El Banco confirma un crecimiento 2015 esplendido

BdE: EL PIB DEL IVT SERA UN 0,8 %

Las previsiones del conjunto del año siguen siendo del 3,2%

22 de diciembre de 2015

La fase expansiva que la economía española inició hace algo más de dos años se prolongó en el último trimestre de 2015, período en el que se estima que el PIB podría haber aumentado un 0,8% en tasa intertrimestral. Esta cifra coincide con la observada en el tercer trimestre y es dos décimas inferior al 1 % estimado para el período abril‐junio, que constituye el ritmo de avance más elevado registrado por el momento desde que se iniciara la recuperación.

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Según el boletín mensual del banco emisor, la modesta desaceleración del producto observada en la segunda mitad del año, en todo caso, no altera el escenario central de mantenimiento de un crecimiento sostenido del PIB a lo largo de los próximos trimestres.
De hecho, la evolución de la actividad en el último trimestre del año está siendo ligeramente más favorable de lo anticipado en septiembre, lo que ha conducido a una revisión al alza (de una décima) de la tasa estimada de crecimiento medio anual del PIB en 2015, hasta el 3,2 % . En el próximo ejercicio se espera una continuación del comportamiento dinámico de la actividad, aunque su ritmo de avance sería algo inferior al observado en trimestres recientes, como consecuencia de la moderación de algunos de los impulsos expansivos actualmente vigentes. En concreto, se estima que el crecimiento medio anual del PIB en 2016 podría alcanzar el 2,8 %.
El balance de riesgos en torno a este escenario central se inclina ligeramente a la baja, fundamentalmente como consecuencia de la posibilidad de que la proyectada desaceleración de las economías emergentes sea más pronunciada de lo previsto en la actualidad, lo que podría ser resultado de un endurecimiento de sus condiciones de financiación en un contexto de disminución del apetito por el riesgo. A escala interna, la principal fuente de incertidumbre está asociada al curso de las políticas económicas, dada la influencia que ejercen, en particular, la agenda reformadora y la política presupuestaria sobre la confianza y las decisiones de gasto de los agentes.

El ritmo de retroceso interanual del IPC se ha atenuado en los últimos meses, desde el –0,9% de septiembre al –0,3% de noviembre. Esta trayectoria ha venido determinada, principalmente, por el efecto de la evolución del precio del petróleo sobre el componente energético del indicador. En todo caso, el IPC no energético y el IPSEBENE han proseguido la senda de lenta y gradual aceleración que iniciaron al comienzo del año, hasta situarse en noviembre en el 1,1 % y en el 1 %, respectivamente. El diferencial entre la inflación española y la del área del euro ha seguido siendo negativo. En términos del indicador que excluye los precios de consumo de los productos energéticos, la brecha entre ambas tasas, que entre julio y octubre había permanecido en –0,3 puntos porcentuales (pp), pasó a ser de –0,1 pp en noviembre, retomando la senda de estrechamiento observada en la primera mitad del año.
El comportamiento de la tasa de inflación en los próximos trimestres está supeditado al proyectado repunte de los precios del petróleo. Además, en el corto plazo está muy influenciada por las caídas observadas hace un año en el precio de esta materia prima. Por este motivo, se espera que el ritmo de variación del IPC general pase a ser positivo en diciembre y siga aumentando a lo largo de 2016, hasta situarse por encima del 1,5% al final de ese año. En términos de las tasas medias anuales, se proyecta un retroceso del 0,5 % este año y un avance del 0,7 % el próximo. Si se excluye el componente energético, se espera que los precios de consumo prolonguen el repunte observado a lo largo del presente ejercicio, en línea con la paulatina reducción del grado de holgura cíclica de la economía, la fortaleza del gasto de los hogares y la debilidad del tipo de cambio del euro. 

Los riesgos en torno a este escenario central están moderadamente sesgados a la baja, como consecuencia, fundamentalmente, de una hipotética materialización de los escenarios menos favorables para la actividad económica que se han descrito. En todo caso, la incertidumbre que rodea a las proyecciones de inflación es elevada, dado que parece probable que las cotizaciones del petróleo y el tipo de cambio del euro sigan mostrando un comportamiento volátil durante algún tiempo.
En los últimos meses, las condiciones de financiación de los sectores residentes han seguido siendo, en general, favorables, en un contexto marcado por el tono acomodaticio de la política monetaria del Eurosistema, que se intensificó tras las medidas adoptadas en la reunión del Consejo de Gobierno del BCE del 3 de diciembre. Tanto la rentabilidad del bono español a diez años como su diferencial con relación al activo análogo alemán han seguido descendiendo, hasta situarse en el 1,7 % y los 113 puntos básicos (pb), respectivamente. Las rentabilidades negociadas en otros mercados, como los interbancarios o los de valores de renta fija privada, han experimentado también disminuciones adicionales. La reducción del coste del pasivo de las entidades financieras ha permitido que los tipos de interés de sus nuevas operaciones crediticias permanezcan en niveles muy reducidos. A su vez, esta evolución del coste del crédito ha contribuido al dinamismo de los volúmenes de nuevas operaciones y, en consecuencia, a atenuar el ritmo de retroceso del saldo vivo crediticio del sector privado no financiero.

En conjunto, esta evolución de las condiciones financieras conformó un contexto favorecedor del gasto de hogares y empresas en los meses de otoño. El consumo de las familias se ha visto alentado, además, por la fuerte creación de empleo y por un conjunto de factores, de naturaleza transitoria, que han contribuido asimismo a incrementar su capacidad de compra en el corto plazo. Estos elementos incluyen el renovado retroceso del precio del petróleo, el adelantamiento al mes de julio de la rebaja de la carga tributaria cuya entrada en vigor estaba prevista inicialmente para enero de 2016 y el reintegro a los emplea‐ dos públicos de una cuarta parte de la paga extra suspendida en diciembre de 2012. Con este trasfondo, el consumo privado habría crecido en el cuarto trimestre del año a un ritmo similar al observado en el tercero (del 1%), al igual que la inversión productiva privada, que se habría visto favorecida por la fortaleza de la demanda final y por la bonanza de las condiciones financieras.
La demanda exterior neta habría ejercido una contribución neutral al crecimiento del pro‐ ducto en el período octubre‐diciembre, de acuerdo con la información disponible, cuyo contenido informativo es, no obstante, limitado, ya que cubre solamente el período inicial del trimestre. En términos intertrimestrales, las compras de bienes al resto del mundo habrían moderado su dinamismo con respecto a los registros alcanzados en el verano. En la vertiente exportadora, el crecimiento de las ventas de bienes experimentó un cierto freno, a pesar del fortalecimiento de los mercados del área del euro, en tanto que los indicadores relativos al turismo apuntan a una evolución muy favorable en el tramo final del año.

En el mercado de trabajo, el empleo ha mantenido un elevado dinamismo en los meses recientes, estimándose que podría crecer en el período octubre‐diciembre un 0,7 % intertrimestral, tasa similar a la del trimestre precedente. Finalmente, la pauta de moderación de costes laborales se ha mantenido en los últimos meses, con un incremento salarial acordado en la negociación colectiva del 0,75 % hasta el mes de noviembre.

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