BANCA: Santader protaginista del cierre de oficnas

09 de septiembre de 2021

Según el último informe elaborado por Álvarez & Marsal bajo el título El Pulso a la Banca cada sucursal de las principales entidades financieras españolas gestionaba un volumen de negocio medio, que aglutina créditos más depósitos y cuentas corrientes, de unos 137,69 millones de euros a cierre del segundo trimestre del ejercicio, frente a los 128,19 millones de euros con los que trabajaban en los tres primeros meses del año.

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Hace justo doce meses, la carga por oficina se colocaba en 117,36 millones de euros, es decir, un 17,32% menos que actualmente. 
Esta 'presión' se ha visto claramente espoleada por la disminución en el número de sucursales. Álvarez & Marsal calcula que se ha bajado la persiana en un total de 913 oficinas repartidas a lo largo y ancho del país entre mayo y junio, lo que supone un descenso del 5,1% intertrimestral. ¿El principal responsable? La firma asegura que ha sido Banco Santander. De hecho, los datos desagregados así lo constatan. Aunque la media en el aumento del volumen gestionado se sitúa en un 7,4%, en el banco presidido por Ana Botín se observa un repunte del 35,4%.

Las oficinas de Banco Santander han pasado de administrar 172 millones de euros, a 232 millones de euros. Y en apenas tres meses. A finales de 2020, la entidad selló con sindicatos un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que se saldaría con la salida de 3.752 empleados y la clausura de 1.033 oficinas. La medida se completó prácticamente en su totalidad este verano, puesto que apenas queda un número residual de personas por salir. Además, ya se habían cerrado unas 900 sucursales entre enero y junio. Los 34 restantes irán desapareciendo a lo largo del año. 

En las de Unicaja Banco y Abanca se percibe un alza de entre el 9% y el 8%, respectivamente. Justo por detrás se situarían Kutxabank (+4,6%) y Bankinter (+4,4%). En la entidad que capitanea María Dolores Dancausa se da la circunstancia de que no se ha cerrado ninguna oficina, por lo que el aumento respondería a un mejor comportamiento del negocio. Le sigue Banco Sabadell (+3,5%) que, aunque precisamente entre marzo y junio no recortó sucursales, sí que fue muy activo durante los meses anteriores. Y como considera que aún no ha hecho lo suficiente, anunció esta semana que cerraría y reconvertiría otras 500 en el nuevo plan de ajuste que acaba de empezar a negociar con sindicatos. 

En Ibercaja y CaixaBank solamente se atisba un incremento del 3,3%. Pero el grupo presidido por José Ignacio Goirigolzarri ya inició su plan para volatilizar 1.500 establecimientos de atención al cliente financiero como consecuencia de la absorción de Bankia. Lo mismo ocurrirá con BBVA, que si bien únicamente ha experimentado un alza del 1,9% en la carga laboral por oficina, su último programa de contención de costes incluye el cierre de 480 sucursales. La primera oleada de clausuras ya la puso en marcha en julio. Quedan otras tres para completarse. 

A pesar de los ajustes, la ratio de eficiencia se mantiene por encima del 45% e incluso ha empeorado También cabe señalar que, a la vez que han ido desapareciendo las oficinas, la crisis derivada de la pandemia del coronavirus ha impulsado el volumen de depósitos de clientes, que han crecido un 2,7% intertrimestral en conjunto. De su lado, los créditos se han impulsado un 1,2% en el mismo periodo. Este otro comportamiento explicaría igualmente una pequeña parte del incremento en la carga por sucursal. Con todo, los ajustes que se han ido produciendo y los que ya están en marcha, no han conseguido que los niveles de eficiencia de ningún banco se sitúen por debajo del objetivo del 45% por el momento. La mayoría, incluso, hasta ha sufrido un empeoramiento de esta ratio. De media, asciende al 53,7%, según los cálculos realizados por Álvarez & Marsal. 

En cualquier caso, el sector está viviendo una profunda transformación como parte de la aplicación de las nuevas tecnologías. Aunque a medida que se reducen las personas y las oficinas, la carga de trabajo es superior, estas cifras no contemplan la operativa que se derivada a los canales alternativos. En consecuencia, la banca se enfrenta a unas nuevas circunstancias motivadas por la digitalización, un proceso que ha dado pasos de gigantes durante el último año y medio por la expansión del Covid-19 a nivel mundial.

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