CRISIS ENERGETICA

Bruselas trata de arreglar el desencuentro argelino, mientras Alemania subvenciona el gas

10 de octubre de 2022

Las negociaciones entre Argelia y la mayor parte de las empresas energéticas europeas que compran su gas se logró desbloquear hace apenas un mes, tras la garantía por parte de los países del sur de Europa de mantener un marco estable de inversiones y compra de gas en aquel país durante un periodo de diez años.

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Esa fue una de las grandes claves que logró también abrir paso a un acuerdo sobre el precio del suministro con la española Naturgy, cuyas relaciones con los responsables argelinos de la empresa pública Sonatrach estaban muy deterioradas tras la nueva etapa de diálogo abierta entre España y Marruecos, vecino y enemigo tradicional de Argelia.
Fuentes comunitarias cercanas a ese proceso han advertido que el pacto con los argelinos ha pasado siempre por establecer un escenario de suministro a largo plazo, que en el caso español no ha estado en riesgo en ningún momento tras el acuerdo con el ministro de Exteriores, hace ahora un año. No obstante, con la subida de precios que ha provocado la guerra con Ucrania y el malestar por el acercamiento a Rabat, fue necesario incluso que una delegación diplomática española de mandos intermedios y expertos en geoestrategia y energía acudiera a negociar a Argel a finales de agosto para reabrir la delegación y, siempre de acuerdo con la estrategia de Bruselas, sentar las bases para recomponer los pactos con las empresas interesadas.

Lo que no se ha podido evitar es que los precios que ahora se imponen a las principales empresas europeas del sector que compran a Argelia desde España, Francia, Portugal e Italia, entre otros, se hayan disparado, al establecerse como referencia temporal el índice del mercado holandés TTF, un aspecto que puede cambiar en los próximos ejercicios, siempre que no se ponga en riesgo la estabilidad de las inversiones de la UE en Argelia. advierten fuentes empresariales conocedoras de la negociación.

La propia Naturgy confirmaba la semana pasada que había cerrado un acuerdo sobre el precio para este año, a pagar desde el pasado mes de enero, sin dar el coste exacto dado que es información sensible para la compañía pero con la referencia del índice holandés sobre la mesa, alterado ahora por las presiones de Putin en el mercado. Los 5 bcn que compra la empresa española (5.000 millones de metros cúbicos) pueden suponer un golpe anual cercano a los 10.000 millones para la empresa. Esa cantidad es la mitad de todo el gas que está previsto que llegue a España en un año.

Visita de la comisaria

El giro diplomático del sur de Europa con Argelia está pendiente de ser consolidado en los próximos meses, si bien el interés comunitario para garantizar el suministro desde aquel país, con España como uno de los grandes intermediarios, es clave, dada la necesidad de lograr una autonomía del suministro ruso a corto plazo. La propia comisaria europea de Energía, Simson, estará este lunes en Argel para reforzar la cooperación energética con el país magrebí y continuar su estrategia hacia la desconexión de Rusia. La llegada de comisaria europea coincide con la visita de la primera ministra francesa, Borne, que llegó este domingo la capital argelina con una delegación de 16 ministros para celebrar un foro empresarial.

La Comisión Europea ha admitido que trabaja en la puesta en marcha de una plataforma europea de compras conjuntas para evitar que la competencia entre países eleve los precios del gas, una propuesta que tanteará con las autoridades argelinas en busca de precios más económicos de cara a los próximos ejercicios, después de haber cerrado recientemente las negociaciones con las principales compañías de los socios comunitarios. No se descarta incluso desde Bruselas poner un límite al TTF para no hipotecar las cuentas de algunas de las principales empresas. Una clave que se maneja en el ejecutivo europeo para lanzar todo este proceso es el papel de la empresa gasista rusa Gazprom, que siempre ha sido el gran aliado de Argelia en la extracción y el suministro de gas. El giro que la compañía controlada por el Kremlin está dando hacia el mercado asiático, a través de los gasoductos con China -‘Power of Siberia’ 1 y 2- ha sido clave para abrir paso a un compromiso de inversiones en Argelia que no se vea amenazado por la influencia rusa. De hecho, fuentes técnicas aseguran que el incremento del suministro de gas a China desde Rusia por el primero de los tubos (el número 2 está aún en proyecto), está ya muy cerca de todo lo que llegaba desde Rusia a Europa.

A Ribera no le gusta el plan Géminis de Reynes

N medio de todo este lio, desde el Gobierno se ha dejado saber que el conocido y de momento arrinconado plan Géminis que dividiría Naturgy en dos empresas independientes entrañaría complejidades inoportunas a ojos del Gobierno, según fuentes oficiosas citadas por 'El Confidencial'.

El motivo principal de estas desavenencias conceptuales se debería a la consideración estratégica de Naturgy por su condición de primer proveedor de gas a la Península a través del gasoducto argelino Medgaz, donde la actual coyuntura derivada de la guerra en Ucrania y el temor a posibles picos de desabastecimiento habrían pesado de manera crítica en la decisión. Además, el Ministerio de Transición Energética consideraría negativo que la división de Naturgy provoque un elevado endeudamiento en la futura empresa NetworkCo (activos regulados) o que un posterior apalancamiento (para repagarse un dividendo millonario) termine afectando al cálculo de la deuda pública.
Según algunos financieros, se trata de una "noticia negativa de confirmarse, ya que complicaría y demoraría aún más el proceso de escisión de la compañía, que ya de por sí presenta retraso respecto a la hoja de ruta inicial (diciembre 2022). En todo caso, el plan de escisión en dos negocios (regulado y no regulado) tampoco suponía una mejora de la valoración a corto plazo".

Alemania pagará las facturas eléctricas de todos los hogares en diciembre

Un pago excepcional y un fuerte freno al precio del gas. Estas son las dos principales medidas sugeridas por el panel de expertos comisionado por el gobierno alemán para poner en funcionamiento su fondo de ayudas públicas por 200.000 millones de euros.

La comisión ha presentado un reporte intermedio a Berlín para suavizar el impacto de los altos precios de la energía, aunque ha destacado que aún continúa explorando otras alternativas.
Los consumidores y pequeñas empresas recibirán antes de diciembre una ayuda extraordinaria de alrededor de una factura mensual de su consumo energético, lo que representa un gasto de 5.000 millones de euros (2,5% del total del fondo). La administración debe trazar los detalles finales para la segunda medida: un tope al gas que podría situarse entre el 60% y el 80% del precio del mercado actual y que se implementará hacia fin del invierno, con un costo total de 91.000 millones.

El principal debate entre los expertos continúa siendo cómo conciliar la necesidad de un alivio inmediato a las familias sin limitar los incentivos a la reducción de la demanda. El regulador de la red gasística, Klaus Mueller, ha situado el nivel de ahorro durante el invierno en 20% para evitar cortes en el suministro, aunque los primeros datos durante la primera semana de octubre han mostrado niveles similares al de los años anteriores. La propuesta del panel de expertos ha intentado conciliar los dos extremos al subsidiar exclusivamente entre el el 80% del consumo de los hogares, lo que promueve un descenso en el uso de la calefacción en los hogares.

Berlín aún ha de anunciar sus propuestas para el sector industrial. Siegfried Russwum, uno de los expertos del panel, ha destacado que cualquier amenaza a la industria pone en jaque el sistema social y de seguridad alemán.
A nivel comunitario, Alemania evita dar su apoyo a un tope al precio del gas, aunque a nivel interno lo subsidie. La portavoz del gobierno, Ungrad, afirmó a fines de septiembre que la administración consideraba la medida como un riesgo a la oferta del hidrocarburo que llega a la UE. “Esto sería contraproducente si no hay suficiente gas, porque nuestra seguridad de suministro no podría ser garantizada”, afirmó Ungrad.

Pero desde otros extremos del bloque comunitario ven más riesgosas las acciones unilaterales de Berlín que una decisión en conjunto que limite el precio del gas. El primer ministro polaco, Morawiecki, apuntó el viernes en la cumbre de líderes contra el gobierno alemán, al que acusó de “egoísmo” y de “destruir” el mercado común. “El país más rico y poderoso de la UE está intentando usar la crisis para ganar ventaja comparativa de sus empresas en el mercado único. Esto no es justo y no es como el mercado único debería funcionar”, apuntó Morawiecki en referencia al fondo de asistencias alemán. En el mismo sentido se refirieron la primera ministra finlandesa Sanna Marin y la líder estonia Kaja Kallas. En cambio, el canciller Olaf Scholz sostuvo al terminar el encuentro que había podido dar respuesta a las objeciones de sus socios.

Cronología de la intervención

La administración del canciller Olaf Scholz ha sido una de las activas en el mercado energético. Antes del anuncio del fondo excepcional de 200.000 millones de euros, Berlín ya había comprometido otros 100.000 millones en ayudas y recursos para nacionalizar empresas del sector. En total, el gobierno alemán busca destinar más del 7% de su PIB para hacer frente a la crisis energética.

El incremento de los fondos destinados al sector ha sido progresivo. En septiembre de 2021, mucho antes de la invasión rusa a Ucrania, el saliente gobierno de la canciller Angela Merkel había anunciado que no estimaba necesario una intervención estatal para limitar los aumentos en el precio del gas, que ya estaban al alza. En diciembre de ese año, a poco de asumir la nueva coalición bajo el liderazgo de Scholz, se anunció un paquete de 130 millones de euros para asistir a hogares vulnerables con sus facturas eléctricas.

Posteriormente, el gobierno aumentó su intervención en empresas fundamentales que estaban en control extranjero. En abril, el gobierno federal tomó el control de Gazprom Germania con un préstamo de 10.000 millones y después rescató a las principales empresas de gas locales: Uniper, Rosneft y VNG.

 

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