Nuclear y gas, son energías verdes para Bruselas

02 de febrero de 2022

La Comisión Europea presentó este miércoles su propuesta final para que la energía nuclear y ciertas plantas de generación eléctrica a partir de gas se consideren inversiones "verdes", una controvertida iniciativa que podrían bloquear los Estados miembros o el Parlamento Europeo.

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Así consta en la propuesta sobre esas dos fuentes de generación de energía del Ejecutivo comunitario conocida como taxonomía, un sistema que pretende distinguir las tecnologías sostenibles de las que no lo son para orientar las inversiones en la transición ecológica.
La Comisión ha concluido que "hay un papel para las inversiones en gas y nuclear en la transición energética" aunque sólo durante un período limitado de tiempo y con condiciones para que contribuyan a la descarbonización de la economía a mitad de siglo, indicaron fuentes europeas. "Tenemos que abandonar lo más rápidamente posible fuentes de energía altas en emisiones de carbono, como el carbón. Durante esta transición, esto podría significar aceptar soluciones imperfectas", dijo la comisaria de Servicios financieros, Mairead McGuinnes, en rueda de prensa.

El Ejecutivo plantea que se consideren sostenibles las centrales nucleares con permiso de construcción antes de 2045 y las plantas de gas que emitan menos de 270 gramos de CO2 por kilovatio hora hasta 2031 o menos de 100 gramos en el conjunto de su vida útil. Tras enviar el pasado 31 de diciembre un primer borrador a los países, el Parlamento Europeo y a una plataforma de expertos que asesora a la Comisión Europea en el diseño de esta clasificación de inversiones sostenibles, Bruselas ha incluido algunos "ajustes técnicos" menores, pero ha dejado inalterado el grueso de la propuesta.
No obstante, la citada plataforma rechazó en un informe presentado la semana pasada que la energía nuclear y el gas natural sean concebidas como verdes en los términos planteados por Bruselas y se mostraron "profundamente preocupados" por el impacto que pueda tener sobre el medio ambiente, una inquietud que comparten las organizaciones ecologistas.

El controvertido texto, que lleva años de discusión interna en el seno de las instituciones comunitarias, adopta la forma jurídica de "acto delegado", lo que supone que pasará a ser definitivo si en cuatro meses, ampliables a seis, no se reúne una mayoría de bloqueo. Para ello sería necesario que se opongan el 72% de los Estados miembros en el Consejo (20 países), que representen, a su vez, al menos el 65% de la población de la UE, o que lo rechace la mitad del pleno de la Eurocámara (353 diputados).

Dinamarca, España, Austria y Luxemburgo rechazan abiertamente otorgar al gas y nuclear el mismo sello "verde" de las renovables y los dos últimos han amenazado con llevar la norma ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Francia lidera el bloque que aboga por recurrir a la energía nuclear, que apenas genera CO2 pero conlleva otros problemas como la seguridad o los residuos radiactivos, con el apoyo de países como República Checa, Hungría o Finlandia. Alemania tampoco cree que la energía atómica deba considerarse sostenible, pero sí apuesta por el gas para transitar hacia una economía descarbonizada a mitad de siglo ya que prevé cerrar este año todas sus centrales nucleares.

Austria lo lleva a los tribunales

El Gobierno de Austria ha anunciado hoy que denunciará ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) la clasificación como "energía verde" del gas y la nuclear decidida por la Comisión Europea (CE). La ministra austríaca de Medio Ambiente, la ecologista Leonore Gewessler, denunció que esa categorización supone hacerle un "lavado verde" a la energía atómica y al gas de origen fósil, y señaló que su país preparará en las próximas semanas un recurso de nulidad contra la decisión de la CE.

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