El Yuan Chino aguantó bien la pandemia

26 de julio de 2021

El yuan chino (CNY) ha sido una de las divisas que mejor ha resistido  en los mercados emergentes desde que estallara la pandemia en el  primer trimestre de 2020, hasta el punto de que no resulta nada  descabellado considerarla como la nueva integrante del club G10.

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En 2020 se produjo una fuerte apreciación del yuan, de más de un  6% frente al dólar estadounidense. A finales de mayo de este año, el  cruce USD/CNY cayó por debajo de 6,4, su nivel más bajo desde  mediados de 2018. Desde entonces, el par ha regresado hacia el  nivel de 6,5 en el que cotizaba a principios de año, debido en parte a  un cierto debilitamiento del mercado y a la fortaleza del dólar. Creemos que los buenos resultados del yuan en 2020 se han debido  en gran parte a la capacidad de las autoridades chinas de controlar la  propagación del COVID-19. Además, parece que los buenos datos  en este frente continúan, como lo demuestra el hecho de que la  media móvil de 7 días de nuevos contagios se ha mantenido en  niveles bajos (de dos dígitos) en los últimos meses. 

En proporción al número de habitantes, China sólo ha registrado 64  casos por cada millón de personas, una cifra notablemente inferior a  la de casi todos los demás países. Esta cifra es sorprendentemente  baja si se compara con la de EE.UU. (104.000 por cada millón de  habitantes), Reino Unido (75.500 por cada millón de habitantes) y  Alemania (44.500 por cada millón de habitantes), pero también con  la de India, de población similar (22.000 por cada millón de  habitantes). 
La campaña de vacunación en China, inicialmente lenta, se aceleró a  finales del primer trimestre y alcanzó un extraordinario ritmo en mayo  (de más de una dosis por cada 100 personas al día). En el momento  de redactar este informe, el gigante asiático ha logrado distribuir 97 dosis por cada 100 habitantes. Sin embargo, existen dudas sobre el grado de protección que proporciona la vacuna, especialmente contra las nuevas variantes. Los datos de eficacia y las estadísticas de  COVID-19 de varios países que utilizan las vacunas producidas en  China (principalmente de Sinovac y Sinopharm) indican que son buenas para prevenir la hospitalización, pero podrían proporcionar  una protección parcial contra la infección, especialmente con la  variante Delta. Hasta ahora, sin embargo, la situación en el frente del  COVID-19 en China parece estar bajo control, especialmente en  comparación con muchos de sus vecinos que han experimentado  fuertes rebrotes.

Aunque históricamente China ha tenido una postura intervencionista  en el mercado de divisas, los movimientos que hemos visto desde el comienzo de la crisis parecen haber reflejado el sentimiento del  mercado. El esfuerzo del Banco Popular de China por gestionar muy  de cerca la moneda y garantizar que no hubiera una desviación diaria  de más del 2% en el tipo de cambio ha hecho que la divisa siga siendo una de las menos volátiles de los mercados emergentes. 

Los responsables del BPC se han comprometido a mantener la  moneda estable frente al índice RMB del CFETS (China Foreign  Exchange Trade System) desde principios de 2018. Esta cesta de  monedas se ha modificado periódicamente para mostrar los 
cambios en las relaciones comerciales internacionales de China.  La última variación de la cesta ha sido la reducción de la  proporción del dólar estadounidense (del 26,4% en 2015 al 18,8%  en 2021). El segundo mayor peso se lo lleva el euro (18,15%), y  los dos tercios restantes se componen de otras veintidós  monedas. Este índice ha subido más de un 7% desde principios  de 2020 (gráfico 2), un movimiento mayor que el observado en 
los principales índices de los mercados emergentes.

Uno de los principales factores que impulsaron la apreciación del  yuan en 2020 fue la diferencia entre el desempeño económico de 
China y el de casi todos los demás países. La economía china  registró el año pasado sus peores resultados desde 1976, aunque el  crecimiento del 2,3% en 2020 fue mejor de lo esperado, siendo  China una de las únicas potencias que experimentó un crecimiento  el año pasado. La habilidad de las autoridades chinas para contener  los contagios y aplicar restricciones más localizadas ha resultado ser  menos perjudicial para la economía del país.
Uno de los principales factores que impulsaron la apreciación del  yuan en 2020 fue la diferencia entre el desempeño económico de 
China y el de casi todos los demás países. La economía china  registró el año pasado sus peores resultados desde 1976, aunque el  crecimiento del 2,3% en 2020 fue mejor de lo esperado, siendo  China una de las únicas potencias que experimentó un crecimiento 
el año pasado. La habilidad de las autoridades chinas para contener  los contagios y aplicar restricciones más localizadas ha resultado ser  menos perjudicial para la economía del país.

A lo largo de la pandemia, la economía china se ha visto respaldada  por una política monetaria flexible y una política fiscal proactiva. La 
medida más reciente fue el anuncio por parte del Banco Popular de  China de un recorte de 50 puntos básicos en el coeficiente de 
reservas obligatorias de los bancos, que entró en vigor el 15 de  julio. Los mercados han interpretado esto como una señal de que la 
situación económica de China podría no ser tan favorable y podría  requerir la adopción de medidas para favorecer el crecimiento. 
Seguimos siendo positivos con respecto al yuan. Los fundamentos  del país son sólidos y pensamos que el sentimiento positivo hacia 
las monedas de los países emergentes y la debilidad del dólar  estadounidense deberían servir de apoyo al yuan. Además, creemos  que estamos asistiendo a un cambio significativo entre los  inversores, y el yuan se percibe ahora más como una divisa principal  que como una emergente. Estamos viendo una progresiva  internacionalización del yuan, que sigue representando una parte  cada vez mayor del comercio mundial y de los activos de reserva de  divisas, utilizándose cada vez más el CNY para la facturación y los  pagos. Estos últimos siguen constituyendo un volumen mucho 
menor que el peso de China en el comercio mundial, lo que indica  que hay margen para el crecimiento y una mayor demanda de la  moneda. 

Asimismo, pensamos que la divisa probablemente se apreciará de  forma reducida tanto en 2021 como en 2022. A medida que la  economía mundial se recupere y continúen las campañas de  vacunación, seguramente se reducirán la mayoría de las ventajas  que tenía el yuan sobre otras divisas, mientras que el riesgo de un  crecimiento más lento y la posibilidad de una mayor relajación de la  política monetaria suponen un cierto riesgo para las perspectivas de  la moneda. Las relaciones internacionales de China también siguen  en el punto de mira, con un panorama político aparentemente más  complejo en estos últimos meses. 

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