Inflación y los riesgos derivados de la invasión de Ucrania amenazan el crecimiento económico mundial

27 de julio de 2022

El segundo trimestre del año 2022 ha venido marcado por las pronunciadas tensiones inflacionistas provocadas por el aumento de costes de las materias primas -energéticas, industriales y alimentarias- que han afectado a las cadenas de producción y al consumo, amenazando el crecimiento económico mundial y provocando nuevas subidas en los tipos de interés.

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La economía americana ha continuado creciendo a pesar de los desequilibrios acumulados que suponen riesgos a medio plazo. Mientras, en la Zona Euro, la cercanía de la guerra de Ucrania ha provocado un menor dinamismo económico causado por la creciente incertidumbre. Por su parte, en China se han mantenido las restricciones por coronavirus, provocando una caída del consumo y de la producción.

El “trending topic” del momento sigue siendo el precio de las materias primas energéticas, que continúa en niveles muy elevados en perspectiva histórica y sujeto a una gran incertidumbre, siendo su moderación necesaria para que se reduzcan las presiones inflacionistas mundiales. En la Zona Euro, en el primer semestre del año, la mayor presión en el alza de los precios procede de la energía, de los alimentos y, en menor medida, del resto de productos y servicios. Por su parte, en Estados Unidos, los precios también han seguido disparados, aunque la desaceleración en los bienes no energéticos puede indicar un menor desajuste entre la oferta y la demanda que en los trimestres anteriores.

Ante esta situación de persistencia de un crecimiento elevado de los precios, los bancos centrales han incrementado su beligerancia contra la inflación, sobre todo en el caso de la Reserva Federal, que subió el tipo de referencia 150 puntos básicos en poco más de tres meses. En este contexto, cabe destacar que después de haber permanecido durante años en niveles muy reducidos, los tipos de interés a largo plazo han subido de forma considerable. Este incremento de los tipos de interés, unido al factor de incertidumbre persistente, ha provocado fuertes caídas en las Bolsas en un entorno negativo para los activos de riesgo. En el panorama económico nacional, la inflación se ha convertido en la principal amenaza para el crecimiento económico en el primer semestre, con un IPC que ha acelerado en junio hasta el 10,2% interanual, por causa de la subida de los precios energéticos, seguida de los alimentos y, en menor medida, de la hostelería. Aunque se ha frenado el incremento del precio de la electricidad, el de la gasolina sigue siendo elevado y adquiere especial relevancia la inflación de los alimentos, que afecta en mayor medida a los hogares de menores rentas.

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