SEGUIRA SUBIENDO LOS TIPOS

Lagarde: las políticas fiscales expansivas "no están ayudando a la política monetaria".

26 de septiembre de 2022

En su lucha contra la inflación, el BCE está decidido a subir los tipos con determinación, incluso a costa de provocar una recesión en la zona euro que el banco central aún no contempla en sus previsiones. El alza de los precios es tan desaforada que la fórmula para frenarla está en enfriar la economía y que una menor demanda, provoque el repliegue de la inflación, la misma terapia de choque en la que están la Fed y el Banco de Inglaterra.

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El mensaje de Lagarde llega precisamente cuando la libra esterlina está reaccionando con un derrumbe estrepitoso a la rebaja de impuestos anunciada el viernes por el gobierno británico y su desplome ha activado hoy los rumores de una posible intervención del Banco de Inglaterra, es una nueva aceleración de las alzas de tipos.
Lagarde ha explicado en el Parlamento Europeo que es "esencial" que las ayudas que aprueben los gobiernos de la eurozona para ayudar a los hogares a contrarrestar la elevada inflación sean "temporales y dirigidas". Ha indicado que esto limitará el riesgo de elevar las presiones inflacionistas y a su vez, facilitará la tarea de la política monetaria de asegurar la estabilidad de precios. La presidenta del BCE ha insistido en que la inflación es "demasiado elevada" y que probablemente se sitúe por encima del objetivo del 2% por un periodo extendido de tiempo.

Lagarde ha avanzado también que el BCE seguirá subiendo los tipos de interés en las próximas reuniones, con el fin de “enfriar la demanda y vigilar el riesgo de unas expectativas de inflación al alza de forma persistente”. El mercado ya descuenta ampliamente que el BCE subirá los tipos de nuevo en 75 puntos básicos en la reunión del 27 de octubre y avanza que la facilidad de depósito podría repuntar al 3% a mediados de 2023, desde el 0,75% actual.

Respecto a la situación de la economía en la zona euro, Lagarde ha avanzado que la actividad se ralentice de forma “sustancial” en los próximos ttrimestres y ha reconocido que algunos supuestos tomados por el BCE para sus estimaciones de crecimiento e inflación se están viendo superados por los acontecimientos. Según ha señalado, la economía está “probablemente entre el escenario base y el escenario adverso” que maneja el BCE.
Para la banquera central el panorama económico en la zona euro "se está oscureciendo" y que es probable que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2% durante un periodo prolongado. Asimismo, ha destacado que "la depreciación del euro también se ha sumado a la acumulación de presiones inflacionarias".

A pesar de que la economía de la zona euro creció un 0,8% en el segundo trimestre de 2022, desde el BCE estiman que la actividad se desacelere sustancialmente en los próximos trimestres por cuatro razones. La primera de ellas, la alta inflación, que está frenando el gasto y la producción en toda la economía, y "estos vientos en contra se ven reforzados por las interrupciones en el suministro de gas".

En segundo lugar, la fuerte demanda de servicios que surgió con la reapertura de la economía está perdiendo fuerza. En tercer lugar, el debilitamiento de la demanda global, también "en el contexto de una política monetaria más estricta en muchas de las principales economías, y el empeoramiento de los términos de intercambio significarán menos apoyo para la economía de la zona del euro". Por último, la elevada incertidumbre, como se refleja en la caída de la confianza de los hogares y las empresas.

En el caso de la inflación, Lagarde ha hecho referencia a que sigue aumentando en toda la eurozona y que el incremento de los precios de la energía y los alimentos está afectando especialmente a los hogares más vulnerables. Igualmente, ha indicado que "se espera que la situación empeore antes de mejorar".

"En este entorno, es esencial que el apoyo fiscal utilizado para proteger a esos hogares del impacto de los precios más altos sea temporal y focalizado. Esto limita el riesgo de alimentar presiones inflacionarias, lo que también facilita la tarea de la política monetaria para garantizar la estabilidad de precios y contribuye a preservar la sostenibilidad de la deuda", ha concluido.

 

 

 

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