CRISIS ENERGETICA: LLEGAN LAS RETRICCIONES

AIE: la demanda eléctrica se frenara

20 de julio de 2022

El crecimiento de la demanda mundial de electricidad se ralentizará sustancialmente en 2022, cuando la Agencia Internacional de la Energía (AIE) espera un aumento del consumo del 2,4%, frente al incremento del 6% observado en 2021, como consecuencia del impacto sobre la demanda de la desaceleración de la economía y de los elevados precios de la energía.

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«Se espera que la demanda mundial de electricidad crezca un 2,4% en 2022, después del aumento del 6% del año pasado, alineándose con su tasa de crecimiento promedio durante los cinco años anteriores a la pandemia de Covid-19», señala la agencia en un informe. La AIE destaca el impacto sobre la demanda relacionado con la inflación y las medidas sanitarias en China, que lastraron la producción industrial y aumentaron la tensión en las cadenas de suministro, ya que la industria es responsable de más del 40% de la demanda final de electricidad, por lo que la ralentización de la actividad económica ha provocado una disminución del consumo, con la excepción de la India, donde las temperaturas inusualmente altas en el segundo trimestre de 2022 empujaron la demanda de electricidad a niveles récord.

Asimismo, de cara a 2023 la agencia anticipa tasas de crecimiento de la demanda mundial de electricidad similares a las previstas para 2022, en línea con un ritmo de crecimiento económico mundial parecido, aunque advierte de la existencia de grandes incertidumbres vinculadas a factores interconectados como el crecimiento económico, la volatilidad de los elevados precios de los combustibles fósiles y las medidas sanitarias en curso relacionadas con el Covid-19. Según las previsiones regionales de la AIE, el crecimiento de la demanda eléctrica en Asia Pacífico rondará el 3,4% en 2022, lo que supone una revisión a la baja de más de un punto porcentual desde principios de año, mientras que, para 2023, espera un crecimiento de la demanda cercano al 4%, compensando parte de la desaceleración de 2022.

En el caso de China, en términos absolutos el país de más rápido crecimiento de 2016 a 2021, la demanda en los primeros cinco meses de 2022 exhibió un crecimiento de solo 0,5% en comparación con el mismo período en 2021, mientras que en la India, el segundo país con más rápido aumento del consumo en los últimos años, ha revisado al alza su previsión para 2022 al 7% desde el anterior 6%.
En América, las proyecciones de la AIE apuntan a que el crecimiento de la demanda se modere a casi el 2% en 2022 y caiga por debajo del 1% en 2023, después de un crecimiento excepcional de alrededor del 2,4% en 2021. Estas previsiones son ligeramente más altas para 2022 y más bajas para 2023 que las del pasado mes de enero, en gran parte debido a la rápida recuperación económica en los Estados Unidos, donde espera que el consumo crezca un 2% en 2022, cuando previamente anticipaba un estancamiento.

En el caso de Europa, la agencia anticipa que la demanda aumente por debajo del 1%, menos de la mitad del valor esperado a principios de año, advirtiendo de que la posible escasez de combustibles fósiles, en particular de gas natural, y una mayor desaceleración del crecimiento económico podrían reducir aún más el crecimiento de la demanda.

«Para 2023, el panorama es bastante incierto», añade la AIE, señalando que si los mercados energéticos continuasen tensos y sin crecimiento económico, el incremento de la demanda de electricidad podría permanecer en un nivel similarmente bajo al de 2022.«El mundo se encuentra en medio de la primera crisis energética verdaderamente global, desencadenada por la invasión rusa de Ucrania, y el sector eléctrico es uno de los más afectados», dijo el director de Mercados Energéticos y Seguridad de la AIE, Keisuke Sadamori. «Esto es especialmente evidente en Europa, que está experimentando graves turbulencias en el mercado de la energía», añadió. Por otro lado, el informe advierte de que, debido a los altos precios del gas y las limitaciones de suministro, el carbón está reemplazando al gas natural para la generación de energía en los mercados con capacidad disponible en las plantas de carbón, particularmente en los países europeos que buscan terminar con su dependencia de las importaciones de gas ruso.

De este modo, para asegurar el suministro de energía tras la invasión rusa de Ucrania, algunos países europeos han retrasado los planes de eliminación del carbón y han levantado las restricciones impuestas anteriormente a este combustible. «A nivel mundial, se espera que el uso de carbón para la energía aumente ligeramente en 2022», ya que el crecimiento en Europa se equilibra con las contracciones en China, debido al fuerte crecimiento de las energías renovables y solo un aumento modesto en la demanda de electricidad, y en los Estados Unidos, debido a las limitaciones en el suministro y capacidad de la central eléctrica de carbón.

Asimismo, la AIE anticipa que la generación de energía con gas caiga un 2,6%, ya que las disminuciones en Europa y América del Sur superan el crecimiento en América del Norte y Oriente Medio.En cuanto a las renovables, se espera que sean la fuente de suministro de electricidad de más rápido crecimiento en 2022, con un aumento de la producción de más del 10% en 2022. «Este es el valor más alto registrado y eleva la participación de las energías renovables en la combinación de suministro al 30%», destaca la agencia, que para 2023 anticipa que el crecimiento mundial de las energías renovables rebase el 8% y vuelva a superar la demanda adicional de electricidad.

Cambio del mix español

El Gobierno esta tratando de paliar el desastre cometido por Sánchez con Argelia y sus consecuencias en las importaciones de gas. Las alternativas son varias y van desde Venezuela a Nigeria

En el caso de Venezuela, sería necesario que este país volviese al mercado energético mundial salvando el embargo impuesto por Estados Unidos. Las otras pasan por aprovechar la posición geoestratégica de nuestro país, que le permite ejercer de puerta de entrada desde África, a donde empresas e instituciones se han ido a buscar nuevos suministradores.

En realidad, el mix de suministradores de petróleo ya muestra los primeros síntomas de haber cambiado. Aunque el total importado es similar al del año pasado a estas alturas, los pesos de los distintos países que lo conforman han variado significativamente. Nigeria, con 3,8 millones de toneladas; Estados Unidos, con 3,3, y Libia, con 2,4 millones, se han convertido en los abastecedores de referencia, según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores). Especialmente significativo es el caso de Estados Unidos, desde donde se han duplicado las importaciones durante los cinco primeros meses de 2022, que el año pasado fueron de 1,5 millones. Cae de este 'top 3' México, de quien se han importado un millón de toneladas menos de petróleo, hasta los 2,2 millones. Por detrás asoma Brasil, que ha triplicado los datos del año anterior hasta los 2 millones de toneladas de crudo (666.000 toneladas entre enero y mayo de 2021), y son también señalados los aumentos de volumen importado desde Irak y Arabia Saudí.

Asimismo, es reseñable el hecho de que Argelia, pese a lo complicado de sus relaciones diplomáticas con España, haya multiplicado por siete sus exportaciones a nuestro país, pasando de 224.000 toneladas en los primeros cinco meses de 2021 a más de 1,5 millones en lo que va año. Las energéticas españolas también miran hacia los países del África subsahariana, con Guinea Ecuatorial duplicando sus remesas hacia España o la apertura de nuevos mercados en Camerún o Gabón. Continuando con la búsqueda de nuevos mercados energéticos, Sánchez recibió en mayo al emir de Catar, el jeque Tamin Bin Hamad Al Thani, con el fin de estrechar relaciones diplomáticas. Ambos mandatarios acordaron elevar el nivel de sus relaciones bilaterales a una "asociación estratégica", que tiene como clave la conversión de Catar en nuevo suministrador de materias primas energéticas. Catar nunca ha suministrado petróleo a nuestro país, y su aportación energética se limita al gas natural licuado (GNL), cuyas importaciones han ido en descenso durante la última década. De hecho, España importó el pasado año la mitad que hace una década: 26.169 GWh en 2021 frente a 53.302 GWh en 2011, según datos de Cores. Catar está dispuesto a ser el socio clave que buscaba el presidente del Gobierno en el mercado de los combustibles fósiles tras las tensiones diplomáticas con Argelia, que ha elegido a Italia como su nuevo socio preferente.

Unos días después de la visita del emir catarí, tuvo lugar la recepción del presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, que se convirtió en la primera visita de un mandatario de este país en 17 años. Sánchez y Buhari firmaron un memorando de entendimiento donde plasmaron su voluntad de reforzar el suministro energético, tras el cual, el presidente del Gobierno señaló a la república africana como uno de sus "principales y más fiables suministradores energéticos". Nigeria se ha convertido en el principal abastecedor de crudo de España, con 3,8 millones de toneladas en lo que va de año, por delante de Estados Unidos o Libia.

UE: recortes voluntarios del 15% del consumo de gas hasta marzo

La Comisión Europea ha presentado el plan Europeo de Reducción de Demanda de Gas con el que busca preparase para un posible corte del suministro de gas ruso. El órgano comunitario ha propuesto que los 27 de la UE reduzcan un 15% el consumo de gas de forma voluntaria hasta la próxima primavera, es decir, de agosto a marzo. Sin embargo, Bruselas quiere poder imponer esta restricción de manera obligatoria en caso de alerta de la seguridad de suministro como parte del plan europeo.

Para ello, plantea desarrollar una nueva regulación que dotaría a la Comisión Europea de esta capacidad, previa consulta con los Estados miembro. Esta alerta, no obstante, tendría carácter excepcional y podría ser aplicada por un riesgo de escasez o por una demanda más elevada de lo habitual.
La propuesta de Bruselas establece un objetivo de reducción del consumo de gas del 15% en todos los países de la UE desde el 1 de agosto del presente ejercicio hasta el 31 de marzo del próximo año e implicará que administraciones públicas, hogares, propietarios de edificios públicos, proveedores de energía y la industria deberán tomar medidas para ahorrar gas. Además, los Estados miembro deberán actualizar sus planes de emergencia antes de finales de septiembre, con medidas para cumplir el objetivo del 15% de reducción de consumo de gas, un hito del que deberán informar al Ejecutivo comunitario cada dos meses. Además, aquellos países de la UE que soliciten el suministro de gas solidario deberán demostrar que han tomado las medidas necesarias para reducir la demanda en su mercado interno.

Como parte del plan Europeo de Reducción de Demanda de Gas, el Ejecutivo comunitario ha planteado criterios para proceder a la reducción coordinada de la demanda de gas que pasa por sustituir el gas por otros combustibles fósiles así como medidas de ahorro energético en todos los sectores. La propuesta del Ejecutivo comunitario plantea asegurar el suministro a los hogares, a los hospitales y otras industrias críticas para el funcionamiento de la economía y para la competitividad de la UE, por lo que insta a sustituir el consumo de gas por otros combustibles y a ahorrar energía de tal manera que la UE disponga de más reservas de gas de cara al próximo invierno.

Caída del 1% del PIB, si Europa no se anticipa al corte de gas

La Comisión Europea estima que el PIB de la Unión Europea caerá entre el 0,6% y el 1% si Rusia interrumpe por completo el suministro de gas a la Unión Europea y los Estados miembros no actúan antes de que se produzca este corte, como Bruselas les ha urgido hoy a hacer. Por contra, si se emprenden "acciones tempranas para reducir la demanda", la reducción del PIB de la UE podría suavizarse hasta el 0,4%, según cálculos de la Comisión Europea en la comunicación presentada este miércoles para enfrentar las consecuencias de un probable corte de gas desde Rusia, del que son muy dependientes varios países de la UE.

Bruselas recalca que estas estimaciones son válidas para un invierno de temperaturas medias y advierte de que una temporada más fría de lo previsto incrementaría el coste de retrasar las medidas y podría suponer un impacto medio en el PIB de la UE de entre el 0,9 y el 1,5%, particularmente para los Estados miembros más expuestos a los cortes. "La energía ahorrada en verano es energía disponible para el invierno", insiste Bruselas en su comunicado, en el que dice que es prioritario "actuar ahora" antes que tener que hacerlo de manera no planificada ante una situación de crisis en otoño.

Tomar medidas de manera temprana, abunda la Comisión, permite también distribuir los esfuerzos en un periodo más largo de tiempo, paliar las dudas del mercado y la volatilidad de precios y facilitar un mejor diseño de "medidas dirigidas y efectivas en coste para proteger a la industria". Hasta 12 Estados miembros sufren ya una interrupción parcial o total del suministro de gas desde Rusia, cuyos flujos a la Unión Europea en este pasado mes de junio han supuesto menos de un tercio de la media registrada entre 2016 y 2021.

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