La AIE avisa de la mayor crisis de oferta en décadas

16 de marzo de 2022

La Agencia Internacional de la Energía alertó este miércoles del riesgo de que se produzca "la mayor crisis de oferta (de petróleo) en décadas", ante la posibilidad de que desaparezca del mercado una parte importante de la producción rusa sin que se perciba voluntad de la OPEP de compensarla.

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En su informe mensual sobre el mercado del petróleo, la AIE da por hecho que a partir de abril van a desaparecer 3 de los 8 millones de barriles diarios que exporta Rusia sin que la OPEP haya mostrado hasta ahora su disposición a compensarlo.
Pero más allá de estas cifras calculadas en un momento de gran incertidumbre sobre la evolución y las implicaciones de la guerra y de una enorme volatilidad, el principal mensaje de la agencia -que reúne a los países desarrollados que están en vanguardia de las sanciones contra Moscú- es el peligro real de que falte petróleo. No descartan que la condena pública del ataque ruso de Ucrania eleve todavía más la cifra de 3 millones de barriles diarios eliminados del mercado, teniendo en cuenta los comportamientos que se están observando, que ya han obligado a que las ventas de crudo ruso se estén haciendo con rebajas récord.


Además, como consecuencia de la escalada de precios del barril a causa de la invasión rusa de Ucrania, la AIE ha revisado fuertemente a la baja sus previsiones de la demanda global para este año. En concreto, recorta en 1,3 millones de barriles diarios las proyecciones de consumo entre el segundo y el cuarto trimestre que había hecho hace solo un mes, y eso significa 950.000 barriles diarios menos de media en el conjunto de 2022. Eso significa que la demanda mundial se quedará en 99,7 millones de barriles diarios, 2,1 millones más que en 2021.

El barril de Brent cotiza en su nivel más alto desde 2008.
El problema es que, aunque algo disminuida con respecto a las expectativas iniciales, la demanda no va a encontrar una oferta alternativa de petróleo que compense las pérdidas de la producción rusa, de forma que el déficit podría ser de 700.000 barriles diarios en el segundo trimestre, según la agencia. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios afirmaron que no hay escasez de oferta y únicamente prevén sacar al mercado 400.000 barriles diarios adicionales.

Por eso habla del riesgo de "la mayor crisis de oferta en décadas" y señala en primer lugar a la OPEP, a la que reprocha el "modesto" aumento de bombeo decidido en la reunión que mantuvo el pasado 2 de marzo con sus socios (y el primero de ellos Rusia), en la que además negó cualquier problema de abastecimiento. La AIE pone el acento en que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, los únicos miembros del cartel que disponen de una capacidad sustancial para incrementar la producción, no están mostrando voluntad de recurrir a sus reservas.
La pista de Irán para sacar más petróleo está, por su parte, excluida a corto plazo porque las negociaciones sobre su programa nuclear, que permitían albergar esperanzas de que se pusiera fin al embargo al que está sometido Teherán, se han estancado. Además, aun en el hipotético caso de que hubiera un compromiso, harían falta seis meses para que Irán pudiera inyectar un millón de barriles diarios adicionales.

En cuanto a la aportación de los productores que no forman parte de la OPEP, los autores del informe hacen notar que su potencial a corto plazo es "limitado". Entre marzo y septiembre podrían añadir 1,7 millones de barriles diarios más, y una tercera parte vendría de Estados Unidos. Una cantidad insuficiente, sobre todo teniendo en cuenta que las reservas industriales en los grandes países consumidores estaban cayendo ya incluso antes de que empezara la guerra en Ucrania. A finales de enero en la OCDE se situaban 355 millones de barriles por debajo de la media de los últimos cinco años, en un nivel tan bajo que no se había dado desde abril de 2014.

 

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