Las empresas siguen saliendo de Rusia

02 de marzo de 2022

El fabricante aeronáutico Boeing ha anunciado la suspensión de sus operaciones en Moscú y que cerrará temporalmente su oficina en Kiev (Ucrania),. «También hemos suspendido los servicios de repuestos, mantenimiento y soporte técnico para las aerolíneas rusas.

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A medida que continúa el conflicto, nuestros equipos se centran en garantizar la seguridad de nuestros compañeros en la región», señala el comunicado del grupo. El anuncio de Boeing se produce después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, informara de que el país cerrará su espacio aéreo a los aviones rusos desde la noche del 2 de marzo.

El fabricante estadounidense de automóviles Ford ha suspendido sus operaciones en Rusia, a través de la ‘joint venture’ que mantiene en el país, denominada Sollers Ford. «La situación nos ha obligado a reevaluar nuestras operaciones en Rusia», explica la empresa, que en los últimos años ha reducido de forma significativa sus operaciones en Rusia, limitándose en la actualidad a la fabricación de vehículos comerciales y su comercialización a través de una participación minoritaria en Sollers Ford. «Dada la situación, informamos a nuestros socios de la ‘joint venture’ de que suspenderemos nuestras operaciones en Rusia, con efecto inmediato, hasta nuevo aviso», añaden. Aunque no cuenta con «operaciones significativas» en Ucrania, sí mantiene en plantilla un elevado número de ciudadanos de dicho país, a los que seguirá apoyando. Además, Ford Fund donará 100.000$ (90.000€) al fondo de ayuda humanitaria Global Giving Ucrania.

La petrolera estadounidense ExxonMobil ha decidido abandonar la explotación del yacimiento ruso Sakhalin-1, en el que controla un 30% de la propiedad y que opera con empresas rusas, indias y japonesas, así como no realizar nuevas inversiones en Rusia. Como operador de Sakhalin-1, la petrolera ha advertido de su obligación de garantizar la seguridad de las personas, la protección del medio ambiente y la integridad de las operaciones, añadiendo que el proceso de cese de las operaciones deberá coordinarse estrechamente para garantizar que se ejecuta de manera segura.

Por su parte, Canadá ha anunciado nuevas sanciones contra 18 personas relacionadas con el Consejo de Seguridad de Rusia, incluido el presidente ruso, Vladimir Putin, y ha ampliado las sanciones existentes contra dos entidades financieras y el Banco Central de Rusia. «Estamos analizando detenidamente las propiedades de todos los oligarcas rusos y las empresas rusas dentro de Canadá», asegura la viceprimera ministra, Chrystia Freeland.

El mayor banco ruso, el Sberbank, abandona Europa porque «los bancos filiales del grupo se enfrentan a una salida anormal de fondos y a una amenaza para la seguridad de los empleados y las sucursales». Debido a la implementación de las normas del Banco de la Federación Rusa,no podrá suministrar liquidez sus filiales europeas, pero precisa que éstas cuentan con un elevado nivel de capital y calidad de activos. «Los activos del banco son suficientes para realizar los pagos a todos los depositantes», subrayó la entidad.

El grupo siderúrgico ruso Severstal confirma el cese de las ventas de acero a la Unión Europea (UE) como consecuencia de las sanciones impuestas a su propietario, Alexei Mordashov, consdiderado el segundo hombre más rico de Rusia. «Estamos redirigiendo los flujos de materias primas a mercados mundiales alternativos», señala un comunicado de la empresa, que vende anualmente alrededor de 3 millones de toneladas de acero hacia la UE, su principal mercado.

Keith Wade, economista y estratega jefe de Schroders, cree que «las sanciones podrían ir fácilmente más allá, no son tan severas como las sanciones que Occidente ha impuesto a Irán». «En el caso de Irán, ningún banco que operara en EE.UU. estaba autorizado a negociar con el país, y los estadounidenses eran muy estrictos en el seguimiento de los que incumplían esas normas», explica. «Ésta es una de esas situaciones en las que no hay que poner esas sanciones, simplemente hay que indicar que pueden venir. Es poco probable que los bancos occidentales quieran participar en el apoyo al comercio con Rusia o en la financiación de actividades en este país cuando podrían estar a la vuelta de la esquina sanciones más severas», añade.
Brown, gestor de fondos de deuda de mercados emergentes de Schroders, considera que los mercados están valorando la escalada y las represalias de Rusia. Pero también la incertidumbre sobre la capacidad de negociar con activos rusos. «El Banco Central de Rusia subió los tipos de interés hasta el 20% y las empresas rusas se vieron obligadas a convertir el 80% de sus ingresos en divisas extranjeras en rublos en un intento de apoyar el rublo. No se pueden descartar los controles de capital», subraya.

«El banco central está bajo presión, no sabemos de qué cantidad de los 630.000 millones$ de reservas de divisas dispone ahora. De esta cifra, el 50% se encuentra en títulos públicos o garantizados por el Estado, el 25% en depósitos y alrededor del 20% en oro. La posibilidad de vender las reservas de oro es también una incógnita», apunta. Tedder, responsable de renta variable global e internacional de Schroders, apostilla: «Las sanciones que se están emitiendo tendrán sin duda repercusiones significativas en las empresas que hacen negocios con Rusia y los impactos continuos tanto en los precios de las materias primas como en su disponibilidad tendrán importantes implicaciones para la inflación de costes, los tipos de interés y la interrupción de la cadena de suministro».

Rusia admite que su economía «está bajo una gran presión»

El portavoz del Kremlin, Peskov, reconoce que la economía rusa «está bajo una gran presión» por las sanciones impuestas en respuesta a la invasión militar de Ucrania, pero avisa que responderá «con dureza» a éstas. Las sanciones son «un duro golpe», aunque «hay un margen de seguridad» para mantener la economía Las autoridades «adoptarán medidas» y «acciones» ante la «naturaleza hostil» de las sanciones internacionales, «que buscan sacudir y socavar la integridad de la economía rusa». «Ante estas condiciones, y dado que estas medidas inamistosas no tienen precedentes, es necesario actuar con dureza, inteligencia y claridad», precisa. Califica de reacción «histérica» el cierre del gasoducto Nord Stream 2, con el que Rusia iba a exportar gas directamente a Alemania.

Tercer día consecutivo con la Bolsa de Moscú cerrada

La Bolsa de Moscú permanece cerrada por tercera sesión consecutiva, en lo que supone el periodo de clausura por motivos excepcionales más largo desde la crisis de 1998, según ha comunicado el Banco de Rusia. «El Banco de Rusia ha decidido no reanudar las sesiones de negociación el 2 de marzo de 2022 en la Bolsa de Moscú». Y fijará antes de las 9.00 horas de Moscú (7.00 horas en Madrid), el calendario de negociación del jueves.

Con la Bolsa de Moscú cerrada desde el pasado viernes, el impacto de las sanciones en la cotización de las compañías rusas es apreciable a través del desplome registrado en el valor de los títulos de depósito de éstas en los mercados europeos: los títulos del banco ruso más grande, el Sberbank, negociados en Londres perdían un 93% de su valor, mientras que los de Gazprom se dejaban un 87%, y los de Rosneft Oil caían un 70% y los de Lukoil, un 92%.

"Cuanto más se resistan los ucranianos a su invasión, más debilitarán la capacidad de Rusia de librar más guerras en el futuro". Para los expertos el presidente ruso ha "errado en el cálculo" a la hora de anticipar la reacción de Europa. "Las democracias pueden ser lentas, sus procesos políticos son engorrosos. Pero, si se enfrentan a un desafío serio, pueden reaccionar con fuerza y eficacia", recogen los analistas de la firma alemana Berenberg en un duro informe contra Putin tras su decisión de invadir Ucrania. "Rusia parece abocada a quedarse poco a poco más atrás del mundo avanzado. Los costes de la guerra, de la creciente represión interna y de las sorprendentes, pero debidamente duras, sanciones occidentales, probablemente acelerarán la desaparición económica de la Rusia de Putin mucho más rápido de lo que la costosa ocupación de Afganistán contribuyó a la erosión del poder soviético en la década de 1980", insisten convencidos estos analistas.

La decidida defensa de ucraniana y la brutalidad de la embestida rusa hacen casi imposible que Putin establezca un régimen "títere" en Kiev, con un control efectivo sobre un país con una población mayoritariamente hostil. Así lo creen los expertos de Berenberg, que llegan a estas conclusiones basándose en conversaciones en profundidad con expertos en seguridad y política. "Ucrania no puede convertirse en una versión ampliada de Bielorrusia, un estado vasallo ruso en el que Putin solo tuvo que apuntalar el régimen represivo establecido por Alexander Lukashenko el año pasado para mantenerlo en el poder con un coste mínimo para Rusia", explican.
Berenberg remarca además que "los ucranianos no sólo están defendiendo Ucrania, sino el mundo libre". A nadie se le escapa el riesgo a lo que podría ocurrir si Rusia sale victoriosa de esta situación. "Cuanto más se resistan los ucranianos a su invasión, más debilitarán la capacidad de Rusia de librar más guerras en el futuro", afirma.

Según estos expertos, la guerra iniciada por Putin "refuerza la cohesión de Europa". Esta situación pone en perspectiva las habituales diferencias entre los miembros de la UE. En su opinión, ahora es posible que los dirigentes de Polonia y Hungría se lo piensen más detenidamente antes de intensificar las disputas sobre el Estado de Derecho y la lucha contra la corrupción de la UE. "Desviarse demasiado de la corriente principal de la UE puede ser una receta para perder votos en sus próximas elecciones", advierte Berenberg. El giro por parte de Alemania, que no sólo ha abandonado su negativa a excluir a Rusia del sistema financiero mundial, aceptando las sanciones a los bancos rusos, sino que también ha abandonado su oposición al envío de armas letales a zonas de guerra, también es un elemento que refuerza esa idea de fortaleza de Europa.

"La dura lección de geopolítica, que Berlín ha aprendido ahora, también puede influir en el enfoque de la Unión Europa y Alemania ante el desafío chino, sumándose al actual cambio de enfoque hacia evaluaciones estratégicas a largo plazo con menos énfasis en consideraciones comerciales a corto plazo", explican estos analistas. "La enérgica lucha de Ucrania por la libertad y la respuesta occidental, ya bastante unida, pueden afectar a la evaluación china de los graves riesgos en que incurriría si intentara invadir Taiwán", añaden. Con todo, "Vladimir Putin puede ser víctima de su propia propaganda anti-ucraniana", avisan desde Berenberg, mientras Ucrania y la UE le siguen plantando cara. Así, consideran de que el dolor que Putin está infligiendo, incluso a la propia Rusia, aumenta la probabilidad de que el país acabe virando de nuevo hacia Europa después de Putin. En cuanto a una salida de Putin buscando a China como aliada, estos analistas concluyen: "Para ambos países, con sus muy diferentes percepciones de la historia, podría ser una alianza incómoda y frágil que podría no durar más allá de Putin".

 

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