Lagarde trata de controlar las opiniones de sus colaboradores

22 de abril de 2022

La presidenta del BCE ha solicitado a los miembros del Consejo de Gobierno que se guarden de expresar a los medios sus opiniones personales sobre política monetaria al menos unos días después de cada reunión, según avanza Reuters.

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Se trata de una petición informal, o más bien un deseo por parte de quien llegó a la presidencia del BCE, a finales de 2019, con el objetivo de reconstruir el consenso roto durante la presidencia de Draghi, que impuso su política acomodaticia de estímulos sin fin sobre el ala más dura.
Lagarde sí logró un amplio consenso y el firme respaldo a la respuesta inicial del BCE ante la pandemia, cuando activó un plan extraordinario de compras de deuda arrollador y sin precedentes. Ahora las continuas intervenciones de miembros del BCE favorables a abordar ya sin dilación el alza de precios en la zona euro, y a la que Lagarde se resiste, no son del gusto de la presidenta. Al menos, no cuando se realizan a continuación de las reuniones de política monetaria. Pide si quiera unos días de tregua.

Así, lo habitual es que tras las reuniones del Consejo de Gobierno de los jueves, al día siguiente lleguen a los medios ya las primeras opiniones de quienes participaron en el encuentro. En muchas ocasiones, para puntualizar e incluso discrepar de lo que recoge el comunicado posterior al encuentro o los mensajes de Lagarde en la rueda de prensa. En un difícil equilibrio entre la construcción del consenso y el respeto a la diversidad de opiniones, la presidenta del BCE solicita ahora que los miembros del consejo se contengan de dar su opinión personal hasta al menos el lunes siguiente al jueves del encuentro. Y es lo que ha pasado en esta ocasión: el presidente del Bundesbank, Joaquim Nagel y el gobernador del Banco de Bélgica, Pierre Wunsch, se dieron un tiempo y esperaron a esta semana a proclamar su defensa de un alza próxima de los tipos de interés, tan pronto como en el tercer trimestre.

Sus posturas difieren de la decisión adoptada en la cita del pasado 14 de abril, cuando el BCE decidió acelerar al final del tercer trimestre el final de las compras netas de deuda pero sin precisar cuándo llegaría el alza de tipos de interés. Lagarde afirmó que podría ser " una semana o meses después", dependiendo de los indicadores económicos y del impacto que la guerra de Ucrania tenga en la zona euro.
Pero la advertencia de Lagarde para evitar el ruido mediático a continuación de las decisiones del Consejo de Gobierno ha soliviantado a algunos de sus miembros. “¿Quiere que haya filtraciones? Porque es lo que va a pasar. Si no se puede hablar abiertamente, se podrán usar canales diferentes”, señalan a Reuters fuentes del ala dura del BCE que prefieren guardar el anonimato.

Los defensores de la petición de Lagarde sostienen en cambio que las críticas a las decisiones del BCE con posterioridad al encuentro debilitan el mensaje y despiertan las dudas. “Una vez que se toma una decisión, deberíamos respaldarla incluso si algunos de nosotros tienen opiniones diferentes”, señalan a Reuters otras fuentes del Consejo de Gobierno.

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