Hernández de Cos avisa de «riesgos en crédito latentes»

11 de mayo de 2022

En su intervención en el 17º Encuentro del Sector Bancario organizado por IESE, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, reconoce que la banca afronta el impacto de la guerra en Ucrania con un comportamiento «moderado del crédito», recuperación de la rentabilidad a niveles prepandemia y mantenimiento de los niveles de solvencia.

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Pero recuerda que la guerra en Ucrania supone una «perturbación» en la estabilidad financiera. Y pone el foco en los «riesgos de crédito latentes», asociados a la mayor proporción de préstamos en vigilancia especial, concentrados en sectores especialmente afectados por la pandemia. Así, las refinanciaciones aumentan el 14%.
«Las mayores señales de deterioro se observan en los sectores de actividad más afectados por la pandemia», como la hostelería o el transporte. En estas actividades, el peso conjunto del crédito dudoso y en vigilancia especial se acercaba al 24% en diciembre de 2021, frente a unos pesos respectivos del 17,7% en los sectores moderadamente afectados y del 15,5% en los menos afectados.
Los préstamos avalados por el ICO también han registrado «un cierto deterioro» en su calidad crediticia en 2021, aunque a un ritmo menor que en el semestre previo. El crédito garantizado a través del ICO clasificado en vigilancia especial alcanzó el 20,2% en diciembre de 2021, 3,9 puntos porcentuales más desde junio de 2021.
«Estas exposiciones de crédito que presentan alguna señal de deterioro son las que pueden ser, a su vez, más vulnerables a la materialización de los riesgos en el contexto actual», señala el gonernador, que considera «necesario» realizar un seguimiento con «especial atención» a estas exposiciónes, así como realizar un reconocimiento «temprano y adecuado» de las potenciales pérdidas que pueda haber.

«El impacto económico de la guerra no se había materializado completamente en el primer trimestre», advierte, al tiempo que subraya que «introduce nuevos riesgos» y que los efectos indirectos «pueden ser significativos», especialmente a través del impacto en las familias y en las empresas cuya recuperación tras la pandemia «estaba siendo más lenta o tardía y cuya solvencia puede verse deteriorada».
Los «elevados» niveles de endeudamiento y déficit público implican que la economía española es «vulnerable» a un posible deterioro de las condiciones de financiación, y limitarían el espacio fiscal para «reaccionar ante la materialización de nuevos riesgos y mitigar sus efectos». «Dado el alto nivel de incertidumbre y dada la envergadura de los potenciales riesgos que hay en el horizonte, siguen siendo particularmente necesarios una vigilancia estrecha de los riesgos y un comportamiento prudente por parte de las entidades», concluye el gobernador del Banco de España.

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