El primer paso hacia la normalización fiscal en Europa,

13 de junio de 2021

Por primera vez en la historia, las principales potencias mundiales han alcanzado un acuerdo fiscal para normalizar la tasa impositiva que se aplica a todas las multinacionales a nivel global. aunque ha habido otros temas importantes a tratar como el cambio climático, la ayuda a los países pobres y la recuperación tras la pandemia, el foco de esta reunión han sido los impuestos de las tecnológicas.

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Absolutamente todos los países y de manera unánime, han apoyado la propuesta que se basa en dos principales puntos: el primero que define los métodos para grabar los beneficios de las empresas y el segundo distribuir esos ingresos fiscales de la manera más justa. El objetivo es que las grandes multinacionales como Facebook, que particularmente se ha mostrado a favor de esta resolución, tributen en el país de dónde obtiene sus beneficios y no sólo en donde están registrados, que a menudo tienen una baja presión fiscal, véase Irlanda.

Dentro de la medida general,  se han establecido puntos particulares para que principalmente afecte a las grandes multinacionales con altos márgenes de beneficios, quedando exentas por lo tanto, aquellas empresas cuyo margen de beneficios sea inferior al 10 %.  Para aquellos a los que se aplique y obtengan más de un 10% de margen de beneficios, el 20% de los beneficios obtenidos serán tributados en los países donde hayan generado el negocio y no donde hayan registrado su sociedad, no es todo, pero es algo.

Con esta medida queda claro que los principales afectados por la normalización fiscal son las grandes corporaciones tecnológicas globales, principalmente estadounidenses que son las que más negocio internacional tienen, que han generado beneficios históricos aprovechando la coyuntura de la pandemia y que con su situación de oligopolio o incluso de monopolio en algunos casos, han podido perjudicar a los negocios locales.

Durante la negociación se ha planteado el conflicto que podría existir al aplicar esta medida, porque algunos de los países aplicarán la resolución ya cuentan con impuestos sobre los gigantes digitales, como por ejemplo la tasa Google. Pero, en un esfuerzo de diálogo algunos de los países con esta medida, como por ejemplo Reino Unido, ya se han pronunciado a favor eliminar la tasa Google y normalizar la fiscalidad con la propuesta alcanzada por el G7. En el contexto de la eurozona, todos aquellos países que han aplicado la tasa Google como por ejemplo España también deberían seguir los pasos de Reino Unido.

Aunque el acuerdo alcanzado por el G7 no es definitivo, es una declaración de intenciones para que en la próxima reunión del G20, que contará lógicamente con un número más amplio de países a los que esta medida afectará o beneficiará, reciba el apoyo unilateral de todos los países miembros, para proporcionarle el carácter legítimo de una medida, que podría obtener la jurisprudencia suficiente para que en el caso de la Comunidad Económica Europea, los países vinculados al euro decidan de una vez tratar el tema fiscal en un marco común, que es uno de los principales problemas de desigualdad que existen actualmente en el viejo continente.

Algunos países como Irlanda se verán perjudicados por esta medida. Este país es importador neto de sociedades tecnológicas de Estados Unidos que dan servicio en toda Europa y, sin embargo, no han pagado sus impuestos dónde generaban el negocio.

Es curioso observar cómo Mark Zuckerberg y Nick Clegg, CEO y Jefe de Asuntos Globales de Facebook, están a favor de la aplicación de esta medida. Según sus propias palabras, “creen que dará certeza y transparencia a los negocios digitales en Europa” y a su vez reducirá los litigios en los que este tipo de compañías suelen estar inmersos por la tributación de sus beneficios. Mark Zuckerberg es consciente de que pagará más impuestos en términos generales, pero la normalización fiscal en esencia es una apertura de puertas a aquellos países más rezagados en la adaptación fiscal sobre este tipo de compañías tecnológicas.

En una suerte de declaración de intenciones, también al pagar los impuestos que corresponden a los países donde se ha generado el negocio, la redistribución de la riqueza generada por la compañía repercutirá en aquellos países donde se ha generado el negocio, por lo tanto es una medida social, no solo tributaria.

En cualquier caso, habrá que esperar a la reunión del G20 durante el mes de julio para conocer la percepción del resto de países muy afectos a esta medida.
 

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