Repsol apuesta por un punto de recarga cada 50 km

18 de abril de 2021

El reciente acuerdo alcanzado con Nissan, uno de los líderes mundiales en la fabricación de vehículos eléctricos, para continuar ampliando su red de recarga en  España es un paso más en la consolidación de la oferta multienergética de Repsol  en movilidad sostenible. 

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La compañía ya cuenta con una de las redes de carga  para movilidad eléctrica más relevantes en nuestro país, con más de 300 puntos  en lugares de acceso público.  “Repsol puede ofrecer una solución integral para los usuarios de vehículo eléctrico,  suministrando electricidad de origen 100% renovable no sólo en ámbito privado,  hogares y empresas, donde son más de 1.000 los terminales ya instalados sino 
también a través de una potente red de ámbito público, con puntos de recarga en  estaciones de servicio, centros comerciales, vía pública u otros emplazamientos. 
En este sentido, durante los próximos años Repsol prevé tener más de 1.000  estaciones de recarga distribuidas por todo el territorio español, intensificando su  presencia en los principales corredores del país”, afirma Bermúdez, Gerente  Comercial de Movilidad Eléctrica de Repsol. 

La compañía ha definido un plan para su negocio de movilidad eléctrica “que pasa  tanto por el incremento de clientes en el ámbito vinculado, que abarca las  instalaciones privadas de particulares y empresas, como por el desarrollo de la red  pública de recarga”, apoyándose en su red capilar de más de 3.300 estaciones  de servicio, “con la meta de que los usuarios de vehículo eléctrico puedan  desplazarse con tranquilidad y comodidad por toda España con nuestra cobertura  de puntos de recarga”, continúa Bermúdez. 
El servicio de Repsol para el ámbito vinculado incluye la instalación ‘llave en mano’  del terminal en garajes particulares o comunitarios y parkings de empresa, la tarifa  eléctrica y servicios adicionales como el mantenimiento de dicho terminal, a lo que  se suman “descuentos muy sustanciales en las cargas en nuestra red pública para nuestros clientes de electricidad en el hogar”.
Repsol inició su andadura en la movilidad eléctrica con la creación en 2010 de la  sociedad IBIL, participada al 50% por el Ente Vasco de la Energía (EVE). En 2018,  con la compra Viesgo, “nos convertimos en comercializadora de electricidad,  otro hito para completar nuestra oferta de una solución integral de recarga para  vehículos eléctricos”, indica Bermúdez. Y a finales de 2019, la compañía energética  adquirió a IBIL su rama de actividad comercial, que incluye su red de recarga:  “Ahora es Repsol quien desarrolla la vertiente comercial de la movilidad eléctrica,  pero, desde el punto de vista societario, nuestra participación en IBIL no ha  cambiado, seguimos manteniendo el 50% en la compañía, que actúa como  nuestro proveedor y asesor tecnológico, algo fundamental que garantiza que  todos nuestros puntos de recarga tengan un componente tecnológico e innovador  muy elevado”, añade.

En una muestra de esta colaboración tecnológica y de aplicación de criterios  de economía circular, la compañía energética e IBIL han desarrollado la primera instalación de acceso público en España que incluye almacenamiento de energía  para las recargas de vehículos eléctricos. Este innovador sistema, situado  en la estación de servicio de Repsol en Tolosa (Guipúzcoa), se sirve de baterías 
de autobuses eléctricos recicladas, lo que facilita y abarata la instalación  de infraestructura de carga en lugares sin acceso a una red eléctrica con  suficiente potencia. 

Con el interés común por desarrollar la infraestructura de carga, “es prioritario para  nosotros alcanzar alianzas con socios estratégicos como fabricantes de vehículos,  grandes corporaciones, empresas de renting o administraciones públicas”. En este  marco, el acuerdo con Nissan prevé, en una primera fase, el despliegue conjunto  de 15 puntos de carga rápida en estaciones de servicio de Repsol distribuidas por  toda la geografía española, con una potencia de 50 kW y que, dependiendo del  tamaño de la batería del vehículo eléctrico, permiten su recarga en unos 30 minutos.  Estos 15 puntos de carga rápida se añadirán a los 70 que actualmente ya tiene  operativos el grupo energético.  Repsol también mantiene una alianza con el Grupo Kia, “una marca con unos  planes muy ambiciosos para electrificar toda su gama de vehículos”, que incluye  la prescripción en sus concesionarios de los servicios de recarga de Repsol como  solución preferente para sus vehículos 100% eléctricos e híbridos enchufables. 
Además, ambas compañías se aliaron en 2018 en el ámbito de las nuevas formas  de movilidad a través de la empresa conjunta de carsharing WiBLE, que, con una  flota de 500 vehículos Kia Niro PHEV, ha alcanzado en dos años los 200.000  usuarios y ha superado los 1,4 millones de viajes realizados. 

Entre las administraciones públicas, la compañía ha firmado convenios para desarrollar su red en la vía pública con los ayuntamientos de Zaragoza, Santander o Madrid (ciudad donde Repsol tiene 12 puntos de carga rápida en localizaciones como el Paseo de la Castellana o la Puerta de Alcalá), los cabildos de Fuerteventura y Lanzarote o con varias administraciones vascas. Asimismo, ha anunciado un protocolo de colaboración con la Guardia Civil que contempla la posibilidad de instalación de infraestructuras de recarga para promover una movilidad más sostenible. 
Además, Repsol ha alcanzado convenios de colaboración para la instalación  de puntos de recarga con diversas compañías. Entre otros, ha acordado la instalación de puntos para vehículos eléctricos de los servicios médicos de Asisa; para furgonetas de reparto de última milla de Condis y para vehículos de Ricoh. 
Estos acuerdos refuerzan la estrategia de Repsol para dar servicio al ámbito profesional, que tiene gran potencial de expansión gracias a la ampliación y renovación de las flotas.El Plan Estratégico 2021-2025 de Repsol, centrado en el compromiso de ser una compañía con cero emisiones netas en 2050, ha reforzado su apuesta por las  iniciativas bajas en carbono, a las que se destinarán el 30% de las inversiones de ese periodo. Repsol ya proporciona solo electricidad de origen 100% renovable en sus puntos de recarga de vehículos eléctricos, “algo muy relevante, porque si queremos que esta forma de movilidad favorezca la lucha contra el cambio climático, siendo una alternativa que ayude a descarbonizar el transporte, la energía tiene que provenir de fuentes 100% renovables, de lo contrario sólo 
estaríamos desplazando las emisiones de CO2”, explica Bermúdez.

La digitalización juega un papel determinante en este negocio de Repsol, con la app  Waylet como herramienta central que facilita la relación de los clientes con el servicio para localizar el punto de carga más próximo, activar la recarga y pagarla cómodamente. A través de Waylet los clientes también pueden acceder a los  terminales inteligentes de recarga que Repsol tiene disponibles para el domicilio  o la empresa, así como consultar sus consumos, gestionar su energía, iniciar  y detener las recargas a distancia, etc. Estos terminales son monitorizados desde  un centro de control que permite resolver en remoto gran parte de las incidencias de mantenimiento que puedan generarse. 
La cuota de mercado del vehículo eléctrico en España aún es reducida, “aunque  la demanda se está incrementando y en 2020 se han matriculado cerca de 60.000  vehículos eléctricos puros e híbridos enchufables, casi duplicando en un año el  parque hasta ahora existente”. Entre las causas de esta cuota todavía limitada  se cita una infraestructura de recarga inferior a la de otros países europeos, “y es  cierto que hay que seguir avanzando en este despliegue, pero también tenemos  un claro déficit en que esta infraestructura no está totalmente profesionalizada  en España”. “Una profesionalización que es crucial y pasa por tener en cuenta las  necesidades de los clientes, adecuando el tipo de infraestructura a lo que estos  necesitan, instalando dicha tecnología en ubicaciones estratégicas (como pueden  ser las estaciones de servicio ubicadas en los corredores), garantizando a los  usuarios que dichas instalaciones sean accesibles y estén operativas 24x7, estén dotadas de servicios auxiliares (aseos, restauración, etc.), estén correctamente  mantenidas, etc.”, asegura Bermúdez.

Para impulsar esta forma de movilidad más allá del ámbito urbano “también es clave un diseño como país para montar puntos de recarga ultra-rápida situados  estratégicamente en los principales corredores”, una tecnología que permite cargar  en 5-10 minutos aquellas baterías de los vehículos eléctricos que admitan su  potencia y que ya equipararía la duración de la recarga eléctrica con los repostajes  de los combustibles convencionales. Repsol está dando pasos en esta dirección  con sus instalaciones de este tipo en funcionamiento en las estaciones de servicio  de Lopidana (Álava), emplazada en la carretera N-I, y de Ugaldebieta (Vizcaya), en la Autovía A-8, que cuentan, cada una de ellas, con 4 puntos de recarga de  estas características. En este sentido, Repsol ha participado en varias Manifestaciones  de Interés (MDIs) relacionadas con proyectos de Movilidad Eléctrica del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, como, por ejemplo, en el ámbito  de actuación de los corredores de infraestructura de recarga rápida o ultra-rápida. 

Asimismo, la compañía ha puesto en marcha recientemente su primer punto de carga ultra-rápida en Portugal. Tanto el proyecto de ley de Cambio Climático y Transición Energética como los  planes anunciados por los distintos operadores de recarga eléctrica prevén un despliegue masivo de puntos de carga en los próximos años. Un esfuerzo al que Repsol también se sumará, “aunque nosotros creemos que esta ampliación debe hacerse siguiendo criterios de desarrollo de red inteligente y eficiente, como, por ejemplo, teniendo en cuenta la distancia entre puntos de cara a garantizar una capilaridad y una cobertura de todo el territorio que permita asegurar el suministro de energía para los usuarios de vehículo eléctrico.”, dice. “Por ello, nuestra intención es desarrollar una red capilar con un punto de carga rápida cada 50 kilómetros en las grandes vías y corredores y complementar esa red con puntos de carga ultra-rápida en emplazamientos estratégicos”, añade. 

La compañía multienérgetica enmarca su trabajo en movilidad eléctrica dentro de su apuesta por un modelo multienergético como la vía más sólida para descarbonizar el transporte. “Todas las alternativas energéticas para la movilidad que favorezcan la reducción de emisiones y contribuyan en la lucha contra  el cambio climático tienen que ser tenidas en cuenta. Se debe recurrir a una combinación de soluciones” que integre la electrificación con el uso de combustibles de baja huella de carbono o el hidrógeno “empleando la alternativa que mejor  se adapte a las necesidades de los clientes y ámbitos de uso”, concluye Bermúdez.

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