Barajas trata de hacer frente a la competencia

30 de junio de 2021

Los responsables de gestionar la infraestructura y el espacio aéreo trabajan en el desarrollo del Real Decreto 426/2021, del 15 de junio, por el que se modifica el reglamento de Circulación Aérea y se pretende dar mayor margen de maniobra en las pistas, ampliando su capacidad.

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El texto legal actualiza la regulación nacional sobre la aproximación en pistas paralelas y acorta las separaciones mínimas requeridas en despegues y aterrizajes. Las pistas en paralelo de Barajas operan con independencia para salidas, pero no para llegadas, debiéndose dejar distancia lateral entre aterrizajes.
Además, se reducirán las distancias obligatorias entre aviones, por motivo de la estela turbulenta, al ampliarse la escala de volúmenes de las aeronaves. Donde antes había distancias fijas, en función de si coincidían aviones súperpesados, pesados, medios o ligeros, ahora se añaden categorías intermedias, lo que se traduce en una nueva escala de distancias.
Estos avances buscan plantar cara a las limitaciones de capacidad y atajar los problemas de congestión, que se traducen en demoras y gasto de combustible. Se trata de adoptar las líneas de actuación trazadas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que, previsiblemente, se incorporarán al marco regulatorio de la UE. De hecho, otros aeropuertos, como Londres-Heathrow, París-Charles de Gaulle y Leipzig, ya han dado pasos en este sentido.
Desde Transporte se pone en valor la potencial reducción de retrasos y la disminución de consumo de combustible y emisiones gracias al nuevo marco de circulación aérea. Este Departamento estima que el Real Decreto permite que Enaire pueda activar este mismo verano la nueva aproximación a Madrid-Barajas, entre otros proyectos. Desde el sindicato de controladores USCA se ve más realista hablar de 2022 para dar margen a establecer y probar los nuevos criterios operativos, y para la formación de tripulaciones y controladores.

Otro de los movimientos que planea Madrid-Barajas tiene que ver con la fragmentación del aeropuerto en cinco zonas de actividad, en lugar de un solo núcleo, a ojos de la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol). Con ello se pasaría de una a cinco regulaciones, separando la terminal 1,2 y 3; la T4; T4 Satélite; el área de carga, y el espacio para la aviación ejecutiva. Esta iniciativa bien puede responder a la experiencia adquirida tras el paso de la borrasca Filomena, cuando la tremenda nevada caída en Madrid puso en jaque al aeropuerto durante días. También se recuerda el atentado sufrido en diciembre de 2006 con la explosión de una furgoneta bomba en el área de aparcamientos de la Terminal 4.
Sucesos como estos, que obligan prácticamente al cierre del espacio aéreo en Madrid, y otros no tan graves que merecen restricciones, podrían quedar aislados con un esquema de distintas regulaciones del que ya gozan otros grandes aeropuertos europeos. Se trataría de blindar el máximo la conectividad ante una crisis.

 

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