Lagarde: banco que incumplan el requisito de capital, sin financiación

04 de junio de 2021

Los bancos de la eurozona deberán cumplir una nueva condición que demuestre su solidez financiera si quieren seguir obteniendo financiación del Banco Central Europeo (BCE). Hasta ahora, los requisitos de recursos propios que debían acatar para recibir dinero del instituto emisor se referían a la ratio de capital de nivel 1 ordinario, a la ratio de capital de nivel 1 y a la ratio total de capital. 

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En apenas tres semanas tendrán que pasar también el examen de la ratio de apalancamiento, que enfrenta al requerimiento regulatorio CET1 con el total de activos bancarios, incluidos los que están fuera de balance.
Esta nueva exigencia no será de gran preocupación para la banca española, que mayoritariamente es minorista, con importantes carteras de hipotecas y que depende menos de modelos internos muy sofisticados que afecten a los denominados Activos Ponderados por Riesgo (APRs). Por ejemplo, CaixaBank contaba con una ratio de apalancamiento del 5,5% a cierre del primer trimestre de 2021, BBVA de en torno al 6%, mientras que el Banco Santander la situaba sobre el 5%. Aunque a algunas entidades consideradas sistémicas el BCE podrá requerir un colchón adicional, la regla general establece un mínimo de un 3%.

Según las últimas estadísticas supervisoras disponibles del Banco de España, la ratio de apalancamiento agregada del sector aumentó al 5,98% a cierre de 2020, debido a que la tasa de crecimiento del capital de nivel 1 compensó sobradamente el avance de la exposición total.  Los nuevos niveles de apalancamiento que serán objeto de especial vigilancia comprometen más directamente a la banca de inversión, incluyendo a las entidades sistémicas de los principales países europeos.
Por motivos prudenciales, el organismo presidido ha decidido que limitará de forma automática el acceso a las operaciones de política monetaria del Eurosistema a las entidades que no cumplan con la totalidad de los requisitos de fondos propios establecidos, que a partir del lunes 28 de junio sumará una nueva obligación. Adicionalmente, no se descarta que pueda aplicar otras medidas discrecionales a los bancos que no superen las exigencias. 

Antes de la suspensión definitiva -primero se limitará el acceso-, el BCE dará un periodo de gracia a los que incumplan las condiciones. Las entidades deberán corregir sus faltas en las 14 semanas siguientes al final del trimestre correspondiente, ya sea porque la información sobre las ratios es incompleta o porque la misma no se ha facilitado al organismo supervisor nacional en tiempo (Banco de España en el caso de las entidades españolas). En el supuesto de que no lo hagan, se les cortará de un modo absoluto el paso a esta 'financiación puente' a más tardar en las 20 semanas siguientes al final del trimestre pertinente. 

Antes de suspender definitivamente a los bancos que no cumplan con las exigencias, el BCE limitará el acceso y les dará margen para corregir
Las que sí superen todas las pruebas vinculantes podrán continuar accediendo a las distintas operaciones de financiación que lance el BCE en condiciones ventajosas. Por una parte, están las de mercado abierto, que a su vez se subdividen en cuatro categorías. En primer lugar se encuentran las operaciones principales de financiación, que son temporales y permiten inyectar liquidez de carácter regular, con periodicidad semanal y vencimiento a una semana que se ejecutan mediante subastas. Estas son la principal fuente de financiación del sistema crediticio. 

En segundo lugar están las de plazo más largo, con periodicidad mensual y vencimiento a tres meses, que también se ejecutan mediante subastas estándar. El tercer tipo de operaciones son las de ajuste, que se realizan de forma 'ad hoc' para suavizar los efectos que las fluctuaciones inesperadas de liquidez en el mercado causan sobre los tipos de interés. En este caso se llevan a cabo mediante subastas rápidas o procedimientos bilaterales. Las cuartas operaciones enmarcadas dentro de las de mercado abierto están las estructurales. En su caso, se realizan cuando el BCE desea ajustar la posición estructural del Eurosistema frente al sector financiero, con periodicidad o no y mediante la emisión de certificados de deuda, operaciones temporales o simples.

Además de estas cuatro operaciones que forman parte de las de mercado abierto, las entidades financieras pueden recurrir por iniciativa propia a las facilidades permanentes, como la marginal de crédito o la de depósito. Su objetivo es ofrecer y absorber liquidez, así como controlar los tipos de interés del mercado a un día. Salvo la necesidad de presentar activos de garantía suficientes, no suelen existir límites de crédito ni otras restricciones a fin de que las entidades puedan gozar de esta facilidad.

 

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