El sector manufacturero mejora gracias a su crecimiento

01 de junio de 2022

El Índice PMI del sector manufacturero español, elaborado por S&P Global, aumentó a 53,8 en mayo frente a 53,3 registrado en abril. Al haber registrado una lectura por encima del nivel de ausencia de cambios de 50, la tasa de crecimiento señalada por el índice se mantuvo sólida, extendiendo el actual periodo de expansión a dieciséis meses.

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Aunque la producción siguió aumentando, los nuevos pedidos no variaron y las exportaciones fueron ligeramente inferiores. Se siguieron creando puestos de trabajo, aunque solo levemente, mientras que persistieron los desafíos de capacidad en medio de los continuos retrasos en la entrega de suministros. La presión de los precios siguió siendo considerable, mientras que las expectativas de producción se vieron algo atenuadas por la preocupación con respecto a la inflación y la incertidumbre geopolítica. Las empresas continuaron haciendo acopio de existencias en un intento por evitar el aumento de precios y la escasez de materiales.
Los últimos datos mostraron que las carteras de pedidos no crecieron en medio de informes de que los flujos de ventas se vieron afectados negativamente por la alta inflación. Los pedidos de exportación fueron ligeramente inferiores por motivos similares, ya que, según los últimos datos, los fabricantes subieron sus precios por decimoctavo mes consecutivo. La inflación de los precios cobrados siguió siendo considerable, a pesar de haber disminuido desde el récord de la serie registrado en abril, y nuevamente estuvo fuertemente relacionada con el aumento de los costes.
De hecho, la inflación de los precios de los insumos siguió siendo notable y se informó que los precios de las materias primas, la energía y los alimentos aumentaron desde el mes anterior. Nuevamente hubo informes de que los desafíos por el lado de la oferta siguieron siendo un problema, y esto se reflejó en otro alargamiento considerable de los plazos de entrega de los proveedores. Los confinamientos en China debido a la COVID19, la guerra en Ucrania y el exceso de demanda se mencionaron como factores que conllevaron al último deterioro en el comportamiento de los proveedores (aunque de todas formas este ha sido el más suave en catorce meses).

Estos factores, la inflación y los retrasos de los suministros, continuaron incitando el acopio de insumos. Los datos más recientes mostraron que los stocks de compra aumentaron por duodécimo mes consecutivo, registrando un ritmo récord del estudio en mayo, ya que los fabricantes intentaron evitar la escasez de materiales en los mercados de productos y procuraron hacer acopio de stocks de seguridad. De manera similar, se informó que la actividad de compras aumentó y que lo hizo al ritmo más fuerte de tres meses.
Se informó que la entrega de algunos insumos ya pedidos con anterioridad permitió a las empresas aumentar la producción en mayo. El crecimiento de la producción fue sólido, hecho que ayudó a las empresas a poner prácticamente al día las cargas de trabajo. Aunque los pedidos pendientes de realización continuaron aumentando, extendiendo el periodo actual de acumulación a dieciséis meses, el crecimiento fue solo marginal. El empleo también creció ligeramente, mientras que los desafíos logísticos conllevaron a un nuevo aumento de los stocks de productos terminados por tercer mes consecutivo.
Por último, la confianza sobre el futuro se mantuvo positiva, aunque persistieron las preocupaciones sobre la inflación y las incertidumbres geopolíticas. Según los últimos datos, la confianza se debilitó desde abril y estuvo muy por debajo de su tendencia histórica.

Desde S&P Global Market Intelligence comentan que, "aunque la economía manufacturera de España continuó creciendo en mayo, el estancamiento de la demanda y las persistentes severas presiones inflacionistas generaron preocupaciones constantes sobre la salud subyacente del sector". De hecho, "las empresas encuestadas informaron que no tuvieron otra opción que trasladar sus costes crecientes a través de un aumento de sus tarifas, hecho que está teniendo un impacto perjudicial en las ventas y sugiere que el espectro de la estanflación es de hecho una amenaza real y creciente para la estabilidad económica. No obstante, las caídas en los respectivos índices de precios desde abril y la incidencia más baja de retrasos en las entregas de suministros en catorce meses genera cierta esperanza de que la situación subyacente esté mejorando", añaden.

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