Armas: se ralentiza su salvamento

06 de junio de 2022

Accionistas y bonistas de la naviera canaria, entre los que destacan gigantes internacionales como JP Morgan, Deutsche Bank o BlackRock, están analizando efectuar una nueva inyección de liquidez de alrededor de 100 millones de euros para reflotar la mayor naviera de pasajeros española, no sin antes revisar en detalle el plan de viabilidad de la compañía.

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El pool de acreedores ya ha lanzado un proceso competitivo para buscar un asesor externo que revise el 'Plan Futuro' de la compañía. Se trata de una hoja de ruta a tres años que Naviera Armas presentó en noviembre de 2021, en un cónclave al que fueron convocados medio centenar de directivos y empleados procedentes de diferentes puntos del país. El Plan Futuro contemplaba la progresiva recuperación de la compañía tras la estocada de la crisis sanitaria. Pero en los últimos meses, la naviera ha vuelto a transitar por aguas revueltas, al verse impactada por la abrupta subida de los precios del carburante, un imprevisto que ha sorprendido al grupo dirigido por la familia Armas antes de lograr recuperar el pulso tras el golpe de la pandemia.
Todo apunta a que será la alemana Deutsche Bank la entidad que aportará esta nueva inyección de liquidez, según las fuentes consultadas. El paso previo, no obstante, será actualizar las cifras de la compañía de acuerdo con el nuevo escenario de precios de la energía y de restricciones a la circulación marítima impuestas por Marruecos.
Houlihan Lokey está asesorando a la compañía en esta nueva estrategia para conseguir liquidez. La firma ya defendió los intereses de la naviera en el proceso de reestructuración de su deuda, que concluyó en diciembre de 2020. El pasivo de Naviera Armas rondaba entonces los 900 millones de euros e incluía alrededor de 80 millones en préstamos ICO y varias líneas de confirming y factoring, además de distintos contratos de cobertura.

La familia Armas, primer accionista del operador de transporte marítimo, cerró en diciembre de dicho ejercicio un acuerdo con los dueños del 72% de su pasivo para mantener estable su posición en el capital, conocido como standstill en la jerga financiera. El acuerdo con los acreedores redujo de manera significativa la deuda mediante la capitalización de 250 millones de euros en bonos, lo que concedió a los acreedores la mayoría de los derechos económicos del grupo, quedando en manos de la familia Armas la mayoría de los derechos políticos.

 

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