El transporte por ferrocarril en situación critica

28 de enero de 2022

La Asociación de Empresas Ferroviarias Privadas (AEFP) ha intensificado la comunicación con el Ministerio de Transportes en busca de ayudas directas. Ya no bastan los ecoincentivos por 20 millones anuales (un céntimo de euro por kilómetro) con que el Gobierno pretendía impulsar el uso de la tracción eléctrica. Ahora se demanda una inyección de 100 millones en este 2022 para evitar la desaparición de servicios.

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as operadoras han recogido apoyos en industrias como la química o la automoción, donde el tren alcanza un 30% de cuota frente a la carretera, y defienden que la ayuda demandada tiene encaje tanto en los citados ecoincentivos, que esperan un aorden ministerial para ser activados, como en la remesa de 9.000 millones en fondos europeos que va a llegar al ferrocarril. Las locomotoras diésel vuelven a ganar presencia en un país con el 60% de las máquinas ya eléctricas.

La AEFP agrupa a Logitren, Continetal Rail, Captrain, Medway, Acciona, Ferrovial, Azvi, LCR, Tramesa, Transitia, Takargo y Raxellrail y Grupo Suardiaz. Los costes eléctricos sobre las ventas eran de una media del 15% antes de que se instalara la espiral alcista, alcanzando en el cuarto trimestre de 2021 el 34%. Fuentes empresariales remarcan la imposibilidad de trasladar estos costes a los clientes debido a la presión en precios del transporte por carretera. Con un 60% del parque de locomotoras basado en la tracción eléctrica, las compañías vuelven a mirar hacia el diésel como remedio para subsistir. Este combustible también toca picos históricos, pero está alrededor de un 15% por debajo del coste eléctrico para las empresas ferroviarias.

En el sector se espera ahora con desconfianza el Plan Mercancías 2030 que ultima Transportes como uno de los pilares de su estrategia de sostenibilidad. El objetivo es más que doblar la cuota modal del ferrocarril de carga hasta alcanzar el 10%. También se ve inabordable el reto de la sostenibilidad ambiental ante la barrera económica que desaconseja el uso de las locomotoras eléctricas.
La semana pasada la propia Renfe Mercancías justificó un cambio en sus tarifas, pasando a cobrar contenedores que viajan vacíos como cargados, por el aumento de sus propios costes eléctricos.

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