La vivienda seguirá encareciéndose, pero por debajo de la inflación

13 de noviembre de 2022

Según los analistas de ING los precios mantendrán un crecimiento positivo tanto a finales de 2022 como en 2023, pero por debajo de la inflación. "Combinado con- añaden- un cóctel de tasas hipotecarias en aumento, perspectivas económicas en deterioro y una alta inflación que erosiona el poder adquisitivo de los hogares, el mercado inmobiliario seguirá enfriándose", estiman, aunque ven "poco probable que se produzca una corrección severa".

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"La incertidumbre, la subida de tipos de interés y una recesión inminente frenarán el crecimiento de los precios". En concreto, creen que los precios se elevarán un 7% en 2022, pero ese crecimiento se reducirá al 1% en 2023, según se refleja en su último informe sobre 'Perspectivas del mercado inmobiliario español'.
"Esto significa que el crecimiento de los precios nominales no podrá seguir el ritmo de la inflación. Con una tasa esperada actual de 8,7% para este año, el crecimiento de los precios reales se volverá negativo. Con una tasa esperada del 4,4%, el crecimiento de los precios reales en 2023 también será negativo". Calculan que sea del -1,7% para este año y del -3,4% para el próximo.

Con el Banco Central Europeo sin intención, por el momento, de parar con la subida de tipos de interés, en la entidad financiera consideran que las tasas hipotecarias aumentarán a principios del próximo año hasta alrededor de entre el 3,4% y el 3,6% para las hipotecas fijas y de entre el 3,9% y el 4,1% para las variables, antes de estabilizarse en sus niveles más altos. "Estas tasas hipotecarias más altas, que reducen la capacidad de endeudamiento de los hogares, frenarán la demanda de vivienda y el crecimiento de los precios".

Además, "si bien la perspectiva de un aumento de tipos de interés puede hacer que los hogares aceleren temporalmente su proceso de compra para adelantarse a la subida, este efecto desaparecerá gradualmente", con lo que esperan que la cantidad de transacciones comience a disminuir de cara a los próximos trimestres. "La crisis del coste de la vida está ejerciendo una fuerte presión a la baja sobre la renta real disponible, junto con el rápido aumento de los tipos hipotecarios y el debilitamiento del crecimiento económico, que están creando fuertes obstáculos para el mercado inmobiliario", comentan.

Sin embargo, hay otras variables que ejercerán una presión adicional sobre el mercado inmobiliario. El crecimiento estructural del número de hogares será uno de los apoyos del mercado inmobiliario en los próximos años, ya que la oferta aumenta con menor rapidez que el número de hogares, lo que, naturalmente, ejerce una presión alcista sobre los precios. También destacan que los precios de la vivienda en España han aumentado menos rápidamente que en la mayoría de los demás países europeos, "lo que también hace que una corrección sea menos probable".

Según el estudio ING Consumer Research, el 75% de los españoles considera que los precios del mercado inmobiliario están sobrevalorados. En este contexto, a pesar de que la mayoría de los españoles (60%) prefiere ser propietario a vivir de alquiler, solo un 25% dice que es un buen momento para comprar una vivienda. Los principales perjudicados son los jóvenes, según el 72% de los españoles que cree que es difícil que se conviertan en propietarios de una vivienda en los próximos tres años. El 62% de los encuestados también indica que las casas no son asequibles para la mayoría de los españoles.

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