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El Banco de España defiende compras de activos flexibles

28 de julio de 2021

Hernández de Cos considera que una de las lecciones sobre el funcionamiento del programa contra la pandemia es que la flexibilidad en la distribución de las compras de activos ha aumentado notablemente la efectividad y la eficiencia de éstas.

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En una entrevista con ‘Bloomberg’, recalca que la finalización del PEPP está ligada a la evolución de la pandemia y sus efectos sobre la economía y que su futuro dependerá de la evolución de la crisis sanitaria, las condiciones de financiación de la economía del área del euro y las perspectivas de inflación. Por ello, Hernández de Cos cree que es “pronto” para que el Consejo de Gobierno del BCE empiece a debatir el futuro del PEPP. “En un contexto en el que todavía existe una incertidumbre muy elevada, como el actual, no debemos anticipar de manera prematura esta discusión”, argumenta. Una vez finalice la pandemia, el BCE deberá definir su política monetaria para garantizar que se alcanza el nuevo objetivo de inflación, lo que requerirá de unas actuaciones u otras en función del contexto macroeconómico y, en concreto, de las perspectivas de inflación.

El programa de activos (APP) y la orientación futura de la política monetaria (‘forward guidance’) “seguirán siendo instrumentos fundamentales”, al tiempo que será importante extraer lecciones sobre el funcionamiento del PEPP durante la crisis, como que la flexibilidad en la distribución de las compras de activos ha aumentado notablemente la efectividad y la eficiencia de las compras de activos. “Por tanto, sería deseable discutir la posibilidad de que nuestros programas de compras futuros mantengan algunos de los elementos de flexibilidad del PEPP”, insiste.
La nueva estrategia del BCE “deja bien claro” que se considerarán, “conforme sea necesario”, nuevos instrumentos de política para lograr su objetivo de estabilidad de precios. Esta declaración de que se requiere una acción particularmente enérgica y persistente para evitar que se genere un sesgo persistente a la baja en la inflación ante perturbaciones negativas es particularmente importante.

El hecho de que se señalice que los tipos de interés no aumentarán hasta que el BCE observe que la inflación se sitúa en el 2% “bastante antes del final de su horizonte de proyección y de forma duradera en el resto de dicho horizonte” y que el progreso observado de la inflación subyacente está suficientemente avanzado para ser compatible con una estabilización de la inflación en el 2% a medio plazo, subraya el compromiso del organismo con el mantenimiento de una orientación de política monetaria “persistentemente acomodaticia” para cumplir el objetivo de inflación, lo que podría implicar también un período transitorio en el que la inflación se sitúe “moderadamente” por encima del objetivo.

Hernández de Cos coincide con el gobernador del Banco de Francia, Villeroy de Galhau, quien afirmó la semana pasada que el marco temporal que contempla el BCE para que la inflación se sitúe en el 2% “bastante antes del final de su horizonte de proyección” es de 12 a 18 meses, que sería “el punto medio” de éste. En cambio, no comparte la opinión de algunos de sus colegas en el Consejo de Gobierno del BCE de que la nueva ‘forward guidance’ deba incluir una ‘cláusula de escape’, pues está condicionada a la situación económica, que exige un compromiso de reaccionar de cierta manera ante unas perspectivas de inflación determinadas, no un compromiso de fijar incondicionalmente los tipos de interés oficiales en un nivel determinado.
La orientación de medio plazo de las decisiones de política monetaria del BCE otorgan al organismo “la flexibilidad suficiente para incorporar consideraciones en torno a la estabilidad financiera, y también al nivel de empleo, cuando sea necesario”. “Por todo ello, no creo que sea verdaderamente necesario añadir ninguna cláusula de escape”, concluye el gobernador del Banco de España.

 

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