La inversión en I+D de la industria farmacéutica logró su segundo mejor registro

23 de diciembre de 2021

La inversión de la industria farmacéutica en investigación y desarrollo de medicamentos en España superó en 2020 los 1.160 millones de euros, según la última Encuesta sobre Actividades de I+D que Farmaindustria realiza entre sus asociados cada año. Pese a las dificultades excepcionales provocadas por la pandemia, el indicador aguanta y logra la segunda cifra más alta de la historia, tras el récord marcado en 2019 con 1.211 millones de euros.

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Para entender con mayor profundidad el valor de este esfuerzo inversor en 2020 se han de tener en cuenta las medidas restrictivas de carácter extraordinario que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) aplicó en materia de ensayos clínicos en los meses más duros de la pandemia. Ante la presión sanitaria que tuvieron que soportar los hospitales españoles, se habilitó al promotor junto con el investigador a interrumpir el reclutamiento e incluso el tratamiento de pacientes en ensayos por motivos de seguridad. Asimismo, las medidas de la Aemps también afectaron a las visitas programadas de seguimiento, el acceso de personal ajeno a los centros y la monitorización del ensayo in situ.
La cooperación estrecha entre Aemps, investigadores y compañías farmacéuticas permitió normalizar con relativa rapidez la actividad en investigación clínica. Así, a pesar de este bache en los momentos más complicados de la crisis, los ensayos se fueron recuperando en los siguientes meses, y el número de nuevos estudios alienta el optimismo para los próximos ejercicios. La Memoria Anual de la Aemps cifró en 1.027 los ensayos clínicos autorizados el año pasado, una marca histórica para nuestro país, que apuntala nuestra posición de referencia internacional en este ámbito.

Casi un 40% de la inversión para ensayos, en fases tempranas

De hecho, el 60% de los 1.160 millones de euros destinados a la I+D de medicamentos en 2020 se dedicó a investigación clínica, esto es, más de 697 millones de euros, de los cuales casi la mitad fueron destinados a ensayos en fase III y un 38% a las llamadas fases tempranas (fases I y II), las más complicadas y costosas de estos estudios. Esta posición de referencia internacional de España en investigación clínica responde primordialmente a dos factores: la cooperación estrecha entre Administración, centros hospitalarios públicos y privados, profesionales sanitarios, pacientes y compañías farmacéuticas y la fuerte apuesta de éstas por nuestro país. La inversión de la industria en este ámbito específico ha aumentado a un ritmo medio anual del 4,2% en la última década, pasando de 460 millones de euros en 2010 a los 697 millones de euros en 2020.
Más inversión en colaboración con centros públicos y privados

Todas las comunidades autónomas captaron inversiones extramuros por parte de la industria farmacéutica innovadora, con especial relevancia de Madrid y Cataluña, que acapararon cada una en torno al 28% del total. Por otro lado, el empleo directo de las compañías asociadas a Farmaindustria en tareas de investigación y desarrollo creció en 2020 un 1,1% y se situó en 5.063 personas, lo que supone un nuevo máximo histórico en este apartado. A esto se suma la elevada cualificación del personal investigador de la industria farmacéutica, que sigue creciendo cada año y es uno de los rasgos diferenciales de este sector: el 88,3% de esos más cinco mil investigadores son titulados superiores universitarios (licenciados, graduados y doctores). El porcentaje de titulados superiores ha crecido en casi nueve puntos porcentuales en los últimos diez años.

Para entender con mayor profundidad el valor de este esfuerzo inversor en 2020 se han de tener en cuenta las medidas restrictivas de carácter extraordinario que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) aplicó en materia de ensayos clínicos en los meses más duros de la pandemia. Ante la presión sanitaria que tuvieron que soportar los hospitales españoles, se habilitó al promotor junto con el investigador a interrumpir el reclutamiento e incluso el tratamiento de pacientes en ensayos por motivos de seguridad. Asimismo, las medidas de la Aemps también afectaron a las visitas programadas de seguimiento, el acceso de personal ajeno a los centros y la monitorización del ensayo in situ.
La cooperación estrecha entre Aemps, investigadores y compañías farmacéuticas permitió normalizar con relativa rapidez la actividad en investigación clínica. Así, a pesar de este bache en los momentos más complicados de la crisis, los ensayos se fueron recuperando en los siguientes meses, y el número de nuevos estudios alienta el optimismo para los próximos ejercicios. La Memoria Anual de la Aemps cifró en 1.027 los ensayos clínicos autorizados el año pasado, una marca histórica para nuestro país, que apuntala nuestra posición de referencia internacional en este ámbito.

Casi un 40% de la inversión para ensayos, en fases tempranas

De hecho, el 60% de los 1.160 millones de euros destinados a la I+D de medicamentos en 2020 se dedicó a investigación clínica, esto es, más de 697 millones de euros, de los cuales casi la mitad fueron destinados a ensayos en fase III y un 38% a las llamadas fases tempranas (fases I y II), las más complicadas y costosas de estos estudios. Esta posición de referencia internacional de España en investigación clínica responde primordialmente a dos factores: la cooperación estrecha entre Administración, centros hospitalarios públicos y privados, profesionales sanitarios, pacientes y compañías farmacéuticas y la fuerte apuesta de éstas por nuestro país. La inversión de la industria en este ámbito específico ha aumentado a un ritmo medio anual del 4,2% en la última década, pasando de 460 millones de euros en 2010 a los 697 millones de euros en 2020.
Más inversión en colaboración con centros públicos y privados

Todas las comunidades autónomas captaron inversiones extramuros por parte de la industria farmacéutica innovadora, con especial relevancia de Madrid y Cataluña, que acapararon cada una en torno al 28% del total. Por otro lado, el empleo directo de las compañías asociadas a Farmaindustria en tareas de investigación y desarrollo creció en 2020 un 1,1% y se situó en 5.063 personas, lo que supone un nuevo máximo histórico en este apartado. A esto se suma la elevada cualificación del personal investigador de la industria farmacéutica, que sigue creciendo cada año y es uno de los rasgos diferenciales de este sector: el 88,3% de esos más cinco mil investigadores son titulados superiores universitarios (licenciados, graduados y doctores). El porcentaje de titulados superiores ha crecido en casi nueve puntos porcentuales en los últimos diez años.

 

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