El Consejo de Iberdrola responsable  de su acción climática

31 de mayo de 2021

Iberdrola ha convocado su Junta General de Accionistas el 18 de junio y la acción climática será eje prioritario sobre el que serán consultados, en votación, los accionistas de la compañía. 

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De esta forma, se les consulta sobre el contenido de la política climática de la compañía, y también y de forma pionera, se somete a su aprobación la reforma de los Estatutos Sociales que hacen responsables a los miembros el Consejo de Administración de la aprobación, supervisión y reporting periódico de un plan de acción climática, que permita a Iberdrola alcanzar la neutralidad climática a nivel global en 2050. 

Esta modificación, por lo tanto, fortalece la gobernanza climática como responsabilidad y compromiso del Consejo. El máximo órgano de gestión del grupo se implica, así y directamente, en la lucha contra el cambio climático, expresando la ambición de alcanzar cero emisiones netas en 2050 (o antes), fijando objetivos intermedios de reducción de emisiones y que estos objetivos cubran todas las emisiones de directas e indirectas; estableciendo que los objetivos tienen que estar validados por la ciencia respecto de su alineamiento con los objetivos de París; disponiendo de una estrategia e inversiones consistente con los objetivos de emisiones; y definiendo las metodologías que evaluarán su cumplimiento. En definitiva, con su aprobación, se deposita en el Consejo la responsabilidad de aprobar y actualizar el plan de acción climática, así como la de reportar anualmente la gestión climática a partir del próximo año.
 
Esta nueva atribución del Consejo supone dar un paso más en la Política de acción climática del grupo, que será sometida a votación consultiva de los accionistas como muestra de la voluntad de Iberdrola de compartir e involucrar a todos sus grupos de interés en los principios básicos y el posicionamiento de la compañía y en las líneas de actuación desarrolladas en su estrategia contra la lucha contra el cambio climático a 2030 y 2050, así como en la de crecimiento del grupo.
 
La política de acción climática de Iberdrola, además de la elaboración del plan de acción, establece entre sus líneas de actuación prioritarias la contribución a la electrificación de la economía. Para ello, establece que el grupo apoyará iniciativas regulatorias que fomenten, por ejemplo, la movilidad eléctrica y las bombas de calor; el principio de “quien contamina paga”; la eliminación de subsidios a tecnologías o sectores de altas emisiones, al análisis de los riesgos derivados del cambio climático y, en general, el desarrollo de una transición energética real y global.

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