BCE:: ¿Qué estímulos necesitaría la Banca en su reunión de diciembre?

27 de noviembre de 2020

Las condiciones expansivas del Banco Central Europeo no han dejado de ampliarse año tras año desde que se introdujera por primera vez el programa de estímulos no convencionales allá por marzo de 2015. Actualmente, contamos con tipos de interés en el 0% y el tipo de facilidad de depósito en el -0.50%, además de un programa de compra de deuda (QE) de tal dimensión, que antes de que acabe el año podría representar un 70% del PIB de toda la eurozona.

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El programa de compras de emergencia frente a la pandemia, PEPP, está permitiendo al BCE adquirir deuda de un país, si su prima de riesgo comienza a deteriorarse. Este programa fue ampliado desde los 750.000 millones de euros previstos inicialmente hasta los 1.35 billones de euros actuales. Y aunque todavía queda margen de utilización antes de que se acabe, no hay ninguna duda, de que, en el caso de necesitarse una inyección mayor, el BCE haría todo lo necesario para conseguirlo.

Sin embargo, pese a todas las ayudas actuales, la banca sigue sufriendo en un entorno donde el margen de intermediación es muy bajo y las perspectivas de una subida de tasas de interés no hace más que retrasarse cada vez más, lo que dificulta en extremo la consecución de buenos resultados entre las entidades financieras. A esto hay que añadir otro problema que está causando la crisis del coronavirus, que ha disparado la necesidad de aumentar las provisiones en los bancos, ante la presumible oleada de préstamos y créditos fallidos, debido al enorme deterioro económico, que se está traduciendo en una fuerte destrucción de tejido empresarial, así como en un repunte significativo de las tasas de desempleo. 

Los inversores saben que el Banco Central Europeo sigue muy de cerca el impacto de esta crisis, y si ya mantenía políticas monetarias expansivas antes de 2020, ahora que está en modo de emergencia extrema, el mercado vive con una continua expectativa positiva la llegada de una nueva remesa de estímulos monetarios. Lo cierto es, que la reunión de diciembre puede ser importante, ya que Christine Lagarde lleva tiempo indicando que el cuarto trimestre de este año va a ser, desde el punto de vista económico, mucho peor de lo que habían anticipado anteriormente. Y para combatir ese escenario económico adverso es muy probable que el BCE anuncie nuevas medidas en breve. 

Una de las opciones que comienzan a barajarse, y que ayudarían notablemente al sector bancario, es la idea de crear un “banco malo” que absorba la deuda impagada de la eurozona. De este modo se protegería a los bancos de las secuelas de la crisis ocasionada por la pandemia del coronavirus. Los últimos estudios apuntan a que hay más de medio billón de euros en riesgo de no ser reembolsados completamente, si incluimos tarjetas de crédito, préstamos para automóviles e hipotecas. Algunos expertos dicen que esta cifra podría alcanzar el billón de euros a finales de este año, lo que supondría una carga brutal sobre unas cuentas de resultados ya de por sí frágiles de la banca. 

De optarse por esta opción, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) podría proporcionar asistencia financiera a los países o bancos que lo necesitan, actuando como avalista para el “banco malo”. El mecanismo implicaría que el “banco malo” emitiría bonos que los bancos comprarían a cambio de préstamos fallidos. A su vez, los bancos podrían depositar esos bonos en el BCE como colateral para la financiación del banco central. Una noticia así sería muy bien recibida por el sector bancario y en general por las bolsas europeas. 
 

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