CNMC: autorizada la fusión con codiciones

23 de marzo de 2021

La CNMC ha dado su aval a este gigante bancario, condicionado a que el nuevo banco cumpla con los compromisos adquiridos para reducir la excesiva posición de dominio detectada en algunos territorios de España.

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La autoridad de Competencia ha decidido tomar esta resolución con el fin de solventar los riesgos observados en determinados segmentos de banca minorista, así como en el mercado de cajeros automáticos. Entre ellos destaca la obligación de ofrecer a los clientes de ING, Sabadell y las entidades de la alianza Euro 6000 los cajeros automáticos durante un período de 18 meses y en las mismas condiciones económicas que tenían hasta ahora. "La CNMC ha concluido que la operación no supondrá una amenaza para la competencia efectiva en los mercados de banca corporativa, banca de inversión, factoring, tarjetas, TPV, producción y distribución de seguros y gestión de fondos y planes de pensiones", afirma el regulador. En cambio, la institución que encabeza Cani Fernández sí que atisba ciertos riesgos en el mercado de sucursales. Para localizarlos, se ha llevado a cabo un análisis local identificando todos aquellos códigos postales en los que las partes solapan sus actividades, realizando un análisis de cuotas de mercado y número de competidores existentes en los entornos locales más afectados.
En este sentido, la CNMC ha propuesto que la nueva CaixaBank no pueda abandonar, "salvo en supuestos excepcionales sujetos a autorización previa de la CNMC", ningún municipio en el que no haya otro competidor con el fin de evitar la exclusión financiera en dichos municipios durante un periodo de tres años. Además, obliga a ofrecer sus productos, en el resto de códigos postales identificados como problemáticos, "en condiciones sustancialmente iguales o no peores a las ofrecidas por CaixaBank en los tres códigos postales con mayor exposición de esta entidad" durante el mismo plazo. 

La entidad resultante de la fusión debe, además, evitar cobrar comisiones a los clientes procedentes de Bankia por realizar una operación en ventanilla si hasta entonces podían llevar a cabo esta operativa de forma gratuita y comunicar a todos los clientes tanto el cierre de la operación de concentración como los posibles cambios en productos que pudieran afectarles. De forma adicional, CaixaBank deberá identificar a los clientes de Bankia que cumplan con los requisitos de elegibilidad de la cuenta social y comunicarles la posibilidad de beneficiarse de las condiciones de dicha cuenta.


Esta autorización pone punto y final al periplo de la fusión. El próximo viernes se producirá el canje final de acciones entre CaixaBank y Bankia y los nuevos títulos comenzarán a cotizar el lunes 29 de marzo, según han informado ambos bancos a la CNMV este mismo martes. Ante la tardanza en aprobar la operación, la entidad heredera de Caja Madrid se ha visto obligada a celebrar este martes su duodécima junta de accionistas para aprobar las cuentas de 2020. 
En ella, el presidente del nuevo banco, José Ignacio Goirigolzarri, ha admitido que considera que la nueva etapa será "apasionante" y se iniciará tras, según José Sevilla, "el ejercicio más difícil de nuestra historia". Para el presidente de la nueva CaixaBank, el nuevo banco es "un proyecto que, más allá del tamaño, nos debe conducir a liderar el profundo proceso de transformación que va a tener nuestro sector".

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