*Los rendimientos de los bonos tensan la cuerda de la Fed*

08 de marzo de 2021

*Los últimos 15 días están siendo un infierno en los mercados  financieros globales, pero particularmente en los mercados financieros  de Estados Unidos de cuyos parámetros económicos como la inflación  dependen las perspectivas económicas del país muy atado al soporte  monetario de la Reserva Federal.*

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*Aunque no lo haya parecido, La Reserva Federal siguió con su programa  de compras de activos, o QE3, desde finales del año 2015 hasta  prácticamente inicios del año 2019. Este soporte monetario realmente no  tuvo una justificación que ayude a entender porqué se realizó, si  durante este periodo había crecimiento económico y las bolsas subían de  manera escalonada, el Banco Central norteamericano inyectaba liquidez.* *En el año 2020, a partir de marzo vió como la mayoría de plazas  mundiales caían en torno al 30% en el caso de Estados Unidos e incluso  más del 50% en algunas plazas europeas, siendo necesaria en este caso la  intervención de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, etc .*

*Pero lo que muchos no saben es que el crecimiento económico en una  situación normal, siempre va acompañado de incremento de precios (IPC),  incremento de los tipos de interés de los bancos centrales (hawkish),  hasta que en algún momento de desgaste, el propio ciclo económico se  revierte y aparece la recesión económica que debe ir acompañada de  caídas en los precios (IPC) y reducción de los tipos de interés por  parte de los bancos centrales (dovish), es sencillo de entender ¿verdad?.*

*Pues esa intervención durante los años comentados ha hecho que tengamos  crecimiento económico pero en un contexto de bajos tipos de interés que  ya heredamos desde la anterior gran crisis financiera y de una caída en  los precios (IPC) que ponía en entredicho la teoría de la curva de  Phillips.*
 *Y como se suele decir, de aquellos barros vienen estos lodos, durante  décadas se ha creído que una mejor situación económica debía ir  acompañada de una menor inflación. Se decía que la política monetaria  era quien movía la economía a lo largo de la curva de Phillips en el  corto plazo: si la inflación aumenta demasiado, los bancos centrales  deben enfriar la economía y por tanto ayudar a reducir la tasa de  inflación.*

*Sin embargo, el crecimiento económico ha sido bastante alto durante las  últimas tres décadas, pero al mismo tiempo la inflación se ha  desacelerado, haciendo resurgir nuevas hipótesis sobre que la curva de  Phillips ha dejado de funcionar en cuanto comenzó a aplanarse y se  desplazó hacia el centro de la curva. Recordemos que esta curva de  Phillips relaciona la variación de los precios con la tasa de desempleo.  actualmente estos parámetros muestran un incremento de esta tasa de  desempleo estancado en aproximadamente los mismos niveles mientras que  la tasa de inflación sí que mantiene un crecimiento sostenido.*
*El problema está en que el consenso general de inversores comenzó a dar  por sentada esta hipótesis y los bancos centrales, en lugar de educar y  fundamentar que esa situación económica es insostenible en el largo  plazo, han estado justificando esa creencia a través del  intervencionismo monetario estructural. Haciendo que los bancos  centrales sean una parte activa de los mercados financieros en lugar de  actuar cuando realmente es necesario.*

*¿Y ahora qué sucede? Actualmente tenemos muchos parámetros  macroeconómicos que nos indican que hay un sobrecalentamiento de la  misma por las grandes dosis de liquidez aportadas por los bancos  centrales sin que haya realmente un crecimiento económico. Tenemos  indicios de incrementos en los precios por parte de la economía de  Estados Unidos mientras que los parámetros laborales, de actividad  industrial y de servicios, están muy lejos de lo que podríamos  considerar recuperación.*
*A esta situación se le llama estanflación y es un riesgo real al que  nos tenemos que ir preparando dado que la propia Reserva Federal intenta  por todos los medios en sus comunicados y ruedas de prensa no aceptar la  realidad de lo que está sucediendo, sigue indicando que no hay un  sobrecalentamiento de la economía, que la tasa de inflación, si sube,  tendrá un efecto a muy corto plazo y no perjudicará la evolución a largo  plazo, y por tanto no será necesario adelantar la actuación monetaria  restrictiva ni subir los tipos de interés antes de lo previsto  (hawkish),  la fecha para que eso suceda se sigue manteniendo para 2023.*

*De hecho, en las últimas intervenciones de Jerome Powell, actual  presidente de la Reserva Federal, se esperaba que indicase efectivamente  que hay temores de inflación y que estos pueden repercutir a la economía  más allá del corto plazo. Por el contrario, no ha sido así y los  inversores siguen mirando atónitos a los parámetros macroeconómicos  mientras el organismo monetario estadounidense parece que no lo ve.*
*El repunte de las rentabilidades de los bonos ha sido la gota que colma  el vaso. Estamos viendo rentabilidades superiores a la rentabilidad  media anual del S&P 500 y los inversores empiezan a preguntarse si  merece la pena asumir más riesgos en la renta variable para obtener la  misma rentabilidad. Y esta situación es obvia en los mercados  últimamente, la evolución de los índices norteamericanos muestra el  termómetro, la incertidumbre y la indecisión que los inversores tienen a  día de hoy.*

*La posibilidad de que las acciones de crecimiento, principalmente  referenciadas en el selectivo tecnológico Nasdaq, puedan corregir más de  un 20% es cada vez más probable, pero como nadie quiere luchar en contra  de la fuerza que tiene la Reserva Federal, se puede intuir que el  “status quo” se mantendrá hasta que finalmente el banco central  estadounidense entre en razón, confirme la divergencia entre  estancamiento económico e incremento de los precios y actúe en  consecuencia para evitar situaciones mucho más críticas que actualmente  persisten en otros países.*

*Sin olvidarnos de los paquetes de estímulos gubernamentales, como el  recientemente aprobado por el Congreso de Estados Unidos, por importe de  1.900 millones de dólares. Más leña al fuego.*

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