FRENTES ABIERTOS EN LA BANCA

BdE: el sector inmobiliario se frenará

08 de noviembre de 2022

El Banco de España cree que "cabría esperar que se prolongue o que se intensifique la pérdida de dinamismo de la actividad y los precios en el mercado inmobiliario" en la medida en que" persistan o se acentúen" diversos factores adversos sobre la demanda de vivienda.

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Según se extrae de la intervención de la subgobernadora del organismo, Delgado, durante la jornada '40 años del Mercado Hipotecario, Retos y Tendencias del Sector' en la que ha hecho referencia al documento 'El sistema de tasación hipotecaria en España. En ella, ha señalado que la información más reciente muestra signos de menor dinamismo de la actividad inmobiliaria y de desaceleración de los precios. "Ambas señales responderían tanto al agotamiento de los factores expansivos asociados a la pandemia que he comentado anteriormente". También al nuevo contexto macrofinanciero adverso, "caracterizado por el aumento de los tipos de interés vinculado a la normalización de la política monetaria, la pérdida de renta real de las familias por la persistencia de la inflación en niveles elevados y el deterioro de su confianza y de sus perspectivas económicas".

Delgado ha querido destacar que "hoy podemos afirmar que el mercado hipotecario español se encuentra en una buena situación, con un marco normativo que garantiza su dinamismo y solidez". La subgobernadora del Banco de España cree que no se observan en el mercado inmobiliario nacional las señales de alarma que se han visto en otros países de nuestro entorno. "A pesar de su marcada actividad en los últimos tiempos, no se detectan de momento desequilibrios generales que nos preocupen. Además, los estándares de crédito de las hipotecas parece que no se han relajado, lo que nos posiciona en una situación más sólida ante posibles deterioros de las variables macro".


La subgobernadora ha constatado que el fuerte repunte de la demanda de vivienda, junto al menor vigor de la oferta, se ha traducido en crecimientos elevados de los precios, si bien la información más reciente muestra signos de menor dinamismo de la actividad inmobiliaria y de desaceleración de los precios, debido al agotamiento de los factores expansivos asociados a la pandemia y al nuevo contexto macrofinanciero adverso, caracterizado por el aumento de los tipos de interés, la pérdida de renta real de las familias por la inflación y el deterioro de la confianza y de las perspectivas económicas.

"En la medida en que persistan o se acentúen estos factores adversos sobre la demanda de vivienda, cabría esperar que se prolongue o que se intensifique la pérdida de dinamismo de la actividad y los precios en el mercado inmobiliario", ha señalado. En cualquier caso, Delgado ha asegurado que los precios de la vivienda han crecido a un ritmo más reducido que en otros países del entorno, "sin que se hayan observado desequilibrios significativos en este mercado en términos de precios y cantidades".
"Aunque los indicadores de valoración muestran que los precios se sitúan, en promedio, por encima de los niveles de equilibrio de largo plazo, la brecha entre ambos es moderada, al tiempo que el endeudamiento de los hogares está contenido y los estándares de concesión de crédito no se han relajado durante los últimos años", ha señalado.

En suma, la subgobernadora ha resaltado que el mercado hipotecario español se encuentra en una buena situación, con un marco normativo que garantiza su dinamismo y solidez, mientras que el mercado inmobiliario no muestra en España las "señales de alarma" que se han visto en otros países del entorno.

"A pesar de su marcada actividad en los últimos tiempos, no se detectan de momento desequilibrios generales que nos preocupen. Además, los estándares de crédito de las hipotecas parece que no se han relajado, lo que nos posiciona en una situación más sólida ante posibles deterioros de las variables macro", ha valorado. La subgobernadora ha aprovechado para hacer hincapié en algunos de los retos pendientes del mercado inmobiliario e hipotecario, como son aumentar la educación financiera de la población, mejorar la información estadística sobre e mercado inmobiliario, regenerar el parque de viviendas y aumentar la eficiencia y el ahorro energético de las viviendas.

Asimismo, ha apuntado a la necesidad de desarrollar productos financieros que permitan movilizar el ahorro materializado en vivienda "de una manera eficaz y transparente". "En el pasado los intentos de implantar productos como la hipoteca inversa tuvieron poco éxito; bien por errores en la comercialización o porque coincidieron con el inicio de la crisis de 2008", ha explicado.

Importancia de supervisar la tasación inmobiliaria

Durante su intervención, la subgobernadora también ha reflexionado sobre la importancia de la valoración de los bienes raíces para la estabilidad financiera. En este sentido, ha advertido de que la calidad de las tasaciones afecta directamente al riesgo bancario, por lo que, para que se realicen con independencia y objetividad, deben considerarse, entre otros factores, el establecimiento de un marco legal y de criterios metodológicos adecuados.

"La supervisión resulta relevante para la salvaguarda de la independencia y la objetividad de las valoraciones inmobiliarias. En las revisiones periódicas que realizamos en el Banco de España a las sociedades de tasación, hemos venido constatando la importancia de la existencia de robustos controles internos. Consideramos que, en general, se debe seguir trabajando para fortalecerlos", ha afirmado Delgado.

UE: nuevas normas para los bancos

La UE ha aprobado las nuevas normas de capital de la banca con una rebaja de las exigencias frente a las propuestas iniciales. Los Gobiernos de la UE han aprobado aplicar las normas bancarias de Basilea III, destinadas a reforzar los colchones de capital y la supervisión de las entidades, y pactaron aplicar una rebaja en las exigencias con respecto a los estándares internacionales.


El sector bancario venía advirtiendo que la aplicación de unas normas muy estrictas en el actual contexto de inflación y crisis de precios podría restringir la concesión de crédito en las economías del bloque comunitario. La UE ha recogido el guante. Así, el acuerdo confirma y amplía las excepciones incluidas en la propuesta presentada por la Comisión Europea el año pasado, retrasando hasta 2025 el momento para empezar a aplicar estas reglas, que el comité de Basilea había fijado en 2023, y dando hasta 2030 para su total implementación.
Basilea III limita el uso que los bancos pueden hacer de los modelos internos para calcular el riesgo de sus carteras. Haber aplicado directamente estas disposiciones en la UE hubieran llevado a un aumento importante de los requisitos de capital para la banca, por lo que Bruselas propuso ajustes para limitar este incremento a un máximo del 8,4% en 2030.

“Es importante tener en cuenta las especificidades del sector bancario europeo y la situación específica en nuestros Estados miembros. Confío en que los textos actualizados que hemos acordado hoy logren esos objetivos”, celebró el ministro de Finanzas checo, Stanjura, cuyo país preside este semestre la UE. La mayoría de países dieron su apoyo a un acuerdo que consideraron mantiene el equilibrio entre la implementación fiel de las normas de Basilea III, pactadas tras la crisis financiera para evitar episodios futuros del mismo tipo, y las particularidades de una banca europea que, más aún en el contexto actual, se beneficiará de la flexibilidad para aplicarlas.

El BCE, preocupado por la rebaja de exigencias

Sin embargo, el vicepresidente del Banco Central Europeo, de Guindos, advirtió durante el debate de los ministros comunitarios de que el supervisor sigue “preocupado” por las “numerosas desviaciones” con respecto a lo acordado internacionalmente. En particular en cuanto la valoración del riesgo crediticio, y de que la UE se expone a que el Comité de Basilea considere incluso que no cumple lo pactado.

“Cada desviación puede parecer solo una grieta aislada en el dique que protege al sector bancario europeo, pero juntas esas numerosas griegas erosionan la solidez y estabilidad del dique", dijo De Guindos, insistiendo en la importancia de una banca “bien capitalizada” en un escenario macroeconómico que “empeora”. Subrayó que el acuerdo entre países rebaja la ambición de la propuesta de la Comisión en medidas “importantes” para reforzar la supervisión, en particular las reglas para evaluar a los directivos bancarios y el marco para vigilar a las subsidiarias de grupos de terceros países que operan en la UE, dónde defendió una mayor armonización para asegurarla “igualdad de condiciones”.

España, representada por el Secretario del Tesoro, Cuerpo, apoyó el texto de compromiso por considerar que “refleja el adecuado equilibrio entre una implementación fiel de las normas y la consideración de elementos idiosincráticos del mercado europeo”, pero insistió en que estas desviaciones deben seguir siendo “temporales”, un punto enfatizado también por otros socios.
La legislación definitiva aún puede cambiar, puesto que el texto debe ser negociado con el Parlamento Europeo, que todavía no ha fijado suposición al respecto.

BBVA Europa ajusta las pensiones de otra manera

España estrenará el próximo 1 de enero un nuevo mecanismo de ajuste de las pensiones, el denominado Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), aprobado en la primera fase de la reforma de la Seguridad Social. Sin embargo, este modelo de ajuste adoptado por España difiere notablemente de los tipos que ya aplican aproximadamente la mitad de los países europeos y que vinculan la evolución del gasto en pensiones a una o varias variables de entre estas tres: ligan la cuantía inicial de las prestaciones de jubilación a la esperanza de vida; fijan la edad de jubilación en función también de la esperanza de vida o revalorizan las pensiones según la demografía o la marcha de la economía.

Así se recoge en el estudio comparado realizado por el economista responsable de análisis económico de BBVA Research, Doménech. Según esto, por ejemplo, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Italia, Malta, Holanda y Portugal varían sus edades de jubilación en función de si sus trabajadores aumentan o no su esperanza de vida (ver tabla).
Finlandia, Italia y Portugal, además, modifican igualmente la cuantía inicial de su prestación de jubilación también con la esperanza de vida: cuanto mayor sea esta última más tarde llega la jubilación y más baja su cuantía y viceversa. Mientras que Alemania, Estonia, Grecia, Lituania, Portugal y Suecia revalorizan sus pensiones con la evolución demográfica u otras variables sobre la marcha de la economía.

Así, el MEI español sustituye al denominado factor de sostenibilidad aprobado en 2013 y que vinculaba la cuantía inicial de la pensión con la esperanza de vida, como la mayoría de los sistemas europeos y que nunca llegó a aplicarse. Por el contrario, el actual MEI no actúa sobre el gasto futuro en pensiones sino solo sobre los ingresos, ya que consiste fundamentalmente aumentar la recaudación finalista para el pago de jubilaciones. Para ello, en enero la Seguridad Social empezará a aplicar una sobrecotización del 0,6% fundamentalmente a las empresas y este recargo se realizará entre 2023 y 2032. Lo que se recaude con dicha sobrecotización se incorporará al fondo de reserva de las pensiones –­solo el próximo año se prevé que suponga unos ingresos de casi 3.000 millones de euros– y la cantidad total que acumule la hucha de las pensiones no se podrá tocar hasta 2032, ya que será a mediados de la próxima década cuando se dispare más gasto en pensiones causado por la jubilación generaciones más voluminosas del baby boom. Este recargo se revisará y, a partir de 2032 la ley determina, junto a unas condiciones de uso del dinero acumulado, que será el Gobierno que esté entonces en el poder el que diga si el sistema requiere algún ajuste más ya sea por el lado de los ingresos o de los gastos (esto sería por la vía del ajuste de cuantías de la pensión).

Así, a ojos de la Comisión Europea este ajuste no es del todo automático, sino solo “semiautomático” porque solo actúa desde ya por el lado de los ingresos y no determina a futuro ningún ajuste en función de otras variables que determinan el gasto como sí lo hacen los mecanismos de otros países europeos antes citados. Y como también lo hacía el factor de sostenibilidad derogado por el Gobierno actual. Por ello, Bruselas ha pedido al ministro de Seguridad Social, Escrivá, que diseñe un mecanismo totalmente automático, que prevea desde ya una actuación a futuro sobre el aumento de gasto. De hecho, el MEI no compensa la contención del incremento gasto en pensiones de 0,8 puntos sobre el PIB como sí lo hacía el factor de sostenibilidad. Escrivá argumenta que esta contención del gasto sobre el PIB, junto a los 2,7 puntos que no se ahorrarán por haber eliminado el factor de revalorización y haberlo sustituido por la actualización de las prestaciones con el IPC, se compensarán mayoritariamente con las medidas para prolongar la vida laboral. Sin embargo, esto no parece convencer a los técnicos de Bruselas que siguen exigiendo un nuevo diseño del MEI.

De aquí a final de año, el ministro pretende convencer a los técnicos comunitarios, pero si no lo logra deberá rediseñar este mecanismo de ajuste para hacerlo automático, previendo actuaciones sobre el gasto a futuro, alargando el periodo de ingresos adicionales o ambas cosas a la vez. De hecho, si la Comisión no acepta el MEI actual por ser solo semiautomático, el Gobierno deberá cambiarlo porque forma parte del componente 30 de reformas que España debe llevar a cabo para recibir los fondos europeos. Esta exigencia de ajustes a futuro desde Bruselas viene determinada por la evolución demográfica que llevará a que la tasa de dependencia en España (porcentaje de mayores de 65 sobre población en edad de trabajar) pase del 30% actual a 20 o 30 puntos más, según quién realice las proyeccione

BCE los bancos podrían soportar un ‘shock’ de 200 puntos básicos en sus tipos

Los bancos de la zona euro aguantarían una sacudida de 200 puntos básicos del tipo de interés, incluso en un escenario de desaceleración económica como el incluido en las previsiones del Banco Central Europeo (BCE), según ha indicado el presidente del Consejo de Supervisión de la institución, el italiano Enria.

«Desde la perspectiva de la capacidad de los bancos para generar ganancias a corto y medio plazo, el sector bancario de la zona del euro seguiría siendo en general resistente a un ‘shock’ de tipo de interés clásico de 200 puntos básicos, incluso en un escenario de referencia de desaceleración económica», ha señalado el banquero durante una conferencia organizada por el Bundesbank. Enria ha destacado que en el escenario de referencia de una desaceleración del crecimiento económico, un cambio de 200 puntos básicos en la curva de rendimiento probablemente tendría un impacto general beneficioso en la rentabilidad de los bancos en un horizonte de tres años y un impacto negativo marginal en su suficiencia de capital.
En este sentido, ha explicado que el efecto sobre el capital reflejaría las pérdidas por revalorización y, en particular, la inflación en los activos ponderados por riesgo impulsada por el aumento de los parámetros de riesgo crediticio.

«Nuestro análisis muestra que las ganancias aumentarían porque el impulso de los ingresos netos por intereses compensaría con creces las pérdidas por revaluación y el aumento demorado del coste del riesgo», ha indicado el italiano, añadiendo que los ingresos comerciales netos también contribuirían positivamente a los beneficios, debido al aumento de los volúmenes de negociación. «Si bien este análisis confirma el mensaje positivo general, también destaca que podría haber diferencias significativas en cómo un aumento significativo en las tasas de interés afectaría los balances de los bancos individuales, que es lo que importa para un supervisor prudencial», ha puntualizado Enria.
De este modo, ha alertado de «una disonancia preocupante» entre estas expectativas positivas y la combinación única de riesgos a los que se enfrenta la eurozona en un entorno de niveles históricamente altos de endeudamiento y con un espacio reducido para medidas de apoyo monetario y fiscal. «Todos estos son elementos que exigen prudencia, una cuidadosa gestión de riesgos y una mayor supervisión», ha apostillado.

 

 

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