Los precios desbocados rozan una subida del 10%

30 de marzo de 2022

El indicador adelantado del IPC sitúa su variación anual en el 9,8% en marzo, más de dos puntos por encima de la registrada en febrero. En este contexto, la tasa anual del indicador adelantado de la inflación subyacente aumenta cuatro décimas, hasta el 3,4%, mientras que el indicador adelantado del IPCA repite ese desastroso 9,8%.

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En efecto, la inflación anual estimada del IPC en marzo de 2022 es del 9,8%, de acuerdo con el indicador adelantado elaborado por el INE. Este indicador proporciona un avance del IPC que, en caso de confirmarse, supondría un aumento de más de dos puntos en su tasa anual, ya que en el mes de febrero esta variación fue del 7,6%. Esta tasa sería la más alta desde mayo de 1985. Esta subida es debida a incrementos generalizados en la mayoría de sus componentes. Entre ellos cabe señalar los incrementos de los precios de la electricidad, los carburantes y
combustibles y los alimentos y bebidas no alcohólicas, mayores este mes que en marzo del año pasado.
Por su parte, la tasa de variación anual estimada de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumenta cuatro décimas, hasta el 3,4%. De confirmarse, sería la más alta desde septiembre de 2008.

Tratando de paliar el impacto negativo en la opinión publica Economía ha insistido en que es "urgente" desplegar el Plan Nacional de respuesta al impacto de la guerra en Ucrania aprobado esta semana por el Consejo de Ministros, ya que permitirá revertir la tendencia alcista del Índice de Precios al Consumo, frenar el aumento de costes a empresas y familias e iniciar a corto plazo la reducción de la inflación hasta niveles más moderados. El Ministerio ha explicado que un 73% de este alza se debe al impacto de la invasión de Ucrania sobre los precios de la energía y los alimentos no elaborados.Para paliar el impacto de la subida de precios en los ciudadanos y empresas, el Gobierno aprobó el 'Plan de Respuesta' al impacto económico de la guerra en Ucrania, que incluye el 'veto' a los despidos a las empresas que reciban ayudas públicas, la bonificación con un mínimo de 20 céntimos el litro de combustible para todos los ciudadanos y el establecimiento de un límite del 2% a las revisiones de los alquileres durante los próximos tres meses. Uno de los ejes más importantes dentro del plan para hacer frente a este alza de precios es la energía. El objetivo del Gobierno es negociar con la Comisión Europea "el precio más bajo posible" para el gas, con el fin de abaratar de forma significativa el precio de la electricidad.
Además de esto, y entre las medidas vinculadas a la energía, el Gobierno ha prorrogado hasta el próximo 30 de junio las medidas fiscales aplicadas a la electricidad y ha prorrogado el recorte temporal a las centrales no emisoras de gas por sus 'beneficios caídos del cielo'. Esta medida se aplicará a las revisiones y renovaciones de contratos, así como para los nuevos, con un tope de entre 67 y 70 euros. En cuanto al bono social, se amplían las empresas obligadas a sufragarlo y se aplica una extensión automática para las personas que sean beneficiarias del Ingreso Mínimo Vital (IMV).
Respecto a las empresas con un consumo intensivo de energía, se aplicará una rebaja del 80% de los peajes, con un coste de 250 millones de euros, se aumentará la dotación para compensar los impuestos al CO2 y se establecerán ayudas específicas a los sectores más afectados.

 

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