatir las presiones en los márgenes de beneficio, los precios cobrados por los productos y servicios comprados en la zona euro aumentaron a la tasa más rápida registrada por el estudio.
La expansión fue impulsada por el sector servicios, donde la actividad aumentó a un ritmo marginalmente más rápido que en febrero. La producción manufacturera también aumentó durante el mes, aunque la expansión fue la más débil observada durante la actual secuencia de 21 meses de crecimiento. Según las empresas encuestadas, el repunte estuvo respaldado por una mayor relajación de las medidas de contención de la COVID-19, que fomentó unos mayores niveles de actividad de los clientes e impulsó la demanda de productos y servicios.

De los países de la zona euro encuestados, Irlanda registró el ritmo más rápido de crecimiento en marzo, y la expansión se aceleró hasta su máxima de cinco meses. Francia también registró una expansión más rápida, y fue el segundo país con el mejor resultado al final del primer trimestre. En el resto de los países, Alemania, España e Italia, la actividad total aumentó a ritmos más lentos que los observados en febrero.
El alza de los niveles de actividad total se vio respaldada por unas condiciones propicias de la demanda en marzo, y los datos del estudio indicaron que los nuevos pedidos siguieron aumentando. No obstante, los flujos de nuevos pedidos en general se incrementaron a un ritmo más lento que con anterioridad, hecho en parte subrayado por los nuevos pedidos de exportación, que disminuyeron por primera vez desde noviembre de 2020. No obstante, la pérdida de impulso en el crecimiento de los nuevos pedidos en total fue especialmente pronunciada en el sector manufacturero debido a la guerra en Ucrania, a los nuevos problemas en las cadenas de suministro y a las fuertes presiones inflacionistas que afectaron la demanda de productos. La expansión de los nuevos pedidos recibidos por las empresas de servicios fue más resistente, pero de todas formas se debilitó.

Los últimos datos del estudio señalaron un marcado deterioro de la confianza empresarial en marzo y las expectativas de actividad total futura cayeron a su nivel más bajo en diecisiete meses. El nivel de optimismo se debilitó por un margen significativo en ambos sectores, aunque los fabricantes registraron la caída más pronunciada. No obstante, a pesar de que un creciente número de empresas prevén mayores obstáculos para el crecimiento durante los próximos doce meses, los niveles de empleo continuaron aumentando en la zona euro en su conjunto. De hecho, la tasa de creación de empleo se aceleró levemente hasta su máxima de cuatro meses. La expansión en el número de dotación de personal coincidió con una mayor acumulación de pedidos pendientes. Las cargas de trabajo aumentaron por decimotercer mes consecutivo en marzo.
Los datos de los precios señalaron aumentos sostenidos tanto de los precios pagados como de los precios cobrados en la zona euro durante marzo, ya que las empresas optaron por repercutir, al menos en parte, la carga del aumento de los gastos operativos a sus clientes. En ambos casos, las tasas de inflación se aceleraron marcadamente hasta alcanzar nuevos récords del estudio.

Sector Servicios

Por otro lado, el Índice PMI de Actividad Comercial del Sector Servicios de la zona euro subió ligeramente de 55,5 registrado en febrero a 55,6 en marzo, indicando un fuerte ritmo de expansión de la actividad comercial del sector servicios al final del primer trimestre. En general, el ritmo de crecimiento fue el más rápido en cuatro meses.
Los últimos datos del estudio indican un aumento de los nuevos pedidos recibidos en marzo. La expansión de la demanda fue sólida en general, pero se ralentizó levemente desde febrero. Este aumento más débil reflejó en parte una disminución de los nuevos pedidos procedentes del exterior, ya que la demanda de clientes en el extranjero cayó por tercera vez en cuatro meses. No obstante, el crecimiento del empleo se aceleró en marzo al ritmo más fuerte desde noviembre del año pasado. A pesar del aumento en el número de dotación de personal, que extendió el periodo actual de crecimiento de empleo a catorce meses, el nivel de pedidos pendientes continuó aumentando a un ritmo sólido.

Los datos de los precios señalan que las presiones inflacionistas se intensificaron en marzo, y tanto los precios pagados como los precios cobrados aumentaron a unas tasas que superaron con creces sus récords anteriores observados en febrero.
En S&P Global destacan que "las nuevas reaperturas de la economía en la zona euro en medio de la decreciente ola de ómicron han brindado un bienvenido viento de cola a la actividad comercial en marzo, ayudando a impulsar una nueva expansión sólida tras la desaceleración observada a principios de año".
Sin embargo, "la resistencia de la economía se pondrá a prueba en los próximos meses debido a las dificultades que incluyen un nuevo aumento vertiginoso en los costes de la energía y otros precios de los productos básicos generado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, así como el empeoramiento de los problemas de las cadenas de suministro derivados de la guerra y un marcado deterioro del optimismo empresarial con respecto a las perspectivas para los próximos doce meses", señalan.
"Las exportaciones ya han vuelto a registrar un declive, ya que la guerra ha afectado directamente a los viajes y el transporte, y la caída de la confianza sugiere que las condiciones de la demanda interna en toda la zona euro también podrían verse bajo presión, en particular por parte de los consumidores debido al intenso aumento del coste de vida, al mismo tiempo que las empresas tienen dificultades con la falta de materiales", añaden.

Por lo tanto, "las expectativas de crecimiento se han deteriorado en un momento en que las perspectivas de inflación han empeorado. Una recesión no está asegurada de ninguna manera, ya que la medida en que la economía podría verse afectada en los próximos meses dependerá de la duración de la guerra y de cualquier cambio en la política fiscal y monetaria. No obstante, parece probable que la sólida expansión observada en marzo resulte difícil de sostener y claramente existe un mayor riesgo de que la economía se estanque o se contraiga durante el segundo trimestre".

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