CLIMA Y MEDIO AMBIENTE

La banca no esta preparada para los nuevos test 

06 de septiembre de 2021

El Banco Central Europeo (BCE) anunció el pasado noviembre que los habituales test de estrés a la banca de la zona euro incluirán el año que viene los riesgos climáticos y medioambientales, debido a su importancia para la economía y su posible impacto financiero en las entidades. 

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Sin embargo, el sector ya está alertando de que no tendrán los datos de sus clientes que necesitan a tiempo. Según recoge Bloomberg, gran parte de dichos datos no estarán disponibles hasta 2023. 
El BCE ya ha mostrado su preocupación al respecto y, entre bastidores, está aumentando la presión sobre el sector para que se adapte, según personas familiarizadas con el proceso consultadas por Bloomberg. Es mucho lo que está en juego: los bancos que se queden atrás se arriesgan a requisitos de capital más costosos. Pese a ello, hay una percepción prácticamente unánime sobre que la banca europea tiene pocas probabilidades de estar preparado para 2022, según una encuesta realizada a 20 grandes bancos de la región. ¿El motivo? Gran parte de los datos de sus clientes necesarios para las pruebas del BCE no estarán disponibles hasta un año después (esto es, en 2023).
Así las cosas, los bancos de la Eurozona están presionando a su vez a la entidad central para que no haga públicos los resultados de los test del próximo año.

La profunda crisis causada por el coronavirus provocó que el organismo dilatara la revisión estratégica de su política monetaria. Sus conclusiones, conocidas este verano, también contemplan el cuidado del medioambiente, pese a las discrepancias que ello había creado en el seno del banco central.
Según anunció el propio BCE, su objetivo es "vigilar las implicaciones del cambio climático y las políticas relacionadas para la economía, el sistema financiero y la transmisión de la política monetaria a través de los mercados financieros y el sistema bancario".
De producirse, es probable que estos nuevos requisitos se transmitieran a los accionistas y a los clientes de los bancos. En consecuencia, es posible que las distintas entidades tengan que recortar los dividendos e imponer comisiones más elevadas a los prestatarios cuyo riesgo climático provoque requisitos de capital adicionales. Asimismo, los costes de financiación de los bancos pueden aumentar.
 

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