CASO SANCHEZ GALAN

CNMV: el daño reputacional es preoupante

25 de junio de 2021

El daño reputacional se ha convertido en una preocupación para los supervisores españoles. Así lo ha transmitido el presidente de la CNMV, quien ha advertido del "desgaste reputacional" que puede suponer para las compañías, principalmente cotizadas, la imputación de directivos, como la del presidente de Iberdrola, Sánchez Galán, aunque no es e único caso. Buenaventura ha insistido en la necesidad de reportar las medidas adoptadas en consecuencia por parte de la compañía a los inversores

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Así lo ha transmitido durante su intervención en las jornadas organizadas por la Apie y BBVA en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander por las implicaciones que pueden tener estas situaciones. El responsable de la CMNV ha recordado que ya en noviembre de 2019, este organismo supervisor fue "relativamente contundente" en su respuesta a situaciones similares. En este caso la contestación se producía tras la imputación por la Audiencia Nacional de Francisco González, expresidente de BBVA, por presuntos pagos al excomisario Villarejo. Ahora la imputación de la Audiencia ha sido a Galán y a tres de sus directivos por un delito continuado de cohecho activo, delito contra la intimidad y falsedad en documento mercantil por encargos presuntamente ilícitos encomendados también a Villarejo.
Buenaventura ha señalado que entonces ya señalaron el "desgaste reputacional" que estas situaciones pueden suponer para las compañías, pero también del "riesgo diferido" sobre todo el sector, un mensaje que, ahora, ha dicho sigue vigente para esta ocasión "palabra por palabra".
El responsable de a supervisión de los mercados ha señalado que las recomendaciones del código de buenas prácticas para estas situaciones contemplan el análisis de esta situación e informar el mercado de las actuaciones que puedan ser necesario acometer.

Así, ha señalado que la mayor parte de compañías tienen estándares éticos tan elevados como en otros países pero que, cuando se hacen necesario recurrir a estas medidas es importante que se cumplan y se llevan a cabo, garantizando la transparencia de información.
Ha afirmado, no obstante, que a la CNMV no le corresponde pronunciarse sobre la adecuación de conductas, la continuidad de los directivos o la composición de los consejos. "Eso corresponde a las sociedades cotizadas y a sus dueños", ha sentenciado. Y ha añadido que la misión del supervisor es velar por que las entidades "se replanteen qué hacer", que exista una deliberación en los órganos de gobierno y que la información se ponga en conocimiento de los accionistas si así lo disponen los compromisos de buen gobierno de las sociedades.

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