2T 2022: El coste laboral se disparó casi un 4%

16 de septiembre de 2022

El coste laboral mensual por trabajador, que incluye el salario, las cotizaciones sociales y seguros privados, subió un 3,8% en el segundo trimestre del año en relación con el mismo periodo de 2021, hasta situarse en 2.871,64 euros, según ha publicado este viernes el Instituto Nacional de Estadística. El repunte del coste laboral de las empresas se debe al mayor número de horas efectivamente trabajadas en el trimestre.

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Durante el segundo trimestre los ERTE por Covid-19 dejaron de estar vigentes y se habilitaron otras modalidades. Así, además de reducirse las horas no trabajadas por fiestas, descendió especialmente el tiempo no trabajado por razones técnicas, económicas, organizativas y de producción y/o fuerza mayor (ERTE).
El aumento del coste laboral se moderó nueve décimas frente al registrado de enero a marzo, cuando subió el 4,7%, pero el alza de esta factura, que encadena seis trimestres consecutivos de incrementos, daña la competitividad empresarial en un contexto económico actualmente muy complicado por la desaceleración económica, la constante inflación que supera el 10% -en situó en el 10,5% en agosto- y el alza de los tipos de interés.

El coste laboral se compone del coste salarial y de los otros costes. Del coste total por trabajador y mes en el que incurre un empleador por la utilización del factor trabajo, 2.153,88 euros corresponden a salarios y 665,53 euros, a cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. El resto corresponde a indemnizaciones y otras prestaciones sociales.
En el segundo trimestre, los salarios (todas las remuneraciones, tanto en metálico como en especie) subieron un 4,3% interanual en términos brutos, hasta situarse en una media de 2.153,88 euros por trabajador y mes, la cifra más elevada en un segundo trimestre desde el inicio de la serie, en el año 2000. Los otros costes crecieron un 2,2%, situándose en 717,76 euros por trabajador y mes, incrementándose su principal componente, las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social, un 4,1%.
Hay que tener en cuenta que el salario mínimo interprofesional (SMI) es de 1.000 euros al mes por catorce pagas tras la subida de 35 euros decretada por el Gobierno el pasado mes de febrero. Al efecto arrastre que la subida del SMI ha producido en las escalas salariales más bajas, se ha sumado la entrada en vigor de parte de la reforma laboral, que ha tenido su reflejo en el modelo de contratación y que ha aumentado también el coste salarial.

Por actividades, la hostelería lideró el avance de los salarios en el segundo trimestre, con un incremento interanual del 40,3%, hasta alcanzar los 1.242,84 euros mensuales por trabajador, la cifra más alta desde el cuarto trimestre de 2008.


El INE ha informado además de que en el segundo trimestre del año se registraron 145.053 vacantes de empleo, entendiendo por vacante aquel puesto de trabajo creado recientemente o que no está ocupado o que está a punto de quedar libre y para el que el empresario está tomando medidas activas para encontrar un candidato ajeno a la empresa. El 94,1% de las empresas preguntadas por Estadística respondieron que no tenían vacantes que cubrir entre abril y junio porque no necesitaban trabajadores adicionales.
Por sectores, la construcción presenta el mayor aumento del coste laboral total (+5,6%) y del coste salarial (+7,3%), destacando el crecimiento de los pagos extraordinarios y atrasados. En la industria el coste salarial subió un 5,4% este trimestre, mientras que los servicios tuvieron el menor aumento del coste salarial (+4%) y el mayor en otros costes (+3%).

En su distribución territorial, el coste laboral de Comunidad de Madrid superó en más de 500 euros la media nacional, mientras que en Extremadura dicho coste fue inferior a la media en la misma cantidad. Atendiendo al crecimiento anual, Canarias, Baleares y Castilla-La Mancha presentaron las tasas más elevadas. Por el contrario, Región de Murcia y País Vasco registraron los menores aumentos, mientras que en Asturias el coste bajó.

Se reduce la brecha salarial de genero

La brecha salarial de género disminuyó en gran parte de la Unión Europea durante la década previa a la pandemia. En España, según los datos de Eurostat analizados por Funcas con motivo del Día Internacional de la Igualdad Salarial este domingo, el descenso ha sido muy notable: en 2020 (últimos datos disponibles) la retribución media (bruta) por hora trabajada de los hombres superaba en un 8,5% a la de las mujeres, la mitad que en 2011 (16,8%).


Esa diferencia salarial a favor de los hombres situaba a España en una posición no solo mejor que la de Alemania (17,3%), Francia (15,3%) y Países Bajos (13,1%), sino también por encima de otros países considerados muy igualitarios en cuestión de género, como Dinamarca (13,4%) o Suecia (10,5%). En Estados como Luxemburgo e Italia, y en otros con economías menos desarrolladas como Polonia y Rumanía, las brechas salariales de género son más reducidas que la española.
Los datos de la OCDE, que utiliza una medida de la brecha salarial de género algo distinta, también colocan a España en 2021 en una posición favorable respecto a la media de la UE y a otros países europeos. No obstante, ponen de manifiesto una diferencia muy significativa, de 20 puntos porcentuales, entre los trabajadores a tiempo completo y por cuenta ajena, por un lado, y los trabajadores autónomos, por otro. En el ámbito del trabajo por cuenta propia la brecha salarial de género se triplica ampliamente.


En España las mayores brechas salariales de género se registran en el sector de actividades sanitarias y servicios sociales, y en el de actividades profesionales, científicas y técnicas; y las más reducidas, en los sectores de transporte y almacenamiento y de hostelería y restauración. Ahora bien, desde una perspectiva comparada, España destaca por la reducida brecha salarial en dos sectores: el de información y comunicaciones (8,6%) y el de actividades financieras y de seguros (13,2%). Como en otros países, la brecha salarial de género en la construcción es negativa (la retribución media por hora de las mujeres es superior a la de los hombres), lo que se explica por el hecho de que los varones ocupen masivamente en este sector puestos de trabajo menos cualificados (sobre todo, de operarios).

Al analizar las brechas salariales de género por grupos de edad, en el caso español se advierte una particularidad interesante. En la mayoría de países, la brecha salarial de género se estrecha a medida que disminuye la edad de los trabajadores, algo que en España es más ostensible. De hecho, entre los trabajadores menores de 25 años la brecha salarial de género es negativa y entre los que tienen entre 25 y 34 años apenas llega al 1%.
Si bien, de acuerdo con los datos disponibles, la brecha salarial de género en España se ha reducido de manera sustancial, llegando prácticamente a desaparecer entre las cohortes más jóvenes, hay que tener en cuenta dos cuestiones. En primer lugar, los datos de Eurostat miden la brecha salarial en empresas de 10 o más empleados, con lo que dejan fuera a cerca de un 40% de la población empleada en España. Es probable que en esas empresas de menor tamaño se registren brechas salariales de género mayores que en las empresas más grandes. En segundo lugar, aunque las estadísticas muestran la contracción de la brecha de género entre los jóvenes, no se puede obviar que sus salarios medios son inferiores a la media de los salarios en España. En esas circunstancias, la consecución de una mayor igualdad salarial no puede concebirse ni celebrarse como un éxito social.

 

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