Indra pone sobre la mesa un nuevo ERE

22 de abril de 2021

La dirección de Indra puso primero sobre la mesa un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Tras la presión de los sindicatos, la empresa lo retiró a cambio de bajas incentivadas voluntarias y prejubilaciones para los mayores de 57 años.

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 Ahora, a algo más de dos meses para que se cumpla el plazo definitivo de cierre del expediente, las organizaciones sociales han pedido a la compañía que estudie ampliar ese periodo hasta final de año con el objetivo de dar cabida a buena parte de los más de 120 empleados que se quedarán fuera y que han mostrado su interés por acogerse. 
Después de varias semanas de negociaciones, a principios del pasado mes de diciembre la empresa tecnológica, con un 18% de capital público a través de la Sepi, aceptaba retirar los 240 despidos forzosos con la indemnización mínima de 20 días por año trabajado. Como contraprestación ponía sobre la mesa prejubilaciones para los empleados de entre 57 y 63 años (entre el 85% y el 90% del salario bruto). Luego se plantearon salidas voluntarias para los menores de 57 años con indemnizaciones por contrato y un bonus extra de 6.000 euros. La demanda para la primera opción ha sido muy superior a lo previsto.
Según explican desde CCOO, el número máximo de prejubilaciones contemplado en el acuerdo firmado entre ambas partes era de 135 para los mayores de 57 años. La demanda ha duplicado esa cifra y han presentado su interés más de 130 personas 'extra', por encima de lo esperado. El plazo aún está vigente, pues termina a finales del mes de junio. Estas cifras contrastan con las que se han registrado en la otra modalidad: las desvinculaciones incentivadas. Tal y como apuntan las mismas fuentes, apenas una decena de las 85 previstas han sido comunicadas. Las condiciones en este último caso son significativamente peores.

Hay que tener en cuenta que las condiciones económicas firmadas en el caso de Indra están muy por encima de las que se están pactando en el caso de las entidades financieras. El caso más paradigmático es el de la primera propuesta que ha hecho la nueva Caixabank a los representantes de los trabajadores. Las prejubilaciones para los que tengan entre 58 y 63 años le plantean el pago fraccionado de un 50% del salario bruto (frente al 85% o 90% de Indra). Por su parte, Banco Santander pactó pagar a los de entre 58 y 61 años un 76%.

La otra gran filial de Indra en España, Soluciones Tecnológicas de la Información (antigua Minsait), sí que pactó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con la salida de 580 empleados. Una de las medidas paliativas son las 'prejubilaciones'. Para los que están por debajo de 63 años, se trata de una desvinculación: la empresa despide al empleado, que cobra el desempleo durante los dos primeros años. En ese tiempo, la empresa se compromete a abonar la diferencia hasta alcanzar el 80% del salario fijo bruto. Tras gastar toda la prestación de paro, se mantiene ese porcentaje hasta los 63 años. Para las personas con 63 años en adelante, la empresa paga una indemnización equivalente a 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.


 

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