CONSERVAS: la producción no para de crecer

23 de agosto de 2021

Según el informe anual del sector, elaborado por la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas y de Pescado Anfaco-Cecopesca, que aglutina a 246 empresas, las conserveras han transformado 359.081 toneladas de producto -un 2% más que en 2019- con una facturación de 1.754.685 euros.

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Si lo desglosamos por categoría de producto y el volumen de producción, el atún es la joya de la corona de la industria conservera nacional, ya que supuso en 2020 un 64% de la producción total de transformación. En el ejercicio pasado se manejaron 231.071 toneladas de atún claro, es decir, un 2,1% más que en 2019, y supuso una facturación de 884.076 euros, con un incremento del 3,1%. El atún blanco, por su parte, cerró las cuentas con una facturación de 133.177 euros y un volumen de negocio de 13.603 toneladas. Un aumento del 4,5% y del 2,6%, respectivamente.

Otro producto característico y muy preciado de la conserva es la anchoa, aunque suponga solo el 4% del volumen de producción. El pasado año se facturaron 122.296 euros en conserva de este pescado, que supone un repunte del 9,5% con respecto al año anterior y con un volumen de negocio que subió un punto porcentual. En cuanto al resto de productos, lo que más ha aumentado la facturación ha sido la conserva de berberecho, en concreto un 21,5% más que en 2019, cerrando 2020 en 100.131 euros. Detrás están las almejas, con una facturación de 17.169 euros. El bivalvo ha subido un 18,6%. Finalmente, el mejillón ha sido el tercer producto que más ha facturado, con un cierre de 133.177 euros en 2020, lo que se traduce en un incremento del 11,3% con respecto al año 2019.
En cambio el pulpo en conserva no ha vivido su mejor año de pandemia. La facturación del cefalópodo cerró 2020 en negativo. En 2019 la industria fue de 8.269 euros de pulpo en conserva, frente a los 7.863 euros de 2020, lo que implica una caída de casi el 5%. La caballa es otro producto que cerró el ejercicio con una caída de casi el cuatro puntos porcentuales con respecto al año anterior.

En su informe, la patronal de la conserva resalta que tanto los pescados secos, en salazón y salmuera como las conservas y preparados, son los únicos que han aumentado sus exportaciones. En concreto, el volumen de toneladas exportadas ha subido un 15% en ambos casos, lo que provocó un valor de 1.127.419 euros de transacciones con conservas. Esto quiere decir que han aumentado un 13,40% la facturación con el mercado exterior, siendo el único grupo que ha crecido en pandemia ya que las exportaciones totales de pescados y mariscos (transformados y sin transformar) cayeron en 2020 un 3,56% en volumen y un 6,18% en valor.
Esto se traduce en que en 2020 se han movido 37.751 toneladas menos de productos extraídos del mar, lo que supuso pasar de ingresar 4.006.010 euros en 2019 a facturar 3.758.337 euros el pasado año. Los moluscos y el pescado fresco son los que mayor caída han experimentado, en concreto un 19,21% y un 15% menos, respectivamente. Seguidos de los crustáceos, filetes de pescado y el pescado congelado. Esto se debe, en parte, al cese de la actividad en los países y cierre de fronteras por el Covid-19 y al Brexit.

Pero a pesar de ese incremento de las exportaciones de las conservas de pescados y mariscos, el peso de los productos del mar del total del sector de alimentos en el mercado internacional "ha tenido una tendencia ligeramente negativa", reza el informe de Anfaco-Cecopesca, con una caída entre 2019 y 2020 de 0,07 en volumen y 0,93 puntos en valor. Los principales compradores internacionales de conservas españolas dentro de la Unión Europea son Francia, Italia, Portugal, Países Bajos y Alemania. Fuera de la UE hacen negocios con Reino Unido, Estados Unidos, Marruecos y Turquía como principales clientes. Por su parte, el producto estrella que se exporta es el atún, que representó el 59% del total del producto transformado en conserva que se vendió en 2020 fuera de España.

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