Análisis de la reunión de diciembre del BCE: un día volátil para el euro

18 de diciembre de 2021

Tal y como se esperaba, el anuncio del BCE del jueves apuntó a un importante ajuste en las compras de activos. Más sorprendentes fueron las señales agresivas (hawkish) del banco central, e hicieron que el EUR/USD alcanzara su nivel más fuerte en unas dos semanas.

Compartir en:

En línea con lo que esperábamos, el Banco Central Europeo anunció que el ritmo de las compras de activos en el marco del Programa de Compras de Emergencia frente a la Pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) disminuirá el año que viene, antes de la expiración del programa a finales de marzo. Para evitar lo que la presidenta Lagarde describió como una "transición brutal" durante la rueda de prensa, los responsables de la política monetaria decidieron aumentar las compras de activos "tradicionales" en el marco del APP (de 20.000 millones de euros al mes a 40.000 millones de euros en el segundo trimestre) y reducirlas a 30.000 millones de euros en el tercer trimestre antes de volver a los 20.000 millones de euros en octubre. A partir de entonces, el APP (Programa de compras de activos) se configurará para que siga funcionando "durante el tiempo que sea necesario". Además, el BCE ha realizado algunos ajustes en lo que respecta a las reinversiones en el marco del PEPP, ampliándose por lo menos hasta 2024 y haciendo que puedan incluir bonos griegos (que están excluidos del APP por no tener grado de inversión).
La reunión de diciembre trajo consigo algunas correcciones importantes en las proyecciones macroeconómicas del BCE. Los cambios en las previsiones de crecimiento fueron, por lo general, bastante modestos. El BCE prevé un crecimiento ligeramente mayor en 2021 (5,1% frente a 5,0%) e incluso más fuerte en 2023 (2,9% frente a 2,1%), pero algo más lento en 2022 (4,2% frente a 4,6%). Con todo, se espera que la economía de la eurozona crezca aproximadamente un 0,5% más al final de este horizonte. Sin embargo, el crecimiento en 2024 se ralentizará bastante, hasta el 1,6%.
Las previsiones de inflación fueron mucho más importantes, ya que se corrigieron bastante al alza, especialmente para 2022. Se esperaba una revisión al alza para ese año, pero un aumento de 1,5 puntos porcentuales de una proyección trimestral a otra es algo inaudito. El BCE ahora prevé una inflación medida por el IAPC (Índice armonizado de precios de consumo) del 2,6% en 2021, 3,2% en 2022 y 1,8% en 2023 (en comparación con las previsiones anteriores del 2,2%, 1,7% y 1,5%, respectivamente). En 2024, el BCE espera que la inflación se sitúe en el 1,8% (gráfico 1).

 

Gráfico 1: Proyecciones de inflación del IAPC del BCE [diciembre].

Fuente: Banco Central Europeo Fecha: 16/12/2021
Consideramos que la rueda de prensa de Lagarde fue mixta-agresiva. La presidenta del BCE mencionó la continua recuperación de la economía de la eurozona y la mejora del mercado laboral, pero insistió en que "la acomodación monetaria sigue siendo necesaria". También se refirió al empeoramiento de la pandemia, la variante Ómicron, los cuellos de botella y los precios de la energía, pero los riesgos para las perspectivas económicas se siguieron calificando como "ampliamente equilibrados". Uno de los elementos más agresivos de su discurso fue la valoración de que "si las presiones sobre los precios se traducen en subidas salariales mayores de las previstas o la economía vuelve más rápidamente a su plena capacidad, la inflación podría ser mayor". Esto podría indicar que, aunque las previsiones de inflación se han revisado en general bastante al alza, los riesgos relativos al crecimiento de los precios podrían estar sesgados al alza.
Tanto el comunicado como Lagarde mencionaron la palabra "flexibilidad", subrayando la importancia de un enfoque flexible, sobre todo frente a las tensiones. Esto podría considerarse tanto una justificación para confirmar que los pagos principales de los valores que vencen en el marco del PEPP puedan reinvertirse en bonos griegos, como una sugerencia de que el BCE no está con el piloto automático, y que su compromiso de no subir los tipos en 2022 podría reconsiderarse.
También hubo signos de disconformidad. Aunque Lagarde dijo que una "mayoría muy amplia" apoyó un paquete global de nuevas medidas, significa que algunos responsables políticos no estaban totalmente satisfechos con él. Poco después de la rueda de prensa, Reuters publicó una noticia en la que se mencionaba que, según sus fuentes, el ala más dura del BCE no estaba de acuerdo con algunas partes del paquete, ni estaba a favor de ampliar las reinversiones del PEPP hasta 2024. Además, también se dijo que subrayaban los riesgos al alza en las previsiones de inflación.
La reacción inicial del euro a las noticias del BCE fue positiva, y la moneda común se apreció aproximadamente un 0,4% frente al dólar, hasta alcanzar el nivel más fuerte en unas dos semanas durante la rueda de prensa de Lagarde. Atribuimos esta reacción en gran parte a las bajas expectativas del mercado de divisas previas a la reunión. El EUR/USD perdió algunas ganancias más tarde, pero sigue cotizando por encima del nivel de 1,13 (gráfico 2).
Gráfico 2: EUR/USD (16/12/2021 - 17/12/2021)

Fuente: Bloomberg Fecha: 17/12/2021
Nos sorprendió bastante el calibre de la corrección de las previsiones de inflación y el lenguaje -sin ambages- con respecto a las compras de activos más allá de mediados de 2022. El anuncio de la reducción de las compras era muy esperado, pero el plan de reducir aún más las compras en la segunda mitad de 2022 y a sólo 20.000 millones de euros a partir de octubre se situó en el lado más agresivo de las expectativas del mercado. Esto, unido a una mención de la posible subida de la inflación, consolida nuestra postura de que el BCE no esperará más allá de 2023 para empezar a subir los tipos de interés.

Compartir en:

Crónica económica te recomienda