OCDE: la tasa de paro está en el 5,5%

18 de enero de 2022

La tasa de paro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se situó el pasado mes de noviembre en el 5,5%, frente al 5,7% del mes anterior, cumpliendo así siete meses seguidos a la baja, que señala a España como el país con mayor nivel de desempleo, con un 14,1%.

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De este modo, la tasa de paro de la OCDE en el penúltimo mes de 2021 se mantenía todavía dos décimas por encima del 5,3% registrado en febrero de 2020, el último mes antes del impacto de la pandemia de Covid-19 a nivel global. De hecho, apenas 11 de los 32 miembros de la OCDE cuyos datos estaban disponibles registraron en noviembre de 2021 niveles de desempleo por debajo de los registrados en febrero de 2020, incluyendo ocho países de la eurozona como Francia, Grecia, Alemania, Italia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal, además de Australia, Corea del Sur y Turquía.
Según el 'think tank' de las economías avanzadas, el número total de desempleados en los países de la OCDE en noviembre de 2021 era de 36,9 millones, lo que representa un retroceso de 1,1 millones de parados, pero aún supone que la cifra de desempleados en superior a la de febrero de 2020 en 1,5 millones de personas.

La tasa de desempleo en la OCDE disminuyó en noviembre tanto entre los hombres como entre las mujeres, pasando del 5,5% al 5,3% en el primer caso, y del 5,9% al 5,8% en el segundo. De su lado, el paro entre los jóvenes bajó al 11,8% desde el 11,9%, manteniéndose tres décimas por encima del nivel prepandemia.
Entre los países de la OCDE cuyos datos estaban disponibles, la mayor tasa de paro en noviembre correspondió a España, con un 14,1%, por delante del 13,4% de Grecia y del 12,5% de Colombia. Por el contrario, los niveles de desempleo más bajos entre las economías avanzadas se observaron en República Checa, con un 2,2%, seguida de Países Bajos, con un 2,7%, y de Japón, con un 2,8%.

En el caso de los menores de 25 años, las mejores cifras de desempleo correspondieron a Japón, con un 5,2%, por delante de Países Bajos, con un 6,1%, y de Alemania, con un 6,4%. En el extremo opuesto, los niveles de desempleo juvenil más elevados se observaron en Grecia, con un 39,1%, seguida de España, con un 29,2%, y de Italia, con un 28%.
El trabajo atípico (todos los contratos temporales, a tiempo parcial y por cuenta propia) ahora abarca más de un tercio de toda la fuerza laboral en la mayoría de los países de la OCDE, impactando más a los trabajadores jóvenes. En 2020, el 24% del empleo temporal que existía correspondía a personas de 15 a 24 años, en comparación con el 11% de la población general. Esto corresponde, de acuerdo a la organización, a un aumento del 7% de la temporalidad en los jóvenes respecto a 1980.

La maldición de los jóvenes es o vivir en paro o tener un trabajo precario. En muchos casos, el crecimiento del empleo no supone mejores contratos. Así lo demuestran los datos de la encuesta de población activa (EPA), según la cual, en el tercer trimestre de 2021 ocho de cada 10 jóvenes españoles asalariados tenía un contrato temporal. A eso se suma otro dato: en octubre del año pasado, mientras la tasa de desempleo entre los países de la organización se situó en el 5,7%, la cifra repuntaba hasta el 12,1% entre los menores de 25 años. En el caso español, la cifra fue del 30,3%. Un mes después, la cifra cayó al 29,2% por primera vez en 13 años, según datos de Eurostat, pero aún es el doble de la media europea.
En las dos últimas décadas los países de la OCDE han visto un aumento de los contratos temporales y a tiempo parcial. Su incremento da lugar, según la organización, a empleos de peor calidad y reduce el bienestar de los trabajadores debido a una mayor inestabilidad laboral, peores salarios, beneficios sociales más débiles y menos oportunidades de capacitación y promoción.
Los bajos salarios también han hecho retroceder la emancipación juvenil. En España, solo el 14,9% de los jóvenes vive fuera de la casa familiar, según el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE). El estudio sugiere que una de las principales causas es la inaccesibilidad de las viviendas, pues un joven tendría que destinar el 81,9% de sus ingresos para vivir solo. Al respecto, la OCDE destaca que los hogares están dedicando una proporción cada vez mayor de su ingreso disponible a la vivienda.
Entre 1980-2020 las rentas aumentaron en promedio más del 350% en los países de la OCDE. Desde 2005, los alquileres se han más que duplicado en Estonia, Islandia, Lituania y Turquía. En el caso de España ha subido un 31% en el mismo periodo.

Aumento en la edad de jubilación

El informe, cuyo tema central es la educación, señala que el incremento en la esperanza de vida está generando preocupación por los efectos fiscales que pueda traer. La OCDE apuesta por una reforma laboral que aumente la edad de jubilación a fin de aliviar la presión sobre las finanzas públicas, aunque no precisan los años. El crecimiento de la productividad laboral a través de la innovación tecnológica y la mano de obra altamente cualificada también podría compensar las consecuencias del envejecimiento de la población. En cualquier caso, el documento no esconde la inquietud de los países miembro por el gasto social que implica tener una población altamente longeva. Al respecto destaca que la proporción de las personas de 80 años o más pasará de representar el 5% en 2020 a más del 10% en 2060.

 

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