Flex ronda a los fondos de capital riesgo

17 de mayo de 2022

Aurica, el fondo de private equity que estuvo en manos del Banco Sabadell hasta el año pasado, explora la venta de Flex, de la que tiene el 18%. El vehículo se hizo con esta participación en 2017, cuando adquirió la minoría de la colchonera que estaba en manos de Artá. Este fondo, que también fue propiedad de los March hasta que el año pasado se lo vendieron al equipo gestor, ostentaba un 26% de la firma. Vendió una parte a la familia, que alcanza el 80% del capital, y un 16% a Aurica, en una operación de 80 millones y que valoraba Flex en unos 300 millones.

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Cinco años después de esta transacción ha llegado el momento en el que Aurica empiece a preparar la venta, que llegará previsiblemente a lo largo del año. Esta venta minoritaria puede ser aprovechada por la familia para desprenderse también de una parte de sus acciones e incluso ceder la mayoría de Flex. El proceso formal aún no se ha lanzado, pero todo apunta a que los Beteré volverán a confiar en la boutique financiera Impulsa Capital para pilotar el proceso, como ya ocurrió en 2017. No se descarta que se incorpore otra entidad financiera al proces
La compañía cerró el ejercicio de 2020 con un beneficio de 9,4 millones, el 3,5% menos que en el ejercicio anterior, y un ebitda superior a los 15 millones de euros. En ese ejercicio, el último con cuentas auditadas depositadas ante el Registro Mercantil, las cifras sufrieron por el efecto de la pandemia y del confinamiento. Los ingresos cedieron también un 14%, hasta los 304,95 millones.

La firma espera ofrecer a los posibles inversores unas cifras tanto para el ejercicio de 2021 como para el 2022 en el que se dé cuenta de haber superado ampliamente la crisis del Covid-19 y donde muestre también que no se ha visto afectada por la guerra de Ucrania, el alza de la inflación y los problemas en el suministro, que están lastrando a otras compañías del sector industrial. El objetivo es poder llevar las valoraciones incluso cerca de los 500 millones y por encima de los 300 millones a los que se tasó hace cinco años. El ebitda registrado por la compañía en 2021 fue de 50 millones. Los ingresos ascendieron a los 372 millones.

En este tiempo la compañía, cuyos orígenes están a principios del siglo XX y actualmente tiene una plantilla de cerca de 2.000 trabajadores, ha reforzado su presencia digital en pleno auge del comercio electrónico. De hecho, el año pasado adquirió la startup Marmota, comercializadora de equipos de descanso en internet y participada hasta entonces por Atresmedia y la aceleradora Antai. También ha crecido con compras en el ámbito internacional. El año pasado también se hizo con el 51% de la compañía chilena ByL, especializada en la venta online en el país, y cuenta con una opción de compra por el otro 49% en 2024. Y en 2019 adquirió la canadiense Marshall Mattress, especializada en colchones de alta gama.
De los 304 millones en ingresos que obtuvo en 2020, el 42% supone el mercado español y otro tanto al mercado americano. Vende un 13% al resto de Europa y el 3% restante al resto del mundo. La compañía cuenta con plantas en California, Pensilvania y Toronto, en América del Norte. También está presente en Brasil, Chile, Reino Unido, China, Oriente Medio y Portugal, a donde deslocalizó en 2019 su histórica planta de Getafe (Madrid).

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